Barbosa: "La cornada en Cs es profunda, pero otra cosa es que acabe en hecatombe"

Cisma en la formación de Albert Rivera: Nart dimite de la Ejecutiva y otros tres miembros piden negociar con Pedro Sánchez

Sergio Barbosa

Sergio Barbosa

Periodista

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 08:56

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Son las 8, las 7 en Canarias:

¿Qué tal? Buenos días. Saludos de Sergio Barbosa en nombre de la gente que hace posible 'Herrera en COPE' en este martes 25 de junio. Seis días para el mes de julio, que es cuando el verano empieza a ponerse serio con la primera desbandada de españoles que van a coger carretera y manta en busca de las vacaciones. Y un día para que comience la temida ola de calor que, salvo un poco en el norte, promete regalarnos cinco o seis días de 40 grados a la sombra. Pero como en esta vida el que no se consuela es porque no quiere, piense que si trabaja por cuenta ajena ya tiene que haber cobrado la extra de verano. Y si es jubilado no hace falta que le diga que hoy es santa cartilla. Hoy es cuando uno coge el caminito del cajero y descubre que ya ha cobrado esa extra de junio que viene de perlas. Luego ya los políticos dirán cómo se financian las pensiones, pero de momento este viaje, Manolo, lo salvamos.

Bueno, y algunos autónomos dirán:¿Y yo qué? Porque a mí me pagan las vacaciones, ni cobro la extra de nada, ni me puedo poner malo, ni nada de nada de nada. Pues, hombre, hoy puede distraerse analizando las tribulaciones de un partido que, precisamente, ha hecho bandera de la defensa de los autónomos. Hoy la actualidad se ha puesto para que los finos analistas se pongan los guantes y la mascarilla y analicen en la mesa del quirófano si la cornada que lleva Ciudadanos es muy grave o saldrá de esta.

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Érase una vez un partido que nació en Cataluña para dar cobijo a todos los catalanes asustados por la deriva nacionalista del PSC, un partido que se preguntó: ¿Y por qué no vamos a hablar castellano en el Parlamento de Cataluña? Un partido que, a lo tonto, a lo tonto, se quedó con la clientela del PP en Cataluña, que dio el salto a Madrid y sedujo a no pocos españoles con un discurso abiertamente españolista y de corte liberal.

Ciudadanos había nacido de una costilla de los socialistas catalanes, tenía un alma con un ramalazo socialdemócrata, pero se fueron sumando desencantados del PP. Ciudadanos llegó a ser una bisagra o un compás con un pie en el centro y el otro capaz de pivotar a derecha o a izquierda. Pero he aquí que surgió Podemos, y en la izquierda hubo multitud, así que Ciudadanos fue creciendo por la derecha. Y lo que hizo en Cataluña, lo fue haciendo en el resto de España: quitar clientela al Partido Popular.

El problema vino cuando, para frenar a los socialistas en su relación con los separatistas, hubo que pactar con Vox. Populistas, de derechas, pero populistas, como los que Ciudadanos había prometido combatir. La senda de las incoherencias y los pragmatismos tuvo que ser transitada, como le pasa a todo partido que se hace mayor y que quiere jugar en las grandes ligas.

Llegaron las presiones para levantar el veto al PSOE. Y ayer lo que llegaron fueron las primeras dimisiones. Toni Roldán, portavoz económico y figura destacada de la Ejecutiva, se marcha porque cree que los principios de Ciudadanos se han desvirtuado. Y algunos dirigentes de la formación, como el eurodiputado Luis Garicano, o el responsable de la formación en Castilla y León, Francisco Igea, apoyaban su decisión. Traducido: la cornada es profunda y amenaza con seguir sangrando. Otra cosa es que acabe siendo una hecatombe.

Igea, por cierto, ha convocado hoy rueda de prensa sin que se sepa qué va a decir. De momento, tiene un principio de acuerdo con el PP para gobernar esa comunidad. Pero es que ayer, aprovechando la reunión de la dirección, los críticos, con Garicano y Javier Nart a la cabeza, forzaban una votación para reflexionar sobre qué quieren ser de mayores. Y ahí ganaban los que apuestan por la estrategia actual con un 77% de los votos, que es una mayoría amplia.

