El infierno de Nada Itrab siendo una niña: "Me clavó el machete en el pie con tanta fuerza que me abrió el pie en dos"
Con solo nueve años fue engañada, secuestrada y sometida a todo tipo de abusos por un vecino, pero nunca perdió la esperanza de ser rescatada y volver a casa

Publicado el - Actualizado
4 min lectura26:10 min escucha
La historia de Nada Itrab es la de una supervivencia admirable frente al horror más absoluto. La joven, que ahora tiene 22 años, ha relatado en el programa 'Fin de Semana' de COPE, con Cristina López Schlichting, el calvario que vivió tras ser secuestrada con solo nueve años por un vecino y llevada a Bolivia, donde fue sometida a todo tipo de vejaciones, abusos sexuales y esclavitud. Su testimonio, recogido en el libro 'Yo soy Nada', es una denuncia valiente y una 'obligación moral' para visibilizar una realidad que afecta a muchas otras niñas.
Un vecino 'perfecto' y el inicio del horror
Nacida en Tetuán (Marruecos) en 2004, Nada Itrab tuvo una infancia feliz hasta que a los cuatro años emigró a España con su madre para reunirse con su padre. La situación familiar cambió drásticamente, cayendo en la extrema pobreza. 'Llegamos a un punto de pobreza extremo, que llegamos a la extrema vulnerabilidad', ha explicado Itrab. En ese contexto de necesidad apareció Grover, un vecino boliviano que ella describe como 'la persona perfecta', un hombre 'superamable, superbondadoso, supercaritativo' que se ganó la confianza de la familia proporcionándoles comida y ayuda.
Este hombre, que según Itrab pertenecía a una secta, comenzó a abusar de ella cuando tenía solo nueve años. La joven ha confesado que no decía nada por una mezcla de confusión, culpa y miedo a que su familia perdiera la única ayuda que tenían. 'Sentía que yo no tenía tampoco ningún derecho de acusar a este hombre de hacer algo presuntamente malo', ha admitido.
El engaño culminó con la proposición de un viaje de vacaciones a Bolivia. Grover quiso que Nada le acompañara unos días a su país de origen, con la excusa de que ella le ayudaría a pasar unas joyas para la familia. A pesar de que tras los abusos ya sabía que 'este hombre es muy malo', se sintió obligada a aceptar por el bien de su familia. 'Como sabía que esto del viaje iba a ayudar a mi familia, pues ya me sentía en la obligación de hacerlo. No tenía elección, básicamente', ha sentenciado.
La selva, la esclavitud y el infierno
El 26 de agosto de 2013, Nada Itrab voló a La Paz. Al llegar, su captor se deshizo de toda su documentación y su actitud cambió por completo. 'Cuando él se entera de que mis padres han denunciado la desaparición, ahí es cuando sale el verdadero monstruo', ha relatado. A partir de ese momento, comenzó un auténtico infierno. Grover le cambió la identidad, pasando a llamarse Evelyn, y la adentró en lo más profundo de la selva boliviana para huir de la policía.
Allí fue sometida a trabajos forzados en condiciones de esclavitud, primero en plantaciones agrícolas y después en campos de cocaína. Las jornadas eran 'de sol a sol trabajando', sufriendo maltratos constantes. 'Eran maltratos todos los días, eran abusos, era toda clase de delitos', ha afirmado. La violaba 'prácticamente cada día, excepto los sábados', y le propinaba palizas con palos, el cinturón o incluso un machete. En una ocasión, tras cuestionarle su fe, la agresión fue brutal.
'Me lo clava de una manera muy fuerte en el pie. Lo hace con tanta fuerza, que el machete se queda ahí clavado. Tuve yo misma que arrancarme ese machete, que el corte fue tan profundo, que me abrió el pie en dos', ha narrado con entereza. A pesar del dolor y la brutalidad, ha asegurado que 'no hubo ni un día en esa selva en el que yo perdiese la esperanza de poder salir de ahí'.
Un 'segundo rescate' institucional
Finalmente, en 2014, un equipo de la UCO de la Guardia Civil se desplazó a Bolivia y, en una operación conjunta con la policía local, lograron localizarla en la comunidad de Antahuagana. El rescate fue un momento de enorme tensión. Tras ser retenida a punta de pistola, fue llevada a un helicóptero. Allí, un capitán de la UCO le preguntó: '¿Eres Nada?'. Ella, que había asumido la identidad de Evelyn, no reaccionó hasta que el acento español del agente la hizo volver a la realidad.

Imagen del rescate de la pequeña Nada
Pero el calvario no terminó con el rescate. A su llegada a España, fue internada durante casi cuatro años en centros de menores, ya que se sospechaba de sus padres. Su regreso a casa fue un 'error brutal', volviendo a la misma situación de pobreza, 'sin agua, sin comida, indocumentada' y sin ser acreditada como víctima de trata, lo que la privó de sus derechos. Este periodo es el que ella denomina su 'segundo rescate', esta vez del 'olvido institucional'.
Hoy, con 22 años, Nada Itrab ha logrado salir adelante gracias a la ayuda de un centro de acogida. Se encuentra estudiando y recuperándose, convertida en un ejemplo de resiliencia. 'Me encuentro fuerte', ha declarado, explicando que contar su historia es un propósito para ayudar y denunciar. 'Quiero que la gente sepa que yo, aunque esté aquí contando mi historia, no soy la única, no soy un caso aislado, hay muchas niñas que se han quedado atrás', ha concluido.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



