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De la impostura de Pedro Sánchez al boli de Pablo Iglesias: los gestos que delatan a nuestros políticos

Cristina López Schlichting analiza de la mano de la experta Paloma Ramón los gestos invisibles de nuestros políticos.

 

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 14:45

¿Qué expresan los políticos cuando se dirigen a los ciudadanos? Al hablar decimos más que lo que alcanzan a decir las palabras ¿no crees? Las personas nos expresamos con el cuerpo entero: con los ojos, con las cejas, con el mentón, con las manos, con las piernas... En realidad nuestro cuerpo es el único nexo real con el mundo. Hasta el punto de que nuestro interés en las cosas que suceden en el mundo real es un interés corporal.

Esto lo tienen bien presente en estos días los políticos, afanados en captar la atención de todos aquellos que puedan engrosar su granero de votos.

En Fin de Semana han analizado las señales que los líderes políticos emiten sin que ellos sean conscientes, o siéndolo sin poder remediarlo, y que en ocasiones pueden distorsionar el mensaje con el que pretenden persuadirnos. Y lo vamos a hacer con una experta en lenguaje no verbal, Paloma Ramón, que tiene estudiados al milímetro a los candidatos que en estos días reclaman sin descanso nuestra atención.

Empezamos por Albert Rivera. Del líder de Ciudadanos sabemos que nació en Barcelona hace 39 años, que es abogado, está separado y tiene una hija. Antes de dar el salto a la política nacional no tuvo reparos en mostrarse desnudo en un cartel electoral, como señal de que es una persona trasparente y sin complejos. Pero ¿qué nos dice ese cuerpo en sus gestos más reconocidos?

Para Paloma Ramón, Rivera tiene un “estilo muy controlado. Cuando habla, muestra su lado derecho del rostro. El cerebro, que se divide en dos hemisferios, pasa la información al otro lado. La mano derecha, el ojo derecho (…) está gestionada por el hemisferio izquierdo, el hemisferio del lenguaje y de lo racional”.

El que quizás con más ahínco se empeña en demostrar en cada aparición suya que para él la comunicación política no tiene secretos es Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Este madrileño de 47 años logró la cúspide de la política española al llegar el año pasado a la Moncloa, aunque lo hiciera de aquella manera. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, el secretario general del PSOE está casado y es padre de dos hijas. Veamos qué nos dicen sus gestos más peculiares...

“La apariencia que juega a su favor, su aspecto de seguridad, resulta, para el que entiende de comunicación, bastante artificial. (…) Su tono de voz grave es bastante artificial. Es una persona muy artificial en sus gestos (…) Mueve mucho las manos, es un conquistador positivo, como se conoce en comunicación, porque deja hablar”.

Pablo Casado Blanco, palentino de 38 años, apareció en el paisaje de la política nacional hace poco más de 7 años. Está casado y tiene dos hijos. Eso dice su biografía, pero ¿qué nos revela su comportamiento corporal?

Tiene expresiones faciales muy positivas, se siente seguro de sí mismo, contento, disfrutador del momento. Y esto es lo que hace que le de una credibilidad que no tiene muchas veces nuestro presidente (…) Aún así todavía le veo un poco verde en comunicación”.

Por último, Pablo Manuel Iglesias Turrión, madrileño de 40 años. Licenciado en Derecho y Políticas, es padre de dos hijos y junto a su pareja, la también dirigente de Podemos Irene Montero, espera la llegada del tercero. El fundador de Podemos acumula una amplia experiencia televisiva y ha estudiado concienzudamente cuál es el papel de la imagen y de los medios en el tablero de la política. 

“Tiene una dualidad. Lo que más me gusta es su postura de piernas, de brazos... que son dominantes. Pero eso me gusta si lo tuviese de colega para salir a tomar unas copas porque me sentiría protegida por él, pero no me gusta en política (…) Usa muy bien su voz grave, la modula y la adpta al mensaje de forma muy natural. (…) Usa mucho el sagital superior (levanta el mentón) es un signo de seguridad fea”.

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