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Barbosa: "El PSOE amenaza con una gran acumulación de poder tras el 26-M según el CIS"

Casado apela al "espíritu colchonero" de la remontada para las elecciones autonómicas y municipales

Sergio Barbosa

Sergio Barbosa

Periodista

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 10:52

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Son las 8, las 7 en Canarias:

¿Qué tal? Buenos días. Saludos de Sergio Barbosa en nombre de la gente que hace posible 'Herrera en COPE' en este viernes 10 de mayo. Hoy es el día señalado para que Carlos Herrera termine la purga de Benito y le ponga por fin a la antena de COPE Sevilla la dichosa pegatina de la ITV para poder emitir con las máximas garantías. Hay que ver lo tranquilo que se va a quedar el jefe y lo que vamos a descansar algunos cuando le veamos aparecer por aquí el próximo lunes. Se nos van a caer los lagrimones, vamos.

Bueno, eso si podemos entrar a trabajar porque lo mismo tenemos lío a cuenta de la normativa que entra en vigor este domingo y que obliga a fichar a la entrada y salida para controlar si se hacen horas extra de las que no se pagan.

En esto ha pasado lo que a veces pasa en España: que el Gobierno se lanza a aprobar cosas sin dar muchos detalles y sin dar demasiado margen de maniobra. Algo que se suma a nuestra histórica tendencia a dejarlo todo para última hora. Así que empleados y empleadores se siguen preguntando que cómo se hace lo de fichar en profesiones que no suelen ser presenciales, con gente que trabaja fuera o que entra y sale de la oficina o de la redacción o con trabajadores a los que enmarronan con llamaditas y correos electrónicos cuando ya están en casa.

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Y otra cosa: ¿eso cómo se apunta? ¿Se cambia el turno, te metes en una aplicación móvil, lo apuntas en una hoja con boli? Como esto es un lío, al final el Gobierno ha anunciado que la ley entrará en vigor, pero que lo de las multas de hasta 6000 € de momento lo van a dejar estar. La ministra Magdalena Valerio pide tener un poco de miramiento con las empresas que puedan demostrar que, por lo menos, le están poniendo voluntad. Pues ya saben, el lunes habrá que poner buena voluntad, pero con la tranquilidad de que, de momento, no habrá sanciones.

De momento de lo que también estamos pendientes esta mañana es de lo que pueda pasar con Alfredo Pérez Rubalcaba. El histórico dirigente socialista continúa ingresado en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid sin que podamos añadir gran novedad porque la familia ayer decidió que no se iban a facilitar nuevos partes médicos. El último, la verdad, es que no fue positivo.

El antiguo vicepresidente del Gobierno pasó de estar grave a un estado de extrema gravedad, lo que hizo, entre otras cosas, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejara la cumbre europea de Rumanía para regresar a España. También se pasaron por el hospital los expresidentes de la democracia y la plana mayor de la familia socialista.

Un ictus tiene contra las cuerdas al hombre que conocía buena parte de los secretos del Estado en democracia, que manejó buena parte de los entresijos de los gobiernos socialistas y que gestionó desde el Ministerio del Interior algunos de los últimos golpes decisivos a la banda terrorista ETA.

Ahora lo único que se puede hacer es esperar. El presidente del Gobierno es, como decimos, una de las muchas personalidades que están cruzando los dedos por Rubalcaba.

Rubalcaba es una de esas figuras que, a pesar de haber protagonizado grandes polémicas, como aquella comparecencia en la jornada de reflexión poco después del 11M, concita el respeto de una parte de sus adversarios políticos por considerar que, en el balance global, algunos de sus servicios a España han sido destacados.

Una España que esta madrugada se ha vuelto a enfrascar en otra campaña electoral. La campaña de las autonómicas, municipales y europeas. La primera vez que este tipo de comicios van tan pegados a unas generales. Casi, casi como si fueran una segunda vuelta.

Pues lo primero que hay que decir es que el CIS, que se conoció ayer, no sirve como herramienta de análisis en clave, precisamente, de segunda vuelta. Más que nada porque fue realizado antes de las generales, de manera que no recoge uno de los factores que pueden ser más importantes: el de todos esos votantes, pueden ser más o pueden ser menos, ya se verá, que podrían resituar su voto tras analizar lo que pasó el 28 de abril: el que votó a Vox y ahora cree que lo más pragmático es votar al PP, el que votó al PP pero ahora se va a Ciudadanos, el que ahora se atrevería a votar a Vox en las europeas porque considera que estas elecciones le pillan más lejos, el que votó a Podemos pero ahora se siente más convencido por Sánchez, o al revés, el votante de izquierda que ahora quiere que Podemos ate en corto al PSOE. Esta última idea es la que ha defendido Pablo Iglesias en la pegada de carteles.

