El jefe de bomberos de Córdoba desvela la dureza del rescate de Adamuz: "Es una intervención que te marca"

Cerca de 50 bomberos participaron en las labores de excarcelación tras el accidente ferroviario en una operación de extrema complejidad técnica y un gran coste emocional

Jefe Bomberos Cordoba
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Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El director técnico de los bomberos de la Diputación de Córdoba, Francisco Carmona, ha relatado en el programa 'Fin de Semana' de COPE la extrema dureza de los trabajos de rescate tras el accidente de tren. En una entrevista con Cristina López Schlichting, Carmona, aún con la "tensión activada" cuatro días después, ha desgranado los detalles de una operación que ha movilizado a decenas de profesionales y que ha supuesto un desafío tanto físico como mental. "Ha sido una intervención que te marca", ha confesado, resumiendo el impacto emocional de la tragedia.

El caos de la primera noche

La noche del accidente se movilizó un operativo masivo. "En total, estuvimos cerca de 50 y tantos bomberos esa noche actuando, entre ayuntamiento y diputación", ha explicado Carmona. Al llegar al lugar, la escena era desoladora. Mientras un equipo ya trabajaba sobre el tren Lirio, que no estaba "muy deformado", el director técnico continuó 800 metros hasta el tren Alvia, donde la situación era crítica. "En el Alvia, evidentemente, estaba lo peor. Eran unos amasijos de hierro, los vagones estaban tensionados", ha descrito.

Ante la magnitud del desastre, el propio Carmona aparcó momentáneamente sus labores de coordinación para sumarse al rescate. "Me tiré con ellos allí dentro a movilizar personas", ha señalado. La prioridad absoluta era evacuar a los supervivientes, una tarea que llevó a tomar decisiones límite en un entorno caótico y oscuro. Posteriormente, se enfocó en organizar las rutas de evacuación y el tránsito de ambulancias para evitar más accidentes.

Una de las labores más complejas fue la excarcelación de las víctimas, un término técnico que, como ha aclarado Carmona, los bomberos usan para la "extracción de las personas" atrapadas en vehículos. En este caso, el acceso a los vagones deformados del Alvia era una odisea. "Teníamos que ir despejando materiales, quitando asientos, quitando chapa, para poder llegar hasta las víctimas", ha detallado. En medio de esa lucha, tuvo que tomar la drástica decisión de mover a una persona ya fallecida: "Tuve que movilizar a un fallecido para poder llegar a otras personas vivas que demandaban ayuda".

Una búsqueda laboriosa y milimétrica

La búsqueda de las dos últimas víctimas se extendió hasta el jueves, convirtiéndose en una operación de ingeniería y paciencia. Los equipos se centraron en una zona donde se apilaban los bogies del tren, las estructuras de las ruedas, con un peso de "11 toneladas". Carmona ha descrito el proceso como "una labor dedicada y laboriosa". Fue necesario levantar raíles, cortar traviesas con soldadura y allanar el terreno para que la maquinaria pesada pudiera acceder y remover los vagones pieza por pieza.

La certeza de que las dos personas desaparecidas estaban en el tren obligó a descartar otras hipótesis, como que hubieran salido desorientadas. Se realizaron batidas que no dieron resultado, por lo que la búsqueda se concentró bajo los restos del convoy. Los perros de la unidad canina marcaban posibles puntos, pero los "muchos distractores", como restos biológicos esparcidos, dificultaban la localización. "En muchos sitios que marcaban, escarbábamos y no encontrábamos nada", ha recordado el jefe de bomberos.

Finalmente, la insistencia dio sus frutos. Tras remover de nuevo una zona que ya había sido revisada, encontraron a las víctimas en un lugar "totalmente inaccesible y localizable" en un primer momento. "Justo debajo del vagón, enterrados en tierra", ha precisado. El rescate final fue extremadamente delicado y manual: "Al final fue a mano, prácticamente, quitando hierro, también semienterrado en tierra, escarbando con las manos". Fue una tarea tan exigente que no cabían "más de 3 o 4 personas dentro".

El ineludible peaje psicológico

Carmona, con experiencia en otras grandes emergencias como la DANA, ha admitido que esta intervención ha sido especialmente dura por la cantidad de víctimas y el estado en el que se encontraban. "Estoy acostumbrado a ver de todo, por desgracia, pero 45 de golpe impacta. No ha sido agradable", ha confesado. El impacto ha sido tal que desde la jefatura se ha tomado una decisión importante para cuidar la salud mental del equipo.

Consciente del peaje emocional, ha considerado "oportuno que todos los bomberos que han estado en la intervención, todos, pasen por el gabinete psicológico". Según le han transmitido, algunos efectivos "llegaron esa noche llorando como una Magdalena". Carmona concluye la entrevista con el sentimiento del deber cumplido, a pesar de la crudeza de la experiencia: "Nosotros lo único que queríamos era encontrar a esos dos últimos cuerpos, que las familias descansasen tranquilas, y ya está, es la labor cumplida".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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