"A raíz de la cronología, hay una realidad indisimulable: los pasajeros del Alvia estuvieron casi una hora sin recibir atención de los servicios de emergencia"

El director de 'Herrera en COPE' critica duramente la tardanza de los servicios de emergencias en localizar y llegar hasta el Alvia, y se pregunta si eso pudo costar vidas

- 7 min lectura | 10:20 min escucha

Señoras, señores, me alegro, buenos días. Son las ocho de la mañana, las siete en Canarias. Ahí fuera va a seguir lloviendo durante todo el mes. Hay una borrasca dejando lluvia y nieve en varios puntos de España. El fin de semana va a ser inestable, bueno, inestable barra desagradable. Pero ya llegará febrero y a ver si borrascas como esta, Ingrid, se quitan de en medio. 

Decíamos a las seis y a las siete de la mañana que hay un clima ahora mismo, después del quinto día, después de lo de Adamuz, un clima de sosiego sospechoso, un clima como si tú estuvieras con cierta tensión esperando que pasara algo, como si ahora mismo la calma fuera una calma tensa.

¿Por qué? Porque se van cerrando poco a poco las evidencias y todo lo que se ha hecho mal durante este último tiempo para desembocar en este terrible accidente de Adamuz, incluidas la conservación de las vías y la tesis de la vía, parece que es la que se va imponiendo. Es decir, una ruptura de la vía que provoca el descarrilamiento y después provoca el choque con el Alvia.

Definitivamente, víctimas mortales: 45, la mayoría en el Alvia que iba a Huelva. Esto añade un punto de dramatismo a las noticias que hoy encabezan la crónica de las investigaciones del siniestro, porque en las últimas horas, como ya le hemos contado antes, y a raíz de la cronología que se ha podido reconstruir sobre los hechos de esa tarde, hay una realidad indisimulable: los pasajeros del Alvia estuvieron casi una hora sin recibir atención de los servicios de emergencia.

¿Por qué? Por un fallo de información. Sí llegaron los equipos de rescate a la zona y se encontraron con el Iryo. La información que tenían los equipos de rescate es que solamente el Iryo había descarrilado y que la gente que andaba allí con magulladuras y con otras lesiones había que atenderla, pero no eran conscientes de que casi un kilómetro más allá había otro tren en una situación mucho peor que el Iryo.

Esto es sorprendente porque hemos escuchado las grabaciones del centro de control que certifican que a las 19:49, seis minutos después del choque, ya se tenía constancia de dos trenes accidentados. Uno, del que da aviso el propio maquinista del Iryo, y otro, que confirma la interventora del Alvia, que además dice: “Tengo sangre en la cabeza”.

Pero en ningún momento los primeros equipos de rescate que llegan al lugar del accidente tienen la instrucción de atender a los dos convoyes. Solo atienden al Iryo porque no saben que el Alvia está un poco más allá. Por eso el Alvia, en ese momento, está desaparecido. Se envía al maquinista de un tercer tren a investigar la vía, a ver qué ha pasado.

Y cuenta la crónica cómo, en medio de la noche y en medio del caos por la atención de los ocupantes del Iryo, aparece de repente por un lateral el maquinista del tercer tren y los primeros pasajeros del Alvia, que han tenido que andar casi un kilómetro para pedir ayuda porque se habían salvado.

O sea, hasta las ocho y cuarto no se localiza el Alvia y hasta las ocho y media no llegan los primeros equipos sanitarios. El accidente se produjo a las siete y cuarto. Esto, así contado, parece tremendo. También hay que ponerse en el caos que se produce cuando ocurre una emergencia de esta magnitud: problemas de visibilidad en medio de la noche, un descampado… incluso los propios pasajeros del Iryo o el propio maquinista del Iryo no eran conscientes de que se habían chocado con otro tren.

