Luis Merlo: “En las grandes multinacionales se están dando métodos muy teatrales.”

Vuelve al teatro con "El método Grönholm"

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Bárbara Archilla
@babushkarchilla

Redactora de 'Herrera en COPE'

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:51

Hay dos lugares donde podemos encontrar a Luis, si le quisieran buscar a tiempo real. En mitad de la montaña, en la sierra de Madrid, rodeado de animales, música y libros. Y el otro lugar será dentro del teatro.

Ahora en el Teatro Cofidis Alcázar, donde representa “El Método Grönholm”, probablemente el mayor éxito del teatro contemporáneo, tras haberse representado en más de 70 países... Allí interpreta a un hombre con bastante malicia a la hora de conseguir lo que quiere. La obra “cuenta aquello para lo que hemos vivido, para gustar a alguien”, en este caso en una empresa. Los aspirantes de la última fase de una entrevista de trabajo tienen que superar pruebas nada lógicas, donde se mide la capacidad de empatía, teatrales y divertidas.

Y es que Merlo asegura que eso último es lo más importante. “El sentido del humor es una cosa de la persona pensante, y eso nos distingue, la gracia la puede provocar un niño pequeño, pero el humor, contiene inteligencia, dirección, y en eso Jordi Galcerá sabe hacer”. El texto tiene algunas actualizaciones pero sigue atrayendo y haciendo reír. “Soy un amante del humor, mi abuelo también lo era.”

En la información previa a un trabajo como este, “me di cuenta de que en las grandes multinacionales se están dando métodos muy teatrales.” Y este método existe para general un nivel de comunicación mayor. Quizá hace 15 años no se hacía, pero ahora si. Dicen los que la han visto que el texto es dificilísimo y tiene mucho mérito: dice Merlos que “está lleno de trampas porque consiste en a ver quién miente mejor, y es obligatorio tener la capacidad de mentir con alto grado de credibilidad”.

Sigue con ese miedo de si gustará la obra “en esa duda se genera el romanticismo del mundo del actor”.

De los apellidos teatrales que lleva a las espaldas le pregunta Herrera ¿cuál es el que pesa más? Y dice que “ninguno pesa” porque les ve desde la perspectiva de la familia “para mi no son actores de éxito”. Pero de quién aprendió mucho, fue de su abuelo, Ismael Merlo.

Ahora vive en lo que el llama la Casa de Heidi, porque le trae esa serenidad que dice ser necesaria “que ya tengo 53 tacos”. Allí tiene quien le cuide en Becerril de la Sierra, y es muy feliz allí. “Allí tengo mayor capacidad de análisis y puedo compartir la personalidad de este país, porque a veces es mejor contemplar que participar de algunas cosas”.

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