Un hotel de Palma abre sus puertas a 52 escolares para mostrar el valor de la hostelería
El hotel RIU Playa Park enseña a los más pequeños el motor económico de Baleares desde dentro

Mallorca - Publicado el
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En un contexto marcado por el auge del movimiento antiturístico en Baleares, donde las protestas condicionan cada vez más al sector, un hotel ha decidido pasar a la acción para mostrar su valor desde la base. Por tercer año consecutivo, el hotel RIU Playa Park de Palma ha organizado una jornada educativa para que los más pequeños conozcan de primera mano el esfuerzo y la dedicación que sostiene el principal motor económico de las islas.
Un total de 52 alumnos de quinto de primaria del colegio de la Porcíncula han participado en esta inmersión total en el día a día del establecimiento. A su llegada, la directora del hotel, Gina Noguer, y su equipo les dieron la bienvenida, explicando la misión principal que guía su trabajo diario: "Que todos los clientes se vayan a su casa contentos y digan: 'volveremos'", afirmó.
Una lección entre fogones y sábanas
La directora expresó su entusiasmo por una iniciativa que, además de ser divertida, busca despertar vocaciones y mostrar la hostelería como una posibilidad laboral de futuro. Para ello, es fundamental la implicación y las ganas, como señaló el encargado de recepción, Juan Carlos María, quien también destacó la importancia de saber idiomas para ofrecer el mejor servicio.
La comida que se tira, se utiliza para hacer compost"
Supervisora
Del plato a la tierra: economía circular en acción
Uno de los momentos que más curiosidad generó fue el desayuno en el bufet y la pregunta sobre el desperdicio de la comida. La supervisora, Irene Castillo, les explicó en la propia cocina el sistema de economía circular del hotel. Los restos orgánicos que no se pueden reutilizar se convierten en abono en una pequeña planta de reciclaje interna.

Este compost se entrega a proveedores y agricultores locales, quienes lo utilizan para sus cultivos. Posteriormente, el hotel compra esas mismas verduras, cerrando un ciclo sostenible. "La comida que se tira, se utiliza para hacer compost. Si la hacen en verduras, nos mandan aquí de nuevo", detalló Castillo, ilustrando un proceso que minimiza los residuos y apoya la producción local.
Ya entre fogones, el jefe de cocina, José Molina, respondió a las preguntas de los niños, revelando que el trabajo no para. "Desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche estamos cocinando, no paramos", aseguró, mientras varios cocineros trabajaban en las planchas. ¿Los platos estrella? Patatas fritas, huevos y fruta.
La visita también desveló el compromiso del hotel con la energía limpia, gracias a una gran instalación de placas solares en el techo. Además, los alumnos aprendieron sobre seguridad alimentaria al descubrir que existen diferentes cámaras frigoríficas y cocinas para cada tipo de alimento, evitando así la contaminación cruzada.
Así la gente puede aprender y valorar el esfuerzo"
El veredicto de los pequeños 'huéspedes'
La emoción alcanzó su punto álgido al visitar las habitaciones, donde los escolares no dudaron en saltar sobre las camas y explorar las terrazas. El broche final fue una clase magistral para aprender a preparar un mojito sin alcohol y una pequeña fiesta en la pista de baile, que puso fin a una jornada inolvidable.

Visita de los alumnos de La Porcíncula
Al terminar, los propios niños verbalizaron el éxito de la excursión. "He aprendido que hay muchísimas personas trabajando aquí, que hay muchas cosas divertidas y que se puede aprender más", comentaba un alumno. Otro compañero resumió la moraleja de la visita: "Así la gente puede aprender y valorar el esfuerzo". Una lección de futuro para la cantera de la hostelería balear.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



