La industria del calzado de Menorca se declara en alerta ante la amenaza de Trump
El sector advierte que un embargo sería un golpe devastador para varias empresas y recuerda que no existe un ‘plan B’ para sustituir al mercado estadounidense

Entrevista en Herrera en Cope Menorca a Juan Carlos Fernández, presidente de la Asociación de Fabricantes de Calzado de Menorca
Menorca - Publicado el
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La guerra en Oriente Próximo, tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y la escalada de tensiones internacionales, ha generado incertidumbre económica y comercial a nivel global. En este contexto, las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre posibles restricciones comerciales a España han encendido todas las alarmas en el sector del calzado de Menorca. El presidente de la Asociación de Fabricantes de Calzado de PIME Menorca, Juan Carlos Fernández, ha expresado la “preocupación real” que se vive en una industria donde el mercado norteamericano es un destino clave.
Un golpe directo a la exportación
El impacto económico de un posible embargo o de la paralización de importaciones sería considerable. Según ha detallado Fernández, aproximadamente un 14% de todo el calzado que se fabrica en la isla se destina a Estados Unidos, un mercado que califica como “precursor”. De hecho, ha señalado que al menos dos empresas menorquinas dependen en gran medida de este comercio, ya que exportan un alto porcentaje de su fabricación a dicho país, por lo que la “preocupación es importante”.
Esta amenaza se suma a los aranceles que la administración Trump ya impuso en el pasado. “En julio pasado, los aranceles subieron del 9,5% o 12% a un 15%”, ha recordado Fernández. Aunque el encarecimiento fue de un “2% o 3%”, en un sector con márgenes ajustados, “todo empeoramiento es importante”, ha subrayado.
La imposibilidad de un 'plan B'
Ante la pregunta de si existe una estrategia alternativa, el presidente de los fabricantes de calzado ha sido tajante. “Un plan B no existe”, ha afirmado, argumentando que el mercado global está prácticamente saturado. “Hoy en día, las marcas menorquinas ya están presentes en casi todos los sitios donde pueden venderse nuestros zapatos. Cuando se te cierra un mercado, es prácticamente imposible de sustituir”, ha lamentado.
Un plan B no existe"
Presidente de la Asociación de Fabricantes de Calzado de Menorca
Fernández también ha defendido que España no debería adoptar una postura diferenciada del resto de la Unión Europea frente a Estados Unidos. En su opinión, actuar por separado podría “empeorar las relaciones” del bloque comunitario con su socio transatlántico.
Crisis de consumo y falta de relevo
El conflicto comercial con Estados Unidos agrava una crisis que el sector ya venía arrastrando. Fernández ha descrito un panorama complicado, marcado por un debilitamiento de la clase media a nivel mundial y un cambio en los hábitos de consumo post-pandemia. “La gente demanda préstamos para irse de viaje, pero para comprar zapatos o ropa, todo es ‘low cost’”, ha explicado, lo que a su vez genera problemas de sostenibilidad y reciclaje.
A esta crisis de demanda se suma un problema estructural grave: la falta de mano de obra cualificada. “Tenemos auténticos problemas para renovar las plantillas”, ha confesado Fernández, una dificultad que se acentúa en un sector con un fuerte componente artesanal. Este escenario está empujando a algunas empresas a deslocalizar parte de su producción. “Es un camino que se está cogiendo”, ha advertido, aunque los diseños y el control del producto se mantengan en la isla.
Tenemos auténticos problemas para renovar las plantillas"
Presidente de la Asociación de Fabricantes de Calzado de Menorca
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