Teresa Ekobo: "De pequeña, un compañero del colegio me chupaba la piel porque pensaba que estaba hecha de chocolate"
La crítica de cine y colaboradora de 'Fin de Semana' narra los desafíos y la riqueza de su doble raíz cultural guineana y española

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Con motivo del Día Mundial de la Cultura Africana y de los Afrodescendientes, el programa ‘Fin de Semana’ de COPE ha contado con el testimonio de su colaboradora y crítica de cine, Teresa Ekobo. En una conversación con Cristina López Schlichting, Ekobo, de origen guineano y español, ha relatado las complejidades de su doble identidad y las experiencias, tanto enriquecedoras como dolorosas, que ha vivido en España desde que llegó a los ocho años.
Una herencia cultural viva en el día a día
Pese a que el español es su lengua materna, aprendida en Guinea Ecuatorial, Teresa Ekobo mantiene muy vivas sus raíces africanas. Un ejemplo reciente fue el cumpleaños de su hermana, celebrado en Madrid, donde "nada era español", ni la comida ni la música. En casa de su madre, de hecho, se comunican en endogüé, su dialecto, y la comida guineana es una constante en su vida.
La base de su gastronomía, como en gran parte de África, es el arroz, acompañado de diversas salsas como el 'okro'. "Si no como arroz en un día... tengo la sensación de que tengo hambre". También ha señalado que aspectos como el olor corporal son diferentes, algo que ha cambiado en ella con el tiempo y que atribuye al clima y la alimentación.
Uno de los rasgos culturales más llamativos que ha compartido es la tradición guineana del posparto. "Tal cual tú llegas a tu casa, aparece toda una comunidad de mujeres ancestrales que forman parte de tu familia", ha explicado. Estas mujeres cuidan de la recién madre y del hogar, permitiendo una recuperación mucho más rápida. "A los 5 días estás como una rosa", ha asegurado, describiendo también rituales de sanación con vapor y hierbas que, curiosamente, se han puesto de moda en Estados Unidos como tratamientos de lujo.
Crecer bajo una mirada diferente
Ekobo ha recordado los choques culturales que vivió de niña en España, donde había muy poca población negra. Un compañero de colegio, desde el desconocimiento, "se dedicaba a chuparme la piel porque pensaba que yo era de chocolate". También ha relatado cómo sus profesores le preguntaban todos los días por pensar que tenía dificultades, lo que le obligó a coger una gran disciplina de estudio y la convirtió "en una de las personas más inteligentes de la clase".
Estos episodios nacían del desconocimiento y los prejuicios, como la idea de que por venir de África su nivel educativo era inferior. Nada más lejos de la realidad, ya que ha destacado que "los guineanos que venían tenían muchísimo más educación" que la media española de la época, con familiares como su madre, que fue maestra, o tíos que eran jueces.
El racismo: "He sido agredida"
La colaboradora no ha dudado en afirmar que se ha sentido "agredida" por ser negra. Ha narrado uno de los episodios más duros de su juventud en el barrio de Salamanca de Madrid. "Lo que era de mi casa al instituto Beatriz Galindo era correr, porque los skinheads me perseguían de una forma horrorosa", ha contado.

Cristina y Teresa Ekobo
Más allá de la violencia explícita, ha sufrido el racismo cotidiano de forma constante. Ha puesto como ejemplo el ser perseguida por los guardias de seguridad en establecimientos muy conocidos. "Es muy triste que piensen que porque tengas un color eres un ladrón, ¿sabes? Y que, entonces, tienen que estar siguiéndote a ti", ha lamentado, una impotencia que a veces "te deja bloqueada".
"No puedo alquilar una vivienda"
Uno de los problemas más persistentes a sus 53 años es el acceso a la vivienda. A pesar de tener una buena situación económica y una carrera profesional consolidada, se enfrenta a una barrera infranqueable. "Yo no puedo alquilar una vivienda, porque tal cual yo llego y me ven, soy negra, es olvídate, yo siempre tengo que buscar avales", ha denunciado.
Curiosamente, esta percepción de ser "diferente" también la experimenta con otros inmigrantes africanos. "Para ellos yo soy blanca", ha afirmado, refiriéndose a que los recién llegados la ven como una persona totalmente adaptada a la cultura occidental y sienten recelo hacia ella. "Por un lado experimentas el recelo blanco y por otro el recelo negro", ha reflexionado.
Ekobo también ha reivindicado el uso de la palabra "negra" frente a eufemismos como "persona de color", que considera "horroroso". En su opinión, "la persona que dice de color es el que tiene el racismo ya de por sí", porque cuando se habla desde el cariño no cuesta decir las cosas como son. Defiende que la negritud no es algo malo y que todo depende del punto de vista.
Finalmente, Teresa Ekobo ha valorado positivamente la creciente representación de la diversidad en el cine y las series, que ayuda a "abrir el corazón a la diferencia". Ha concluido con un mensaje de esperanza, afirmando que el tiempo y el trato son las herramientas más eficaces para que los prejuicios desaparezcan, y pidiendo a los políticos que trabajen para que las cosas "fluyan con una mayor naturalidad".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



