"La tragedia de Adamuz es la funesta consecuencia de un determinado orden de prioridades políticas"

Jorge Bustos analiza la información de que  el lugar exacto del siniestro de Adamuz es el empalme entre la vía antigua y la actualizada

- 6 min lectura | 9:44 min escucha

“En la vida las tragedias suceden”. Pero, ¿quién le ha escrito esa frase a Pedro? Esa frase la puede decir un psicólogo perezoso o una echadora de cartas, pero no un presidente del gobierno. Porque es su gobierno el que tiene la competencia exclusiva de la gestión ferroviaria del Estado y es su gobierno el que tiene la obligación de mantener las infraestructuras en buen estado, invirtiendo el presupuesto necesario, planificando los controles de calidad suficientes y evitando que el Ministerio de Transportes se convierta en la zona cero de la corrupción socialista. España ha encadenado muy poco tiempo desgracias que creíamos propias de países subdesarrollados. Los países del primer mundo no están a salvo de catástrofes, claro que no, pero se diferencian de los países del tercer mundo en que poseen unas estructuras de estado capaces de minimizar el coste material y humano de esas catástrofes.

Ahora, repasemos esos cuatro eventos, que diría el ministro Puente, de los últimos 6 años. Primero, una tasa de mortalidad durante la pandemia del Covid mucho mayor que la de los países de nuestro entorno por el retraso a la hora de adoptar medidas. Ya nos hemos olvidado de los años 2020 y 2021. Segundo, una dana devastadora en la que fallaron todas las alertas, empezando por las estatales. Tercero, el cero energético, el apagón en toda la península, que solo lo habíamos visto en Cuba. Y ahora el descarrilamiento fatal del tren Iryo, que pone un colofón negro a muchos meses de incidencias, de retrasos, de vibraciones y de avisos desoídos.

 Las fechas de la renovación de las vías  

Todo esto ha sucedido durante los mandatos de Pedro Sánchez y por tanto él es el principal responsable de la crisis de confianza en el Estado y en la utilidad misma de la política que se extiende por todas las capas de la población española, no solo entre los más jóvenes. Hoy ya sabemos que la liberalización del sector de la alta velocidad se planificó mal. Hay más habitantes que nunca, hay más turistas que nunca, hay más trenes que nunca, pero no hay una inversión proporcional a todos esos incrementos que provocan un desgaste acelerado de las vías. Todo el mundo le reconoce a Óscar Puente que ha dado la cara en esta crisis, yo el primero. Pero dar la cara no es suficiente. Además, hay que decir la verdad y hay que asumir las consecuencias que esa verdad pueda traer a los responsables. Como el propio Óscar Puente me aseguró el jueves pasado en estos micrófonos de COPE.

Habla usted, ministro, de asumir las responsabilidades que sean necesarias. ¿Eso incluiría la dimisión en caso de que usted lo considera necesario?”

Mire, fíjese que llevo salí el domingo de de de a las 8 y pico de mi casa. Regresé poco antes del del accidente de Rodalíes con la misma ropa. Me fui a Córdoba. Eh, no he tenido ni un minuto en pensar en mí mismo, se lo aseguro. Ni ni ni ahora mismo no me ocupa el tiempo ni un segundo en mí. Yo creo que las responsabilidades en un hecho de estas características debe asumirlas quien haya contribuido por acción o por omisión a que esto se haya podido producir. Por tanto, esa es mi ese es mi criterio, ¿no? Y por tanto, las responsabilidades, las que sean y de quien sean partirán de esa premisa, ¿no?”

“Por acción o por omisión”, dice el ministro. Y yo pregunto, ¿no es una omisión grave acometer la renovación de la red ferroviaria andaluza y luego no tocar las vías viejas del tramo de Adamuz? Porque el diario El Mundo ha demostrado que el Iryo descarriló cuando circulaba por un carril fabricado en 1989 y pasó a otro fabricado en 2023, es decir, el lugar exacto del siniestro es el empalme entre la vía antigua y la actualizada. O sea, que no se produjo en un tramo totalmente renovado, como nos había asegurado el ministro, de totalmente nada.

