Paco, instalador de teléfonos: "Me moría de la vergüenza cuando vi que llevaba un calamar pegado en la camisa y me había reunido con mi jefe"
Este vecino de Sevilla narra en 'Herrera en COPE' el surrealista momento en que se percató del resto de comida tras un importante encuentro de trabajo

Escucha 'la hora de los Fósforos' del viernes 20 de marzo
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El programa 'Herrera en COPE', en su sección 'La Hora de los Fósforos' conducida por Carlos Herrera, ha vuelto a ser el escenario de las anécdotas más insólitas de los oyentes. En esta ocasión, el tema central han sido las manchas, un asunto que ha destapado historias tan surrealistas como la de Paco, de Sevilla, quien ha relatado cómo se presentó en una reunión importante con un resto de comida en su camisa sin saberlo.
El protagonista de la historia, Paco, se encontraba en Badajoz por motivos de trabajo, donde se encargó de instalar una central de teléfono en una oficina. Según ha contado, al terminar su labor y siendo ya algo tarde, decidió comer algo rápido antes de la siguiente fase de su jornada. Su elección fue un plato de calamares fritos.

Calamares fritos
Tras la comida, Paco regresó a la oficina para reunirse con el director y todos los empleados. "Bueno, pues mira, esto funciona así", ha explicado el oyente sobre cómo procedió a detallar el funcionamiento de la instalación. Una vez finalizada la explicación y la jornada, emprendió el viaje de vuelta a Sevilla.
La sorpresa llegó al entrar en el cuarto de baño de su casa. Ha sido entonces cuando, al mirarse al espejo, se percató de un detalle que había pasado desapercibido durante toda la tarde. Tal y como él mismo ha relatado, la conclusión fue tan simple como sonrojante: "llevaba un trozo de calamar pegado en la camisa".
De explosiones de morcilla a paraguas indiscretos
El testimonio de Paco ha sido uno de los muchos que han sorprendido en el programa. José Julián, desde La Mancha, ha recordado la vez que, durante una matanza familiar, introdujo un petardo en una morcilla recién hecha. La explosión dejó las paredes "cubiertas por pieles de dálmatas" y a todos los presentes "llenos de pecas negras". Su escueta reflexión lo dice todo: "La que lié".
No menos llamativa ha sido la anécdota del amigo de Jorge. De camino a una entrevista de trabajo, un problema estomacal derivado de un producto para adelgazar le provocó una mancha inesperada en su ropa interior. La solución que encontró fue guardar el calzoncillo en el paraguas y asistir a la entrevista con él en la mano, negándose a soltarlo en ningún momento.
Otras oyentes como Maribel, de Olula del Río (Almería), han compartido situaciones límite, como tener que cambiarse de ropa en el baño de una discoteca por una mancha imprevista y acabar con un vestido dos tallas más pequeño. Por su parte, Lucero ha narrado cómo una gaviota le arruinó la ropa y el pelo en Barcelona, mientras que otra oyente ha recordado la vez que una paloma "bañó" a su marido de arriba a abajo justo cuando llegaban a una tribuna para ver el desfile de las fuerzas armadas.
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