El caso es que si le hacemos caso a los titulares del CIS, pues el PSOE ganaría en todas las comunidades salvo en Cantabria y en Navarra, donde la coalición de Navarra Suma sería la más votada pero no podría gobernar, algo que tal vez si podrían hacer los socialistas. En Castilla y León la suma de las derechas podría retener la comunidad, como también podría pasar en Murcia, pero la Comunidad de Madrid, según el CIS, pasaría a mano socialistas después de 24 años de gobiernos del Partido Popular.

En clave local, Manuela Carmena mantendría la calidad de Madrid y Ada Colau la de Barcelona. Y respecto a las europeas, el PSOE consolida su ventaja sobre el PP, Ciudadanos se mantiene tercero sin conseguir el sorpasso y le siguen Podemos y Vox.

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En resumen, el PSOE amenaza con una acumulación de poder como no se veía desde la primera etapa de Rajoy. Ciudadanos no consigue el 'sorpasso', pero el PP no tiene más remedio que salir a la defensiva sin pensar en grandes alardes, más bien en ir partido a partido.

A partir del 26 de mayo veremos si se mantienen los vetos o si la política comienza a tejer alianzas de todo pelaje a lo largo de España. De esa España autonómica que sigue esperando a conocer quién será el presidente del Senado.

Desde luego Miquel Iceta lo está deseando. De hecho, Iceta ha planteado su candidatura como la gran oportunidad de que la Cámara, que en teoría se encarga de la representación territorial, esté dirigida por un catalán y, además, justo en un momento en el que Cataluña tiene todo el lío abierto.

Ya sabemos que el pleno del Parlamento de Cataluña, que debería nombrar como senador por designación autonómica a Iceta, se celebrará el próximo jueves. Otra cosa es que continúe sin tener garantizados los apoyos para conseguirlo porque los grupos separatistas, especialmente Esquerra, amenazan con vetar esa designación.

Aquí no hay que perder de vista, como decimos, la sobreactuación que conlleva todo el ritual de la distensión. Tenemos que ponernos de acuerdo, a los dos nos viene bien, pero hay que ir mentalizando a la parroquia de cada uno poco a poco.

Y luego, además, habrá que estudiar contrapartidas que el tiempo dirá cuáles son. De momento, Pedro Sánchez ha apelado a la responsabilidad de los soberanistas para no vetar, dice, al hombre que siempre ha apostado por el diálogo. Un hombre que también se sabe vender a sí mismo.

Aquí la pregunta va a ser la de siempre: además de tratar de contentar a los separatistas, ¿qué garantía se le va a dar a los catalanes no nacionalistas que siguen acosados por la Cataluña oficial? Porque, encima, hoy hay muchos catalanes que pueden sentirse un poco desamparados. Sobre todo al ver cómo Inés Arrimadas, la mujer que le ha cantado las cuarenta a los nacionalistas en sus propios dominios, pues se marcha a Madrid.

Arrimadas, visiblemente emocionada, se despedía ayer del Parlamento de Cataluña enseñando a Quim Torra la última muestra de acoso que ha sufrido por parte de los intolerantes.

Al final Arrimadas y Torra se dieron la mano brevemente para decirse adiós. A Carles Puigdemont no le pudo dar la mano porque anda fugado en Waterloo, cosa que no le ha impedido que su odiadisimo Tribunal Constitucional esta vez, mira por donde, le haya dado la razón y le permita concurrir a las elecciones europeas.

Más difícil será que el Tribunal Supremo, el que juzga el 1 de octubre, suspenda el juicio como quiere los procesados electos. El lunes se toma la decisión, pero la Fiscalía ya se ha mostrado en contra.

A todo esto, ese juicio sigue adelante y lo hace con escenas de lo más curiosas. Algunos testigos solicitados por las defensas, los que van al juicio a relatar la supuesta represión que sufrieron aquel día, luego le cogen el gusto a lo del juicio y solicitan quedarse como público. Y ahí el juez Marchena, para ser el representante de una justicia supuestamente represiva, la verdad es que es un juez de lo más achuchable. Imágenes y momentos de un juicio que marcará el devenir de este país.

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