Esta es la ciudad en la que más llovió en España en enero: "Nos afecta mucho en nuestro estado anímico"
La psicóloga y experta en conducta, María Ferreiro, nos explica en COPE cómo influye la lluvia persistente y el mal tiempo en nuestro estado de ánimo

María Ferreiro, psicóloga
Vigo - Publicado el - Actualizado
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Vigo lo ha vuelto a hacer. Si en noviembre ya lideró el podio nacional de precipitaciones con acumulados de hasta 548 litros, este enero se corona oficialmente como la ciudad donde más ha llovido de toda España. Con una predicción de 28 días de lluvia y registros que han superado los 197 mm en puntos como Peinador en apenas una semana, los vigueses viven bajo un "tren de borrascas" que parece no tener fin. Pero más allá de los paraguas rotos y la humedad, el verdadero impacto se está sintiendo en nuestra salud mental.
galicia, la autonomía con el mayor índice de depresión
"El estar día tras otro, tras otro, sin ver la luz del sol, nos acerca un poquito más a síntomas depresivos", advierte María Ferreiro, psicóloga que analiza cómo este cielo encapotado muerde nuestro ánimo. No es una percepción subjetiva: estadísticamente, Galicia es la autonomía con mayor índice de depresión en España, un dato que María vincula directamente con nuestra climatología de cielos grises persistentes.
La falta de sol activa un combo biológico y social peligroso. Físicamente, la carencia de vitamina D desploma los niveles de serotonina y dopamina —los neurotransmisores de la felicidad—, lo que nos hace sentir mucho más apáticos y cansados. A nivel psicológico, el "encierro" forzado por el temporal reduce nuestras relaciones sociales y nos aísla. Según explica María, esto favorece la aparición de pensamientos negativos: "Si nos habituamos a tener estos tipos de pensamientos negativos y a no frenarlos, el resultado será que nuestra manera de pensar se va habituando cada vez más a esos rasgos más depresivos".

María Ferreiro, psicóloga
¿cómo vencer el desánimo ante el mal tiempo y la lluvia?
¿La receta de María para no hundirse en el barro antes de que llegue el buen tiempo? Tomar el control de nuestra narrativa interna. La clave no es esperar a que escampe, sino detectar esa "retahíla de pensamientos encadenados" sobre lo gris que está el día y ponerles freno. En lugar de lamentarse por el chubasquero empapado, la psicóloga recomienda forzar un cambio de perspectiva: "Podemos pensar en elaborar planes para esa primavera que ya tenemos casi a puntito de llegar". Al final, se trata de utilizar nuestra capacidad para "autoprovocarnos" alegría, incluso cuando el cielo de Vigo se empeñe en decir lo contrario.




