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El pueblo de Oya crea la primera Concejalía de Felicidad de España

Se llama Concejalía de Felicidad, Vecindad, Cultura y Servicios Sociales, y se trata de una iniciativa para satisfacer emocionalmente a la población

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:08

Mientras unos no se ponen de acuerdo para gobernar, otros se dedican a innovar para mejorar sus localidades. Es el caso de Oya, un pequeño pueblo de unos 3.000 habitantes en la provincia de Pontevedra.

Su alcaldesa, Cristina Correa, tuvo una idea para mejorar la vida de sus vecinos... Y es que ha creado la primera Concejalía de la Felicidad. Pensó en llamarla solo Concejalía de Felicidad, sin más apellidos, pero a la regidora le dio vértigo que se considerara una iniciativa demasiado transgresora.

En Fin de Semana hemos hablado con ella y con la nueva Concejala de Felicidad, Carmen Estévez. "Se me ocurrió a mí buscando información sobre el día internacional de la felicidad... Lo que no sabía es que iba a tener tanta repercusión", ha dicho la alcaldesa.

¿Cómo funciona esta iniciativa? Tanto la alcaldesa como la concejala quieren contar con las ideas de los vecinos del pueblo. Para ello, han montado un buzón de sugerencias. Además, tienen un consejo de sabios creado específicamente para velar por la felicidad en Oya.

La Concejalía no cuenta con apenas presupuesto, pero hay mucha gente dispuesta a participar. Es mejor un buen capital humano que económico. "No obligamos a nadie a nada... Bueno, por lo menos, a que sonrían".

Cristina Correa, alcaldesa de Oya:"Se me ocurrió a mí buscando información sobre el día internacional de la felicidad... Lo que no sabía es que iba a tener tanta repercusión"

Su concejala, Carmen Estévez nos ha contado cómo se enteró de que sería una concejala tan innovadora: "En la reunión para decidir qué concejalía íbamos a llevar, la alcaldesa me dejó la última y me dijo que iba a llevar la Concejalía de la Felicidad".

Las primeras medidas ya se están tomando. Hay una señora encamada en el pueblo que la gente enferma reciba visitas. Y ya puestos, que les lean un libro por capítulos. Es algo muy sencillo y que puede significar mucho para una persona.

Otra iniciativa es la de propiciar visitas entre gente mayor de las parroquias de los 83 kilómetros cuadrados de la localidad, que hacía tiempo que no coincidían.

Una de las vecinas, Mari, nos ha contado que va a proponer que se organicen fiestas para la juventud, como se hacía antaño en el pueblo.

Aunque no todo está enfocado a la gente mayor. Hay un programa de apoyo a adolescentes con problemas con sus estudios. Hay un trabajo de cambio de actitud hacia sus estudios, para que afronten las materias con más ilusión y, por supuesto, con más felicidad.

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