Austin, el niño australiano que nadó cuatro horas para salvar a su familia: "Toqué el fondo de la playa y me desplomé"
María José Navarro relata el acto heroico del niño en su 'Historia del Día'

La 'Historia del Día' del jueves 5 de febrero con María José Navarro
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Austin estuvo cuatro horas a merced del viento y las olas. Nadando sin parar. Cuatro horas para salvar a su familia.
“Estaba muy hinchado, pero no sentía lo cansado que estaba”
Se prometían todos un día espectacular. En el oeste de Australia, empezó a soplar un viento fuerte y su madre y sus dos hermanos quedaron a la deriva en su kayak. Así que Austin, de 13 años, decidió ir a pedir auxilio. Primero remando y con chaleco. Y después, sin nada.

Austin, en una de sus múltiples entrevistas contando su historia
“Estaba tratando de pensar en las cosas más felices que se me ocurrían, tratando de superar la situación. No las cosas malas que me distraen y me alejan más. Y en ese momento las olas eran enormes y no llevaba chaleco salvavidas. Pero seguí nadando, nadé a braza, nadé a estilo libre, nadé a espalda para sobrevivir”
Oigan, con sólo 13 años, fue capaz de colocar muy bien su cabeza para no rendirse. Porque su única intención fue avisar, avisar en tierra para que alguien fuera a buscar a los suyos.
“ Y luego, durante las siguientes dos horas, nadé sin chaleco y no sé, en un momento cuando nadaba a braza pude ver algo bajo el agua, cosa que antes no podía hacer. Simplemente seguí nadando y finalmente llegué a la orilla, toqué el fondo de la playa y me desplomé”
Y cuando se recuperó, tuvo que correr 2 kilómetros más hasta llegar a un teléfono.
Todo esto se lo cuento a Vd, que está remoloneando en la cama y que le da pereza llegar a la cafetera.
Aunque, escuchando a Austin, den ganas de tomarse un Aquarius.
Rubén, el niño de 10 años que salvó la vida de un montañero en los Picos de Europa
Y es que, en muchas ocasiones, son los más pequeños los que nos dan las lecciones más grandes. La historia de Austin es un ejemplo de ello, pero no es la única. En España también tuvimos a nuestro pequeño héroe particular, que nos enseña que el valor y la determinación no entienden de edad.
Hablamos de Rubén, un niño de 10 años que, mientras hacía una ruta por los Picos de Europa con su familia, en Asturias, escuchó unos gritos de auxilio. Sin pensárselo dos veces, corrió a avisar a su padre para que le ayudara a entender qué estaba pasando y de dónde venían aquellas voces que pedían ayuda de forma intermitente.
Aunque al principio no recibían respuesta a sus llamadas, la insistencia del pequeño fue crucial. Decidieron avisar al 112, lo que movilizó a un helicóptero de emergencias. Finalmente, localizaron a un hombre holandés de 64 años que había caído en una grieta. El hombre era sordo y había perdido sus audífonos, por lo que no podía oírles. La rápida reacción de Rubén le salvó la vida.
Dos niños, Austin y Rubén, separados por miles de kilómetros pero unidos por una gesta heroica. Sus historias son un recordatorio de que la capacidad de superación y la empatía pueden aparecer de la forma más inesperada, demostrando que los más jóvenes tienen mucho que enseñarnos a los adultos. Puedes volver a escucharlo aquí.