Mientras tanto continúan las investigaciones del accidente. Claro, lo que les decía antes: el problema de las vías. Ayer, en sus declaraciones a Jorge Bustos, el ministro Puente ya no descartó la hipótesis. En principio él era más partidario de otra explicación, no porque le conviniera más, sino porque esas vías estaban instaladas por empresas de mucha solvencia, y además habían sido repasadas por Adif, por Redalsa, y estaba todo en orden.

Por lo tanto, pensabas: bueno, el tren llevaba algo raro y algo ha pasado aquí. Bueno, pues ya no se descarta la hipótesis de la vía. Ahora hay que preguntarse si Adif ha destinado todos los medios de los que tenga para destinar, porque hoy El Español publica que cuatro de los seis trenes para repasar vías están metidos en un almacén, en un hangar, y si se podía haber detectado que en alguna de ellas había habido un desgaste por lo que fuera.

En fin, además ya se produjeron dos incidentes en Cartagena y en Asturias y hay una imagen general de caos, de inseguridad, de tráfico ferroviario, de falta de confianza en los trenes. Es decir, hay gente que ahora mismo tiene que coger un alta velocidad y le entra un cierto canguelo.

El Gobierno tiene que explicar la caída relativa del gasto en mantenimiento de las vías. El gasto ha aumentado en términos absolutos, pero no en relación con lo que ha aumentado el número de trenes y de viajeros, que se han multiplicado por tres.

Y luego hay que ver los protocolos de seguridad y la desatención a las quejas reiteradas que venían formulando maquinistas sobre el deterioro del servicio. Es posible que ahora mismo se hayan multiplicado esas quejas como consecuencia del accidente. Eso lo dice Óscar Puente, puede que sea cierto, pero el problema no son las quejas de hoy, sino las que se desatendieron en todas las semanas previas al accidente.

El 7 de octubre, un senador del PP, que es particularmente acertado y siempre pondera bien sus intervenciones, preguntó al ministro por esas quejas. Y entonces Óscar Puente no respondió con la humildad con la que ahora se pasea por radios y televisiones.

Hay limitaciones en Cataluña después de una segunda jornada de caos. Los maquinistas de Rodalies han entrado en servicio, se va recuperando el servicio poco a poco. Y luego también hay debate político. Ayer el PP solicitó la comparecencia del presidente del Gobierno y se ha dirigido al resto de grupos del Congreso para que apoyen la iniciativa.

Sánchez ha estado desaparecido hasta anoche. No le quedó más remedio que comparecer y aseguró que el Gobierno va a asumir todas las responsabilidades que tenga que asumir. Bueno, eso ya lo veremos.

Ayer hubo además otras comparecencias, comparecencias del ministro Marlaska. Se le preguntó muy concretamente, por parte de Juan Baño, una cuestión muy concreta. Quiero que escuchen ustedes la respuesta.

"¿Hubo alguna segunda advertencia desde algún organismo advirtiendo de que había un segundo accidente?".

Sí o no. Gracias.

"Mire, lo que le digo es que la Guardia Civil se trasladó inmediatamente y tomó las medidas inmediatamente necesarias para que más dispositivos, los que se entendían necesarios, se presentaran", dijo. 

Claro, él intenta dejar bien a la Guardia Civil, pero no dejar en mal lugar a Adif por no avisar. Lo dramático, créanme, lo dramático de todo esto es que no se socorrió a los viajeros del Alvia, que fueron los más perjudicados. Los viajeros: 35 o 36 de los 45 muertos son del Alvia.

De haberse puesto inmediatamente a socorrer al Alvia, a lo mejor se podía haber hecho algo más, pero no voy a especular con eso, lógicamente. Pero es que el Alvia era el que estaba peor.

Por eso Marlaska quiso dejar claro que la Guardia Civil hizo bien su trabajo. Vamos a ver. Esto promete una serie de días de investigaciones, promete investigación de la caja negra de los trenes, que está en manos de la Comisión de Accidentes Ferroviarios, que depende del Ministerio de Transportes, y la situación se pone complicada para el Gobierno, tanto que esta vez no hay margen para hacer grandes arabescos con el relato, que es en lo que son especialistas.

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