Lorca, capital de la ciencia sísmica: los geólogos analizan las fallas más activas de España
Expertos de todo el país visitan las principales fallas del sureste de la cordillera Bética para evaluar su peligrosidad y analizar su comportamiento

Los geólogos José Jesús Martínez y Juan Antonio López ante el Ayuntamiento de Lorca
Lorca - Publicado el
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Lorca se convierte esta semana en el punto de encuentro de la comisión de tectónica de la Sociedad Geológica de España. Por primera vez, la reunión anual se celebra en una zona de fallas activas para estudiar la tectónica de todo el sureste de la cordillera Bética. Un grupo de 25 científicos de todo el país recorrerá las principales fallas del corredor del Guadalentín, como la de Palomares, Alhama de Murcia y Carrascoy.
La zona de cizalla de la Bética oriental es un corredor de fallas con casi 500 kilómetros de longitud que se extiende desde la costa alicantina hasta la de Almería atravesando la región de Murcia. Los recorridos de campo de los expertos incluirán 12 visitas a afloramientos geológicos de especial interés para la comunidad científica nacional e internacional, lugares distribuidos a lo largo de los términos municipales de Lorca, Totana y Murcia.
Estas visitas de campo se fundamentan en los resultados científicos obtenidos durante las últimas décadas en numerosos proyectos de investigación desarrollados en la zona, en los que han participado investigadores de diferentes universidades e instituciones nacionales e internacionales, y que han dado lugar a numerosas publicaciones internacionales.
Más de 30 años de avances
El objetivo es poner en común las investigaciones de los últimos 30 años y establecer nuevas sinergias. Durante este tiempo, la ciencia ha aprendido "muchísimo", , ha dicho a Cope José Jesús Martínez Díaz, catedrático de Geodinámica de la Universidad Complutense de Madrid, investigador del Instituto de Geociencias (IGEO) CSIC-UCM y codirector del Grupo de Investigación Geodinámica Planetaria, Tectónica Activa y Riesgos Asociados.
Ahora se sabe que las fallas se cargan de esfuerzo mucho más rápido de lo que se pensaba hace 20 años, gracias a una red GPS que mide la velocidad de acumulación. Además, las excavaciones paleosísmicas han identificado terremotos ocurridos hace cientos o miles de años que "podrían ocurrir en cualquier momento".
Estos datos son clave para calcular la aceleración que puede mover el suelo y, por tanto, para definir cómo hay que construir los edificios en función de su distancia a una falla. Los geólogos aportan la información científica, que posteriormente se debe incorporar a la norma sismorresistente española, actualmente pendiente de actualización.
Las fallas están estresadas siempre y van a generar terremotos"
Catedrático de Geodinámica de la Universidad Complutense de Madrid
IA aplicada a los estudios
A los 15 años del terremoto de Lorca, que supuso un antes y un después en la investigación, las técnicas han evolucionado. Se ha pasado de los trabajos de campo a la fase de modelización. Con la inteligencia artificial, los científicos crean modelos computarizados que simulan el comportamiento de las fallas a 100.000 años vista, generando catálogos sísmicos teóricos para realizar estadísticas. "No son modelos predictivos, pero sí avanzan cómo pueden comportarse", aclaran los especialistas.
La actividad sísmica de la región se debe al movimiento entre la placa africana y la placa euroasiática. En cuanto a la reciente actividad en Sierra Espuña, el experto señala que son terremotos "muy pequeños" que no liberan energía relevante. "Lo que nos recuerda es que la corteza en esta zona está estresada", afirman, y añade: "las fallas están estresadas siempre y van a generar terremotos, eso es así, no sabemos cuándo".
Esta relajación, sin embargo, solo llega con los grandes seísmos. "Por desgracia, para que se relaje una falla, la única manera es que haya terremotos", pero estos, por suerte, ocurren cada muchísimo tiempo. La clave, por tanto, no está en la predicción, sino en la prevención.
La prevención, el pilar fundamental
Para ello, los expertos apuntan a tres pilares, dice el geólogo lorquino Juan Antonio López. El primero es el conocimiento científico, como el que se debate estos días en Lorca. El segundo, que las administraciones públicas apliquen este conocimiento en la planificación del territorio y las normas de construcción. Y el tercero, la formación de la ciudadanía para que sepa cómo actuar.
Tener a una ciudadanía formada y conocedora de los riesgos "salva muchísimas vidas", explica el científico, que asegura que esta debe ser siendo esta una de las líneas de trabajo prioritarias en zonas como Lorca que tienen actividad sísmica.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



