La Rioja teme el golpe millonario si EE.UU. cumple su amenaza y cierra el grifo a España: Sería un mazazo
EE.UU. amenaza con subir los aranceles y La Rioja podría pagar el precio. La región exporta más de 120 millones de euros al año al mercado americano, con el vino como gran protagonista. Si Washington cierra el grifo, el impacto se dejaría sentir en bodegas, empleo rural y toda la cadena vitivinícola. Estados Unidos es el cliente más valioso del Rioja, y perderlo dolería, y mucho

Logroño - Publicado el - Actualizado
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La Rioja tiene en Estados Unidos a uno de sus mejores clientes. Cada año, la región exporta al otro lado del Atlántico productos por valor de entre 116 y 120 millones de euros, y lo hace con un resultado muy rentable, vende mucho más de lo que compra, con un superávit que ronda los 79 millones de euros.
Pero si Washington decidiera endurecer los aranceles o incluso cerrar el mercado a los productos españoles, el golpe para la economía riojana sería importante.
Lo que La Rioja manda al otro lado del charco
Cuando hablamos de lo que La Rioja vende a Estados Unidos, no hay dudas, el vino manda. Y de qué manera. Con 26 millones de euros exportados, la botella de Rioja es la auténtica reina del comercio con los americanos.
El resto de productos quedan muy lejos:
Conservas de carne: 7 millones
Caucho: 4,3 millones
Conservas de fruta o verdura: 3,6 millones
Maquinaria: 2,6 millones
Calzado: 2,2 millones
Madera: 2 millones
Aparatos electrónicos: 0,85 millones
Aluminio: 0,75 millones
Carne fresca: 0,7 millones
En total, las exportaciones riojanas a Estados Unidos suponen el 5% de todo lo que la región vende al mundo, pero son de las más valiosas, por margen y estabilidad. Si EE. UU. cierra el grifo, el vino sería el primero en caer.

Ahí es donde La Rioja se llevaría un tortazo. Si Estados Unidos decidiera subir más los aranceles o restringir la entrada del vino español, el impacto sería directo sobre las bodegas y, con ellas, sobre todo el tejido rural.
Estados Unidos representa cerca del 10% de todas las exportaciones de la DOCa Rioja y alrededor del 4% del volumen total vendido. Pero más allá de las cifras, es un mercado que paga bien, donde las bodegas riojanas han construido marca y prestigio durante años.
El cierre del mercado no solo significaría vender menos botellas. Significaría:
Bodegas apretando el cinturón, reduciendo márgenes y, en el peor caso, plantillas.
Golpe al empleo rural, desde viticultores hasta temporeros o trabajadores de cooperativas.
Daño colateral en la cadena industrial, desde fábricas de botellas y corchos hasta transportistas, agencias de logística o incluso el sector del enoturismo.
Menos ingresos fiscales para las arcas regionales, porque el comercio con Estados Unidos es de los que más recaudación deja.
¿Tiene solución? Sí, pero no rápida
La respuesta más realista es sí, hay alternativas, pero ninguna iguala a Estados Unidos.
Las bodegas podrían reorientar sus exportaciones hacia la Unión Europea, Reino Unido, Canadá o nuevos mercados como India y Asia, pero eso lleva tiempo y dinero. Además, esos destinos no pagan igual ni tienen la misma capacidad de absorber volumen.
La Rioja, eso sí, cuenta con fortalezas que la harían resistir mejor que otros territorios:
Una marca reconocida internacionalmente,
Una calidad avalada por la DOCa Rioja,
Y una estructura exportadora sólida y diversificada.
Aun así, perder a Estados Unidos sería un golpe duro, con consecuencias visibles durante años.
El cliente más valioso
En resumen, EE. UU. no es insustituible, pero sí es el cliente más valioso que tiene La Rioja. Su mercado no solo aporta volumen, sino rentabilidad y prestigio. Perderlo dolería, y mucho.





