"Trabaje, señor ministro, para que podamos tomar más chuletones y deje en paz a los sacrificados ganaderos"
El profesor llega a la conclusión de que el ministro Garzón nunca se ha tirado un pedo. Por eso le recita un poema de Quevedo que trata sobre este asunto

Madrid - Publicado el - Actualizado
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Pido disculpas de antemano, porque me consta que este es un momento en el que bastantes personas están desayunando, pero la obligación periodística, en ocasiones, actúa en contra de las normas corteses, y me veo en la obligación de no callarme, por más tiempo, lo que podría ser un fenómeno científico, y es que el ministro de consumo, don Alberto Garzón, parece que nunca se ha tirado un pedo. He llegado a esta deslumbrante conclusión, tras ver y escuchar el vídeo que ha difundido donde muestra su asombro al descubrir que los herbívoros expelen flatulencias tras la digestión. El ministro de consumo debe ignorar que no sólo los herbívoros, sino todos los mamíferos, incluidos los carnívoros y los omnívoros, como el hombre y la rata. El ministro de cuerpo angélico está preocupado por los gases que emiten vacas y terneros. Y es cierto que el metano, con el sulfuro de hidrógeno y el amoniaco, salen del intestino grueso con un olor poco agradable. Pero, aunque él esté exento, los 47 millones de españoles también expulsamos flatulencias, y superamos en mucho al número de vacas. Es decir, señor ministro, que la solución no es suprimir a las vacas españolas por pedorras, porque ocupamos el sexto lugar en la Unión Europea, y las vacas francesas, alemanas, suizas, holandesas, danesas, etcétera seguirían contaminando, aunque los españoles nos volviéramos vegetarianos. Más aún, señor ministro: lo que produce más flatulencia son las legumbres, las ensaladas, las frutas, las verduras, las harinas integrales y los cereales. Lo que menos gas produce en el aparato digestivo es un buen chuletón. Y algo que no produce ninguna flatulencia es el caviar, aunque eso pueda ofender su sentido marxista de las clases. Arruinando a nuestra modesta ganadería no va a mejorar el medio ambiente, porque aumentará el número de pedos per cápita de los españoles. Mírelo con ojos literarios ¿qué es el pedo?
“con cuerpo de aire y corazón de viento/el pedo es como un alma en pena/
que a veces sopla, que a veces truena,/es como el agua que se desliza
con mucha fuerza, con mucha prisa/“. No lo digo yo, lo escribió don Francisco de Quevedo y Villegas. Trabaje, señor ministro, para que podamos tomar más chuletones y deje en paz a los sacrificados ganaderos.
Alguien me pregunto un día
¿Qué es un pedo?
y yo le conteste muy quedo:
el pedo es un pedo,
con cuerpo de aire y corazón de viento
el pedo es como un alma en pena
que a veces sopla, que a veces truena
es como el agua que se desliza
con mucha fuerza, con mucha prisa.
El pedo es como la nube que va volando
y por donde pasa va fumigando,
el pedo es vida, el pedo es muerte
y tiene algo que nos divierte;
el pedo gime, el pedo llora
el pedo es aire, el pedo es ruido
y a veces sale por un descuido
el pedo es fuerte, es imponente
pues se los tira toda la gente.
En este mundo un pedo es vida
porque hasta el Papa bien se lo tira
hay pedos cultos e ignorantes
los hay adultos, también infantes,
hay pedos gordos, hay pedos flacos,
según el diámetro de los tacos
hay pedos tristes, los hay risueños
según el gusto que tiene el dueño
Si un día algún pedo toca tu puerta
no se la cierres, déjala abierta
deja que sople, deja que gire
a ver si hay alguien que lo respire.
También los pedos son educados
pues se los tiran los licenciados,
el pedo tiene algo monstruoso
pues si lo aguantas te lleva al pozo
este poema se ha terminado
con tanto pedo que me he tirado.
Francisco de Quevedo



