"Emociona la respuesta admirable de los vecinos de Adamuz, que fueron los primeros en ayudar a los supervivientes, en donar alimentos, mantas y en ofrecer sus casas como albergues"

El director de 'Herrera en COPE' arroja nuevos datos sobre la investigación del trágico accidente ferroviario en Adamuz y aplaude la respuesta de los vecinos de la localidad

- 6 min lectura | 9:56 min escucha

Señoras, señores, me alegro. Buenos días. Martes 20 de enero de 2026

Los vagones varados en el talud de Adamuz ahí siguen, con los equipos de rescate continuando la pelea contra un amasijo de hierros. Parece que en las últimas horas, o en estos últimos minutos, ha sido localizado uno más en uno de los vagones de Iryo. Ahora el debate estriba en que, si una determinada empresa realizó la reparación y las soldaduras de esa vía, podrían encontrarse algunos defectos más, como el que provocó el descarrilamiento del Iryo. Por lo tanto, toda precaución es poca 36 horas después. La prioridad sigue siendo el rescate de las víctimas.

41 fallecidos hasta ahora. Decenas de heridos, pero todavía no se han levantado todos los restos del siniestro, con lo cual no se descarta que pueda haber personas atrapadas entre los amasijos de esos trenes, de esos dos trenes que, como saben ustedes, por razones que ahora se están intentando explicar técnicamente, uno descarriló y colisionó con el que venía de frente desde Madrid hacia Huelva. Ya les digo, 41 fallecidos y se confirma este último que habría aparecido en el Iryo.

Hay tres de ellos que no han podido ser arrancados del amasijo de hierros; 39 hospitalizados y 13 se encuentran en la UCI. De momento, ya les digo, esperamos buenas noticias que nos ayuden a levantar un poco la cabeza. Conocemos, a medida que pasan las horas, historias humanas que sobrecogen: tantas vidas, tantas esperanzas que se han quedado rotas en ese punto fatídico.

La familia Zamorano había ido a Madrid a ver el fútbol. Solo ha sobrevivido la hija de seis años, que ha salido casi ilesa, mientras que sus padres, su hermano y un primo han perdido la vida. El maquinista del Alvia, un hombre de 26 años de Alcorcón, aficionado a la fotografía, fue quien vio venir la colisión y no pudo evitarla porque no pudo frenar el tren. Una pareja compuesta por un periodista y una fotógrafa de Huelva, muy conocidos en los ambientes culturales de la ciudad. Los opositores que habían ido a Madrid para presentarse a los exámenes.

La provincia de Huelva, de donde son la mayoría de todos ellos, está completamente conmocionada. Y conmociona la desesperada búsqueda de los familiares que aún no tienen noticia del paradero de esos seres queridos que circulaban en alguno de los trenes. A lo largo del día de ayer se han presentado numerosas denuncias de personas desaparecidas que, en buena medida, seguramente deben corresponder a las víctimas mortales que aún no han sido identificadas.

La Junta de Andalucía ha habilitado en Córdoba, Málaga y Huelva puntos para la recogida de muestras de ADN de familiares que permitan acelerar las labores de identificación. También emociona la respuesta admirable de los vecinos de Adamuz, que fueron los primeros en volcarse en la atención a los damnificados, en ayudar a los supervivientes, en donar alimentos, mantas y en ofrecer sus casas como albergues.

Y ya les digo, yo a las siete les contaba algunas de las consideraciones técnicas que están realizando los que saben de estas cuestiones. Una investigación sobre las causas del peor accidente ferroviario de la alta velocidad.

Se descarta un error humano o un exceso de velocidad; por lo tanto, se atribuye a un desgaste de materiales, a un fallo de la soldadura o a una brecha en la vía. Habría que preguntarse si es la única que ahora mismo hay o si, cuando se reparó todo ese tramo, podría existir alguna más, cosa que evidentemente van a investigar ahora: el raíl fracturado. Cuando pasa un tren por encima a 200 km/h, el resultado ya sabemos cuál es. Si es un fallo de la soldadura o no, ya lo veremos, porque hay que dejar trabajar a los técnicos. Hay que dejar investigar con tranquilidad, pero con diligencia también.

El servicio queda suspendido como mínimo hasta el próximo 2 de febrero. Es decir, son unos cuantos días, doce en principio, en todo el corredor entre Córdoba y Madrid. Me imagino que entre Córdoba y Sevilla podrán seguir funcionando los sistemas.

La violencia del siniestro ha sido tal que ustedes han podido ver imágenes y testimonios humanos que estremecen. ¿Y de la política qué? Porque en las primeras horas de esta tragedia hemos podido ver una respuesta casi impecable de nuestros políticos, incluido el bocazas habitual, que es el ministro de Fomento. De momento hemos visto colaboración y respeto entre las administraciones. ¿Eso cuánto va a durar? Es difícil saberlo.

Es evidente que primero tienen que producirse los trabajos de investigación y después depurar responsabilidades. Ahora es el momento de las víctimas, de los muertos, de los familiares, de los heridos, de todos ellos. Pero habrá seguramente, a esta hora, gente intentando encontrar un “ventorro” —restaurante de Valencia, que por cierto es magnífico— para tirárselo a la cabeza al adversario político y eludir la propia responsabilidad; en eso la izquierda es maestra.

Si esta tragedia le pilla a un gobierno del PP, ya estarían ardiendo las calles y al presidente de turno le estarían llamando asesino, como hicieron con Aznar el 11-M, con Díaz Ayuso por las muertes en las residencias de Madrid —como si no hubiera muertes por COVID en otras residencias de España—, como han hecho con Mazón por la DANA de Valencia o como hicieron en su día con Rita Barberá por aquel accidente del metro de Valencia

La izquierda, o una parte de la izquierda, la más maloliente, siempre se considera con derecho a llamar asesino a cualquier político de derechas, pero cuando les toca a ellos hacer frente a la responsabilidad de una tragedia, piden que les traigan las sales y claman por el respeto que les niegan a los demás. Ayer, en toda la prensa sincronizada, todo era una petición, o una exigencia prácticamente, de que no se politice la tragedia.

“No politicéis la tragedia”, que como hoy escribe Soto Ivars en ABC en una columna magnífica: no la politicéis, que aquí los únicos que podemos politizar somos nosotros cuando nos conviene. Aquí hay muchas cosas que explicar. ¿Por qué descarriló el Iryo? Habrá que explicar si se atendieron debidamente las denuncias reiteradas de los maquinistas por las deficiencias de esa parte del trayecto y habrá que reflexionar sobre la situación general del tráfico ferroviario.

Mucho antes de este accidente, las quejas por el deterioro del servicio han sido recurrentes. La liberalización del transporte ha multiplicado por tres o por cuatro el tráfico que soportan las vías, pero me pregunto si se ha multiplicado por tres o por cuatro la inversión en mantenimiento. Ningún gobernante merece ser llamado asesino cuando se produce una catástrofe similar. Ninguno.

Pero el gobierno del muro, el presidente de las mentiras, el ministro del Twitter incendiario, de los insultos a ciudadanos y a periodistas, ahora no puede pedir contención o exquisitas maneras diplomáticas. Ya les digo que aún no es el día, pero va a ser obligado exigir información hasta el último detalle y pedir responsabilidades, no por esta tragedia concreta, sino por el acelerado deterioro de un servicio público que hace siete años era realmente la envidia del mundo. Siete años de gobierno que no han sido capaces de revertir ese deterioro. Eso sí es responsabilidad de todos ellos.

Visto en ABC

Programas

Último boletín

9:00H | 14 FEB 2026 | BOLETÍN

Boletines COPE
Tracking