Garicano se queda, pero Javier Nart apretaba el botón de próxima parada para bajarse de la Ejecutiva. De momento seguirá de eurodiputado. La tercera baja importante era la del líder de Ciudadanos en Asturias, Juan Vázquez. Así que Ciudadanos ya tiene su primera gran crisis interna con un grupo muy definido de críticos.

Puestos a ser exégetas, ¿quién tiene razón a la hora de interpretar a los votantes? Los críticos están convencidos de que los votantes, conocidos ya los giros del patódromo, prefieren pactar con Sánchez y frenar a los separatistas. La dirección, en cambio, con Rivera y Arrimadas a la cabeza, sostienen que aquí la encuesta que vale son las urnas. Y los que votaron a Ciudadanos lo hicieron porque les prometieron que no iban a pactar con Sánchez.

Y ya puestos a leer las rimas de la historia, los hay que ven en Ciudadanos una versión moderna del Partido Radical de Lerroux, que un día sus raíces en Barcelona siendo de izquierdas y luego los avatares de la política española lo escoraron a la derecha. Tampoco faltan los que ven en Ciudadanos una especie de reedición de la UCD, pero la UCD fue una herramienta política de centro para hacer la Transición. Conseguido el objetivo, aquella plataforma se desintegró. Ciudadanos, en cambio, quiere crecer. Quiere dejar de ser bisagra para ser partido grande.

Sin embargo, nos lo avanzó Herrera en estos micrófonos, las presiones para que apoye al PSOE van a ser enormes. Ya lo están siendo, empezando por el propio PSOE por boca de José Luis Ábalos.

Todo esto sucede para deleite de observadores como Gabriel Rufián, que a la hora de hacer metáforas es poco original. Siempre suele tirar de la película 'El Padrino'. Ahora dice que las divisiones son la cabeza de caballo del Ibex 35 sobre la cama de Albert Rivera. Es una manera de verlo. Luego los hay como más clásicos a la hora de tratar imágenes ilustrativas de la situación. Felipe González, por ejemplo, se pone académico para mandar un mensaje no solo a Ciudadanos, también al Partido Popular.

Piensa en lo que puedes hacer por tu país y no en lo que tu país puede hacer por ti. Mensajes de González, que también va para el Partido Popular. Y aquí Pablo Casado bien podría levantar la mano y decir: “Hombre, profe, yo por lo menos acudo a Moncloa a reunirme con Pedro Sánchez”. Hora y media de reunión en secreto, sin cámaras, para que el presidente del PP haya retirado lo que ya dejó dicho: que para impulsar pactos de Estado que sean buenos para España lo que haga falta, pero para facilitar su investidura que se olvide.

Y una cosa importante. Casado le ha dicho a Sánchez que si quiere apoyo, lo que ha hecho en Navarra no es la mejor manera de conseguirlo. Porque aquí,  la otra gran pregunta, es qué está ofreciendo Sánchez para que cambie esta dinámica de casi bloqueo.

Y es que, lo que tiene Sánchez al otro lado del río tampoco es para ser optimista. Podemos no parece muy dispuesto a facilitar las cosas. En las últimas horas, Pablo Iglesias se ha hecho el indignado al asegurar que no se quiere ni imaginar que Sánchez le vaya a hacer el feo, le vaya a faltar al respeto, dice, no ofreciéndole algunos Ministerios.

En fin, lo que está dando de sí el pactódromo casi dos meses después de las generales. ¡Cómo para manejarlo con cuidado y mantenerlo fuera del alcance de los niños!.

Y a todo esto, Cataluña al fondo con los presos del 1 de octubre que ya han recibido el permiso para ser trasladados a cárceles catalanas. Los hombres ya han pasado la noche en Valdemoro y hoy seguirán camino a Aragón para llegar todos a Cataluña el próximo miércoles. Allí conocerá la sentencia, cuando se haga pública. Cataluña es la última pieza para conformar ese Mecano que es el pactódromo.

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