Marian Rojas desvela el superpoder del perdón: "Perdonar es ir al pasado y volver sano y salvo"

La psiquiatra explica por qué este acto no es una emoción, sino una poderosa decisión que protege al organismo del 'veneno' del rencor y la amargura

Ignacio Juanilla Bernardo

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La reconocida psiquiatra Marian Rojas Estapé ha profundizado en el concepto del perdón como una herramienta fundamental no solo para la paz mental, sino también para la salud física. Lejos de ser un acto de debilidad, perdonar es una decisión valiente que nos permite, en sus propias palabras, ir al pasado y volver sano y salvo. Esta idea redefine el rencor como una carga tóxica que enferma el organismo y sitúa el perdón como un acto de liberación personal.

El rencor, un 'veneno' para el cuerpo

Vivir instalado en la rabia o el resentimiento tiene consecuencias directas sobre nuestro cuerpo. Rojas Estapé advierte que estas emociones negativas activan un estado de alerta constante, similar al que sentiríamos si el daño original se repitiera continuamente. "Si vuelves con rabia, si vuelves enfadado, si vuelves con ganas de venganza, eso es dañino", señala la especialista.

Este estado de alerta crónica libera un exceso de cortisol, la hormona del estrés, lo que debilita el sistema inmune y fomenta la inflamación. Como consecuencia, "un cuerpo que vive en rencor se enferma", afirma con rotundidad la psiquiatra. La célebre frase de Nelson Mandela resuena aquí con fuerza: "El resentimiento es como beber veneno esperando que el otro muera".

Perdonar es ir al pasado y volver sano y salvo"

Una decisión, no una emoción

Uno de los mayores obstáculos para perdonar es la creencia de que debe nacer de una emoción espontánea. Sin embargo, Rojas Estapé, basándose en historias como la de Corrie ten Boom, superviviente de un campo de concentración, subraya que es una elección consciente. "El perdón no es una emoción, es una decisión", una frase que la psiquiatra escuchó y adoptó para explicar este complejo proceso.

Perdonar no significa validar el daño recibido ni olvidar lo que pasó. "No se trata de traer a tu ex o al que abusó de ti a tu casa a comer los domingos", aclara Rojas Estapé. Se trata, más bien, de no querer seguir pagando el precio emocional por la herida sufrida y evitar que el dolor del pasado siga definiendo nuestro presente.

El perdón no es una emoción, es una decisión"

El poder transformador de un nuevo futuro

La psiquiatra recurre a la literatura para ilustrar el impacto transformador del perdón, utilizando una poderosa escena de *Los Miserables*. En ella, el obispo Myriel no solo perdona a Jean Valjean por robarle su plata, sino que le entrega más objetos de valor para salvarlo de la policía y le ofrece una nueva oportunidad. "Con esta plata he comprado tu alma, ya no perteneces al mal, sino al bien", le dice.

Este gesto no borra los 19 años de cárcel de Valjean, pero le abre un futuro por primera vez. "Por primera vez alguien no lo define por su peor error, y eso lo transforma", explica la doctora. El personaje cambia no por el castigo, sino porque alguien cree en él y le ofrece un perdón que no merecía en ese momento.

Al final, el perdón no siempre cambia a la otra persona, pero nos transforma a nosotros. Figuras como Irene Villa, que perdonó a los terroristas de ETA que atentaron contra su vida, son un ejemplo de esta liberación. Como ella misma afirma, no le "renta" seguir adelante con el rencor. Es una decisión para proteger la propia cabeza y el corazón, liberarse de las garras que enferman y, en definitiva, poder vivir una vida más plena y feliz.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.