"Algunos saben tanto de victimismo sobreactuado que lo proyectan sobre los demás y están alentando la tesis de que esto es un montaje montado por Trump"

Jorge Bustos analiza las horas después del ataque frustrado con el presidente de Estados Unidos

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Pudo haber causado una matanza. De hecho, ese era su objetivo. ¿Por qué? Pues el móvil aún no está del todo claro, porque el tipo se resiste a cooperar, pero por el manifiesto delirante que él mismo escribió, estamos ante otro extremista solitario que se siente llamado a arreglar el mundo a tiros. Y por desgracia, pegar tiros es bastante más fácil en Estados Unidos que en cualquier otra democracia que no consagra el acceso a las armas en una enmienda constitucional.

Ha vuelto a reabrirse el debate sobre los incomprensibles fallos de seguridad que permitieron a este fanático introducir su arsenal en el hotel, alojarse en él, un hotel teóricamente blindado donde se celebraba la cena de gala de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Pero el caso es que Allen conseguió hacer lo más difícil. Metió en una bolsa una escopeta, una pistola, varios cuchillos y munición suficiente para preparar una masacre. Se subió con su bolsa letal a un tren en California, donde vivía, y llegó hasta Washington pasando por Chicago. Fue en tren, claro, para evitar los controles de los aeropuertos, pero parece que por tren no hay ningún problema en recorrer 4400 km cargado de armas hasta el hotel del presidente y logró disparar dos veces antes de ser reducido por el servicio de seguridad. De hecho, un agente recibió un balazo de Allen, en el chaleco, por fortuna.

Enseguida vamos a hablar, ya digo, con nuestro corresponsal David Alandete para que nos aporte más datos de lo que vio con sus propios ojos y grabó con su móvil antes de ser evacuado él mismo, porque eso es lo que hace un periodista, ver, oír y contar, que es exactamente lo contrario de lo que hacen los conspiranoicos que ni ven ni oyen, pero cuentan lo que se inventan y que por puro odio ideológico están alentando sin ninguna prueba la tesis miserable del montaje, de que todo esto es un paripé montado por Trump para victimizarse y recobrar la popularidad que le ha quitado la guerra.

Claro, algunos saben tanto de victimismo sobreactuado que lo proyectan sobre los demás. Todavía me acuerdo del ridículo que hizo Reyes Maroto a la puerta del Congreso paseando una foto ampliada de una navajita llavero que le remitió un tarado en un sobre. Y luego ya hay otros que directamente es que no disimulan su conformidad con la violencia política siempre que se dirija contra el rival adecuado.

Huelga de médicos

Falló el atentado y fallaron las negociaciones de este fin de semana para evitar que vuelvan los bombardeos a Oriente próximo. Básicamente, a Trump no le gustó la última propuesta de Irán y por eso mandó a sus colaboradores que cancelaran el viaje a Pakistán que tenían previsto para negociar en persona con los iraníes. Es una forma de aumentar la presión sobre el régimen para que se pliegue finalmente a las condiciones estadounidenses. Fundamentalmente, la primera de esas condiciones es la renuncia al programa de armamento nuclear. Vamos a ver qué pasa a lo largo de esta semana.

Y de vuelta a España, hoy los médicos de todo el país van a la huelga por tercera vez. Pararon una semana en febrero, pararon otra en marzo y desde hoy y hasta el jueves van a por la tercera. Piden básicamente dos cosas: hacer menos guardias y que las guardias sean voluntarias y que los médicos tengan un estatuto propio al margen del resto del personal sanitario, como pasa en casi toda Europa. Si el gobierno sigue sin atender estas reivindicaciones, volverán a parar en mayo y en junio. Y ojo, estos parones tienen consecuencias. Operaciones aplazadas, citas imposibles, pruebas médicas suspendidas. Se calcula que en total se van a producir 1 millón y medio de cancelaciones, y a eso súmale el récord histórico de personas en lista de espera en este momento en España. Más de 853.000 son las personas, los españoles esperando una llamada. Eso solo para pasar por quirófano, sin contar la espera para las citas, las pruebas y las revisiones.

