Luis del Val: "No hay un líder en toda Europa como este presidente que, seguramente, no nos merecemos"
El colaborador ha analizado la "contundente" intervención de Adriana Lastra en el Congreso y la gestión de la crisis del coronavirus por parte del Gobierno

Madrid - Publicado el - Actualizado
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Ayer era el día del Amor Fraterno, pero los ujieres del Congreso de los Diputados, cumpliendo órdenes de sus superiores, no le dejaron entrar. Mi ingenuidad me había llevado a pensar que habría un cambio de talante, y que sobre la estremecedora pirámide de 15.000 muertos, existiría una actitud diferente, pero tras la intervención de la portavoz del PSOE comprobé que mi ingenuidad era peligrosa, y observé la realidad sin prejuicios. La realidad es que todos comenzaban invocando a los muertos, con una piedad recurrente y, a continuación, sacaban las dagas para asestarse puñaladas dialécticas. Es algo así como si el stripters, macho o hembra, invocara su preocupación por la castidad, y, tras esos breves segundos, comenzara a desnudarse adoptando posturas eróticas y lujuriosas.
Tras la intervención contundente de Adriana Lastra, cuidadosamente preparada para volar cualquier acuerdo con el PP, me acordé de un libro publicado en 1936 en Estados Unidos. Se han vendido más 16 millones de ejemplares en todo el mundo y se sigue vendiendo. El libro se titula “Cómo ganas amigos y triunfar en los negocios”, y algunas de sus atinadas observaciones se siguen impartiendo en los cursos de marketing. Lo leí casi treinta años después de que saliera a la luz, y lo cierto es que me sorprendieron algunas de sus pragmáticas observaciones. Estuvo tan de moda, que se contaba que un ciudadano entraba a una librería y preguntaba si tenía el libro “Cómo ganar amigos”. El librero contestaba que sí, que se estaba vendiendo mucho, y el cliente le azuzaba con esta airada petición: “¡Pues tráigamelo deprisa, cabeza de huevo!”.



