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Alicia Martos, psicóloga: “No poder despedirse de seres queridos fallecidos puede ser fatal emocionalmente”

La autora de ‘Se hizo el silencio’ da en Fin de Semana con Cristina consejos para superar problemas psicológicos posconfinamiento

Tiempo de lectura: 5Actualizado 13:30

Tres meses de estado de alarma y confinamiento han tenido muchas consecuencias en la mente de la gente y puede que no seamos realmente conscientes de hasta qué punto nos ha afectado.

¿Tú también tuviste sueños durante ese confinamiento? ¿No entendías el vaivén de tus emociones, no te reconocías? No te preocupes, no eres el único, y seguro que estás buscando una explicación. Alicia Martos tiene muchas. Es psicóloga, experta en comunicación no verbal, autora de ‘Se hizo el silencio. Las 22 claves psicológicas para entender la pandemia’ (ediciones Alfar) y ha estado en Fin de Semana con Cristina, donde se ha mostrado sorprendida por los datos que ha descubierto: “Aproveché mi confinamiento para escribir el libro, así que ha sido una especie de autoayuda. Descubrí qué comportamientos estaban sucediendo y, para mí, esta labor de investigación ha sido, egoístamente hablando, un paliativo muy bueno durante el confinamiento, pero sí que es verdad que he descubierto datos que me han llamado la atención y que, como psicóloga, no tenía muy contemplados. Al final el comportamiento humano siempre nos sorprende”.

PESADILLAS COMUNES, ALGO MUY NORMAL

22 claves psicológicas, como los sueños comunes, algo que Martos relata: “No había más que darse una vuelta por las redes sociales para darse cuenta de que, sobre todo el periodo de confinamiento más estricto, mucha gente confesaba sueños extraños y pesadillas. Tiene sentido porque ese estado de ansiedad e incertidumbre que vivíamos durante el día se reflejaba durante la noche, al final nuestro cerebro no desconecta del todo y, si al final está viviendo en un estado de preocupación, esto se transmite a todos los niveles, y ese no iba a ser una excepción”.

El consumo de alcohol también se disparó, de hecho con cifras alarmantes como reconoce la psicóloga: “Fue uno de los que más me sorprendió porque detrás de eso hay mucho. Se incrementó en abril un 90 % que el mismo mes del año anterior, una auténtica barbaridad. ¿Qué nos dice eso? Que nosotros, realmente, no tenemos interiorizadas estrategias de adaptación correctas para momentos críticos. El peligro que tiene todo esto es que no estamos entrenados para pasar una crisis de este calibre. De todas las opciones que tenemos para pasar un confinamiento o adaptarnos a una nueva situación, elegimos casi la peor porque sabemos que el consumo de alcohol es un placer a corto plazo, en el medio y largo plazo tiene un efecto rebote, y si se utiliza para paliar un estado de tristeza, soledad o depresión, lo va a aumentar mucho. Es un reflejo de que la sociedad no tiene o no conoce las estrategias más adecuadas para llevar situaciones así”.

NECESITAMOS CONTACTO FÍSICO, NO ES ALGO OPCIONAL

En cuanto a la falta de contacto físico, Alicia explica que fue “una de las quejas más sonadas que creo que todos notamos desde el principio. Si preguntamos a cualquiera qué pensaba hacer después del confinamiento, siempre te decía ‘reencontrarte con tus seres queridos y darles un beso, abrazarles’. España somos un país de alto contacto, nuestro sistema relacional depende directamente del contacto físico con los demás y no es una cuestión solo de deseo o de personalidad, es que el ser humano necesita ese contacto físico, de hecho en el libro recojo ejemplos de que privarnos de ello tiene consecuencias nefastas”. “Creo que es lo que más hemos notado, echado en falta y seguimos todavía sin saber llevarlo”, continúa Martos, que añade que “pensábamos que, tras el confinamiento, íbamos a recuperar nuestra vida social tal y como era y nos hemos dado cuenta de que no, de que esta nueva realidad implica seguir viviendo con el virus y cambiar y transformar todo este sistema afectivo que teníamos montado, y por eso no llegamos a adaptarnos porque esto necesita mucho tiempo y no lo tenemos. Por eso nos cuesta tanto adaptarnos, seguir con la vida social pero sin el contacto de antes”.

Otra privación muy dura ha sido no poder despedirse de los seres queridos que ya no están: “Es terrible”, afirma clara y directa Alicia, “no pensábamos o no nos dábamos cuenta de que un funeral fuera tan importante como cuando nos hemos visto desprovistos de ello y lo han prohibido. Los ritos están implícitos en todas las culturas del mundo, aunque sean distintos unos de otros pero en todas está el rito de la despedida de una forma u otra y es necesario para superar la pérdida del ser querido. Al ser privados de eso ha habido un incremento muy notable de duelos traumáticos porque no hemos podido tener un cierre adecuado, eso nos causa un doble dolor que realmente incrementa todo el dolor. Por eso propongo, como alternativa posible, hacer un rito privado individual en el que hagas algún acto simbólico que tenga relación con quien has perdido para poder iniciar ese proceso de duelo tan necesario”.

LAS REDES SOCIALES, ¿ENEMIGAS O ALIADAS?

Las redes sociales también han tenido su papel en la pandemia y Alicia lo reconoce: “Han sido un caldo de cultivo para las ‘fake news’ (noticias falsas), por desgracia han adoptado un protagonismo terrible porque siempre, en época de incertidumbre, yo les llamo ‘pirómanos emocionales’ a los que inician estos bulos en redes sociales. El perfil es muy parecido al del pirómano: les gusta hacer el mal y disfrutar de su obra y ver el alcance que tiene todo. A la hora de compartirlo, casi todos hemos incurrido en el error de hacerlo, y no lo justifico pero sí que tiene su explicación como consecuencia de toda la incertidumbre y desinformación que teníamos en el momento porque teníamos pautas contradictorias. Al principio hubo una negación del virus, lo veíamos como algo lejano, unos decían una cosa y otros otra, eso es un caldo de cultivo perfecto para que, efectivamente, surjan los bulos que vimos. Al final el ciudadano necesita saber y agarrarnos a un clavo ardiendo para entender qué está pasando”.

Martos asegura, finalmente, la evolución de la situación “dependerá de cómo transcurra la presencia del virus entre nosotros. El libro lo termino con una reflexión en la que se hace el vaticinio de qué va a pasar después de todo esto. Tenemos precedentes de crisis sanitarias y podemos hacer alguna predicción válida sobre conductas pasadas, pero es verdad que, en esta ocasión, no sabemos hasta cuándo va a estar el virus, no sabemos cuándo va a haber una vacuna, si va a ser efectiva… aunque sí que veo que nos está costando mucho adaptarnos y yo siempre digo que un bar o una boda no es malo en sí, sino que queremos seguir yendo y seguir haciendo lo mismo que hacíamos antes, y eso es lo que todavía no entendemos que no es posible y nos negamos a aceptar, y eso es un problema que genera brotes y negacionismo”. “Si esto no dura más de un par de años, a lo mejor sí podemos renormalizar nuestra vida, pero si dura más seguramente haya patrones que duren para siempre”, añade la psicóloga, “y tiene mucho que ver, sobre todo, con la parte de la relación con desconocidos y que cambiamos algunos patrones de contacto, porque el contacto con los íntimos como familiares y amigos va a seguir como antes, seguiremos con los besos y abrazos”.

Alicia Martos, psicóloga, es autora de ‘Se hizo el silencio. Las 22 claves psicológicas para entender la pandemia’, Ediciones Alfar.

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