Y además, Adif dice que la prueba de calidad de la vía se hizo en septiembre y Puente dice que en noviembre, o sea, no coinciden ni en las fechas y, en cualquier caso, se hizo mal porque se debía haber detectado la fragilidad de ese punto. El tramo fracturado en Adamuz no se había tocado en la renovación del mes de mayo y, de haberlo hecho, a lo mejor se habría evitado que se rompiera la soldadura. Repito, el Iryo circulaba por el carril de 1989 cuando reventó la soldadura que lo unía al carril de 2023. ¿Quién omitió la renovación del viejo carril?

La alta velocidad era el símbolo, digo era, de la modernización española. Era un motivo de orgullo nacional. Pero los símbolos hay que mantenerlos o se pudren y ese mantenimiento han de presupuestarlo y vigilarlo dirigentes competentes, pero alguien decidió no renovar el tramo roto, seguramente por falta de dinero, porque la mayoría del dinero se va en revalorizar las pensiones, que es donde están los votos. Así que la tragedia de Adamuz es la funesta consecuencia de un determinado orden de prioridades políticas. Es verdad que en la vida las tragedias suceden, pero en la vida política cuando suceden tragedias evitables se depuran las responsabilidades. No con más relato, sino con más dimisiones, porque esta tragedia se podía haber evitado. Sus causas técnicas ya están bastante diagnosticadas, sabemos lo que pasó. Y esas causas técnicas tienen responsables políticos.

 Huida hacia delante  

Presume el presidente del gobierno de, te lo digo de carrerilla, empatía, eficacia, transparencia y unidad. Cuatro virtudes completamente ajenas al sanchismo. Presume de empatía quien desde hace años evita todo contacto con los ciudadanos de a pie. Solo pisa la calle si va encapsulado en un perímetro de seguridad. Presume de eficacia el mismo que lleva 3 años sin poder aprobar unos presupuestos. Presume de transparencia el gobierno que ha batido el récord de opacidad de la democracia, acumula ya 1626 reclamaciones por ocultar información y presume de unidad. El presidente que levantó un muro entre españoles, que agita el guerra civilismo y que ha fundado su manual de resistencia en el ataque diario a la oposición. Pero es que va luego Pedro y dice que rechaza la estéril confrontación. Lo acabamos de oír. Claro, oír a Pedro Sánchez rechazando la confrontación en un mitin es como oír a José Luis Ábalos rechazando terminantemente la lujuria a la salida del parador de Teruel. Digamos que falta credibilidad personal para sostener esa afirmación, pero es que el propio párrafo en el que el presidente presume de unidad, termina con un ataque a la oposición.

No puede evitarlo, está en su naturaleza. Si la tregua política duró varios días de la semana pasada, no fue por mérito de Sánchez, fue porque Feijóo dio la orden de no atacar hasta que concluyese el luto oficial, que al revés, con colores políticos distintos, ya sabemos lo que habría pasado, ¿verdad? Ahora el PP sí, ahora sí pide la dimisión de Puente y no solo el PP, ojo, también la ha pedido Oriol Junqueras, junto con la consellera de la Generalitat por el caos en Rodalíes que por fin hoy vuelven a prestar servicio. Pero Pedro ya ha contestado: "Todo mi reconocimiento al ministro de Transportes, Óscar Puente, que está gestionando y dando la cara desde el primer momento de esta tragedia".

¿Por qué hace esto? ¿Por qué Pedro enfatiza su respaldo al ministro cuando sabe que eso solo va a alimentar la indignación social? Pues porque Pedro, como siempre, ha decidido huir hacia delante y pasar al contraataque y nadie mejor para eso que Óscar Puente.

Herrera en COPE

Herrera en COPE

Con Carlos Herrera

Lunes a viernes de 06:00h a 13:00h

Programas

Último boletín

5:00H | 26 ENE 2026 | BOLETÍN

Boletines COPE
Tracking