Y a todo esto, ¿dónde está la ministra del ramo? Pues parece que está pensando sobre todo en su futuro político personal porque acaba de anunciar que no agotará la legislatura en el Ministerio porque quiere volver a la política madrileña para confrontar con Ayuso, que es la figura a la que le debe toda su carrera Mónica García. Ojo, y no solo a competir contra Ayuso, también va a intentar competir contra Óscar López, porque tiene que intentar que el PSOE no le quite a Más Madrid la segunda posición, que para eso está la izquierda en Madrid, para competir por el segundo puesto. En todo caso, parece obvio que atacar a Ayuso le renta bastante más a Mónica García que gestionar los problemas sanitarios de los españoles, que son complejos. Ya hemos visto todos que gestionar no se le da tan bien a médico y madre como coger el megáfono y convocar manifas en la calle.

Dos citas políticas clave

En el plano político, la semana se presenta con dos citas importantes. Mañana el gobierno experimentará una nueva derrota parlamentaria cuando el Congreso le tumbe el decreto de de los desaucios, esa nueva prórroga del blindaje a los inquiokupas. Una derrota la que Moncloa intentó adelantarse con aquel plan que anunció la semana pasada tan vaporoso como todos los anteriores, porque sin mayoría y sin presupuestos es difícil ejecutar nada.

Y luego está el debate de investidura de Jorge Azcón en Aragón, que se celebrará martes y miércoles con la toma de posesión prevista para el jueves. Y hombre, por mucho que le haya costado cerrar el pacto con Vox, esperemos que don Jorge Azcón no siga el ejemplo un poquito megalómano de María Guardiola, que tomó posesión en el Teatro Romano de Mérida, un poco en plan Cleopatra del Guadiana. Señores barones, menos pompa que son ustedes servidores públicos. A ver si ahora vamos a ver Azcón comandando una naumaquia en el Ebro, vestido de Augusto, fundador de Zaragoza. Como aconsejaba don Quijote, 'llaneza Sancho, llaneza que toda afectación es mala'.

Pero esta semana va a ser especialmente intensa en el Frente Judicial, en el Supremo les llega el turno a los tres tenores del caso Mascarillas. Declaran Ábalos, Koldo y Aldama. Y estos dos últimos, Koldo y Aldama, han prometido cantar la Traviata de todo lo que se movía en Ferraz y en el Ministerio de Transportes y que todavía no conocemos. De momento, hoy declararán varios agentes de la UCO que son los autores del famoso informe de las chistorras. No está mal para abrir boca en esta semana grande del Supremo, pero hoy también en la Audiencia Nacional le llega el turno a este hombre a don Jordi Pujol i Soley, que confesó hace 12 años la fortuna que tenía oculta en Andorra, la supuesta herencia del abuelo Florenci.

Pero los investigadores sostienen que esos millones nada son de una herencia, sino son más bien el acumulado del 3%. Las mordidas cobradas por el clan familiar que dominó Convergencia y Cataluña durante 23 años, 290 millones de euros llegó a estimar la UDEF que tenían los puyol en Andorra. 290 millones. La pregunta es si Pujol va a declarar en el juicio hoy o no aquí en Madrid. Dependerá del examen médico que le van a practicar a las 9:30 de la mañana para ver si está lúcido y se expresa con claridad. Bueno, con claridad la verdad es que no se ha expresado nunca, para votar a Laporta sí parecía muy dueño de su voluntad. Pero aunque no declare y aunque lo condenaran a los 9 años que pide la fiscalía, no los cumpliría porque tiene 95. Va a entrar en la cárcel con 95 años. Y la primera duda, claro, que plantea este caso es, ¿por qué se ha dejado pasar tanto tiempo para juzgar a los intocables Pujol? ¿Por qué? Y la segunda es, ¿qué hace Salvador saliendo en defensa de un corrupto confeso? ¿O es que además de los votos de convergencia, el PSC también quiere heredar su 3%?

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