Los vecinos de la antigua cárcel de Palma estallan: "Hay una inseguridad muy fuerte, la gente tiene miedo"
El recinto, foco de peleas e incendios, funciona como un hotel ilegal donde se alquilan celdas por hasta 350 euros en condiciones de extrema insalubridad

Mallorca - Publicado el
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La antigua cárcel de Palma, cerrada y pendiente de derribo desde hace años, se ha convertido en un foco de preocupación e inseguridad para los vecinos de barrios colindantes como Cas Capiscol y Es Amanecer. El recinto está siendo utilizado como un hotel ilegal donde okupas alquilan celdas como infraviviendas por hasta 350 euros al mes en condiciones insalubres. Esta situación ha derivado en un clima de tensión creciente, con peleas, incendios, robos y un grave incidente reciente con un apuñalado y un incendio provocado.
Biel González del Valle, portavoz de la asociación de vecinos de Cas Capiscol, confirma que la percepción de inseguridad se ha disparado. "Hay una inseguridad muy, muy fuerte, y la gente tiene miedo", ha afirmado. Según explica, la situación ha cambiado radicalmente en los dos últimos años, ya que anteriormente los okupas que residían en el edificio "no daban problemas a la barriada en ningún momento".
El origen del problema
El detonante, según González, fue la apertura de una puerta trasera en la anterior legislatura que nunca se volvió a cerrar, pese a las peticiones vecinales al ayuntamiento. "Por ahí ha entrado todos los problemas que tenemos en estos momentos", asegura. Esta entrada ha permitido el acceso a lo que el portavoz vecinal califica directamente como "mafias o grupos diferentes" que han transformado la convivencia en el área.

Antigua carcel de palma
Estos nuevos grupos se dedican a la venta de drogas y han protagonizado altercados violentos. "Nos hemos encontrado con varias chicas saliendo de la prisión en estado lamentable", relata González, quien también informa sobre la presencia de personas con problemas psiquiátricos, incluyendo a un conocido "incendiario". Los vecinos han detectado incluso obras para reforzar el control de ciertas zonas, lo que agrava la sensación de peligro.
Han hecho un boquete en un muro y han puesto una puerta metálica"
AAVV Cas Capiscol
La preocupación ha llegado a tal punto que los vecinos han documentado la construcción de nuevas barreras. "Han hecho un boquete en un muro y han puesto una puerta metálica, una buena puerta reforzada, esto quiere decir que ahí tiene algo guardado que les interesa", ha denunciado González, transmitiendo su inquietud al alcalde.
La seguridad del colegio, en jaque
La proximidad de un colegio ha elevado la alarma. El humo de la quema de plásticos y basura llega hasta el patio, suponiendo "un problema de salud para los niños". Además, los menores han presenciado escenas como "un coche a toda velocidad en contradirección" o la visión de "una persona que le han dado un navajazo lleno de sangre", situaciones que han sobrepasado todos los límites para la comunidad.
Ante la falta de soluciones, los vecinos han comenzado a movilizarse. Tras el éxito de una cacerolada, ya preparan más acciones para enero que podrían culminar en una gran manifestación. Biel González, también vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma, ha anunciado que volverá a llevar el tema al pleno del ayuntamiento para exigir a los concejales "que solucionen esto de una vez, porque es muy grave".
Un problema de salud pública
González subraya que la situación es también un problema humanitario. Se han fotografiado ratas y existe riesgo de enfermedades como tifus o tuberculosis. Los incendios son constantes y el peligro de que haya víctimas mortales es real. "A nosotros nos preocupa nuestra seguridad, pero también la seguridad de la gente que está ahí dentro. Es un edificio que no se puede habitar", ha sentenciado.
A nosotros nos preocupa nuestra seguridad, pero también la seguridad de la gente que está ahí dentro"
En cuanto a la respuesta policial, los vecinos han conseguido, "a base de blindar mucho y de pedir", que se asigne presencia de la Policía Local a la entrada y salida del colegio. Esta medida, que según González no les "tocaba", ya ha dado frutos con la intervención en varias ocasiones y la detención de algunas personas, ofreciendo un resquicio de protección en un entorno cada vez más hostil.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



