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"Hacía tiempo que no me encontraba con un tipo tan calculador y tan listo como Joaquín Torra"

 

Luis del Val

Colaborador

Tiempo de lectura: 2Actualizado10:15

Confieso que este hombre me tenía equivocado. He de reconocer que puede que influyera el hecho de que sus facciones no parece que gozaran del favor de las hadas -porque es el más feo de la pandilla- o la burda redacción de sus escritos supremacistas, pero resulta que es, sin lugar a dudas, el más listo de todos. No digo inteligente, porque esa es otra categoría, y la inteligencia está reñida con el fanatismo, pero Joaquín Torra es el más listo, el más avispado de toda esta tropa. Insisto: lo digo sin ninguna ironía, sin búsqueda de doble sentido. 

Ayer, en el tribunal, demostró que está por encima de todos los demás, aunque pareciera que venía a ser el chico de los recados. Nada de eso. Nos hemos cansado de calificarle como el criado del Prófugo traidor que huyó a Bruselas; del correveidile entre Ezquerra y lo que queda del antiguo No Sé Qué, porque cambian de nombre en cada elección; nos hizo sonreír con lástima, cuando nos enteramos de que no ocupaba el despacho de su antecesor, sino que se había ido a otro, en una especie de exagerado respeto que rayaba en la idolatría; Y jamás se había denunciado con una frase, con un gesto, con un escrito, lo listo que es, lo que demuestra que es listo. 

Ayer, vio su oportunidad, esa lucecita que se vislumbra cuando se está en el túnel, y la aprovechó, ¡vaya si la aprovechó! Aferrándose a la sentencia más leve, más balsámica, más esperanzadora que puede caerle: algo más de año y medio de inhabilitación. ¿Y qué es eso, si se convierte en uno de los protomártires del secesionismo?

A todos los demás les ha salido muy caro. Al fundador y modernizador de la secta, el Corleone de la banda, lo ha hundido su avaricia, y la comprobación de que las comisiones del 3% no iban solo para la causa, sino al bolsillo del nada honorable Pujol. Al Guapo, a Artur Mas, le ha mordido el patrimonio, y ha tenido que hipotecar alguna propiedad para hacer frente a fianzas, y ya decía Maquiavelo que se puede uno olvidar de quién ha asesinado a tu padre, pero es imposible que se olvide quién te ha robado la cartera. El Prófugo, el que citó a los colegas de la fechoría al día siguiente en el despacho y, al minuto siguiente, salió huyendo, no le espera un buen porvenir, ni en Bélgica, ni en ningún otro sitio. Y, por último, el que parecía que se iba a quedar con todo, sigue estando en prisión, y Oriol Junqueras parecerá que manda mucho, pero no se va a sentar en el despacho de la Generalitat.

¿Quién nos queda? Joaquín Torra, el más listo, ni tiene que sufrir el exilio, ni pagar fianzas, ni pasará por prisión. Aprovechó ayer su oportunidad para cometer desacato al tribunal y asegurarse que le condenaran. Una condena tan suave, que le permitirá circular libremente, pasar las navidades en casa, hacer un viaje a donde quiera, y gozar de la pensión de ex presidente de la Generalidad, que es bastante mejor que la de cualquiera nosotros. Y, encima, con la leyenda del héroe. Hacía tiempo que no me encontraba con un tipo tan calculador y tan listo como Joaquín Torra. 

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