"La culpa de que tengamos el inicio del año en 1 de enero está en ese pueblo celtíbero español que ya estaba orientado astronómicamente desde tiempo antes"
El escritor Javier Sierra desvela en 'Lo Misterioso' cómo la necesidad de Roma de atacar la ciudad celtíbera de Segeda antes del invierno obligó a cambiar el inicio del año de marzo a enero

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La llegada del solsticio de invierno ha vuelto a poner de manifiesto la función ancestral de grandes monumentos arqueológicos como Karnak en Egipto o Stonehenge, diseñados para marcar el movimiento del sol en días clave. El escritor Javier Sierra, en el programa 'Herrera en COPE', ha explicado cómo estos lugares, a menudo vistos solo como destinos turísticos, recuperan su sentido original, conectando lo sagrado y lo profano al señalar el día más corto del año.
Una conexión cósmica y terrenal
Para las civilizaciones antiguas, estas alineaciones eran cruciales. En Egipto, la palabra jeroglífica para 'horizonte' era una imagen del sol saliendo entre dos colinas, una escena que se recrea en Karnak y que simbolizaba la resurrección diaria del sol. Según Sierra, estos eventos no solo tenían un valor poético, sino que eran una herramienta para controlar el tiempo, organizar las cosechas y los rituales. Una fascinación por el cielo que, en sus palabras, “la electricidad primero y la televisión y las pantallas de los móviles después nos han robado”.
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El origen astronómico de la Navidad
España también alberga lugares con esta magia, como los Dólmenes de Antequera en Málaga. Allí, en el Tolos del Romeral, la luz del solsticio penetra por un pasillo de piedra hasta iluminar la cámara funeraria, un fenómeno que para los antiguos simbolizaba la conexión de los muertos con el firmamento y su paso al más allá.
Segeda: el pueblo que cambió el calendario
Sin embargo, la revelación más sorprendente de Sierra se centra en un yacimiento celtíbero de Zaragoza llamado Segeda. Este lugar, según el experto, es el responsable directo de que nuestro año comience el 1 de enero. La razón se remonta al año 154 antes de Cristo, cuando Segeda estaba en guerra con Roma.
La culpa de que tengamos el inicio del año el 1 de enero está en ese pueblecito celtíbero de Zaragoza"
Los cónsules romanos, al ver que el invierno se les echaba encima, decidieron adelantar el inicio del año, que entonces comenzaba en los idus de marzo, para disponer de tres meses adicionales para la campaña militar. “Así que la culpa de que tengamos el inicio del año el 1 de enero está en ese pueblecito celtíbero de Zaragoza, en época del Imperio romano, en un lugar que ya estaba orientado astronómicamente desde tiempo antes”, ha afirmado el escritor.

Segeda, Zaragoza
El origen pagano de la Navidad
Sierra también ha abordado el origen de la fecha de la Navidad. Ha señalado que los evangelios no especifican que Jesús naciera un 25 de diciembre y que, de hecho, el Evangelio de Lucas ofrece una pista que sugiere lo contrario, al afirmar que los pastores dormían al aire libre.
Los pastores que fueron a adorar al niño en el portal pernoctaban al raso"
La decisión de fijar la Navidad el 25 de diciembre se tomó hace 1.700 años en el Concilio de Nicea con un objetivo claro: “cristianizar una fiesta pagana romana que existía previamente, la fiesta del Sol Invictus”, que celebraba el nacimiento del dios Mitra coincidiendo con el momento en que la luz comenzaba a ganarle terreno a la oscuridad.
Finalmente, Sierra ha recordado que muchas de nuestras tradiciones navideñas, como las grandes comidas familiares y el intercambio de regalos, ya se practicaban en la antigua Roma durante las Saturnalias, celebradas del 17 al 23 de diciembre. Ritos que demuestran cómo, dos milenios después, “no encontraríamos tantas diferencias en lo esencial” entre aquellas celebraciones y las nuestras.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



