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Santi González: “Cs ignoró las señales de alarma, pero exigen a Rivera lo que nadie exige a Sánchez”

Con más diputados y poder territorial que nunca Ciudadanos afronta la mayor crisis interna de su corta historia

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Tiempo de lectura: 1'Actualizado 08:44

Hoy la actualidad se llama Ciudadanos y el tema del día es la crisis de Ciudadanos. Ayer tiró la toalla Toni Roldán, el portavoz adjunto en el Congreso de los Diputados y una de las cabezas económicas del partido. Antes de que acabara el día habían renunciado a su puesto en la Ejecutiva el eurodiputado Javier Nart que se mantiene como europarlamentario, y el candidato a la Presidencia de Asturias, Juan Vázquez, que sí ha dejado el escaño.

Es mucho para una sola tacada. Y por detrás se adivina la sombra disidente de Garicano y la incierta discrepancia de Francisco Igea que hoy ha convocado a los medios para hacer declaraciones, sin dar pistas de por dónde va.

Y lo han sido, ciertamente. Todo el mundo exige a Rivera lo que nadie le ha exigido a Sánchez, pero es verdad que en el Partido naranja se han ignorado todas las señales de alarma, mientras se encadenaban los errores estratégicos. El primero, olvidar su razón de ser; el segundo, renunciar a representar a sus votantes cuando estos le convirtieron en el partido más votado de Cataluña, con 1.100.000 votos. De ser el primer partido pasó al quinto en las generales del 28-A, con 477.000. En las del pasado 26 de mayo  se quedó en poco más de 178.000, sin que nadie se sintiera obligado a hacer una reflexión. Completa el cuadro la descapitalización del partido en Cataluña con el traslado a Madrid de Inés Arrimadas. No es reprochable que la dirección de Ciudadanos mantenga una profunda desconfianza hacia el doctor Fraude y menos aún que se lo reproche gente que no ha dicho ni Pamplona mientras se iba gestando todo este desastre.

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