La centenaria presa 'fantasma' que amenaza a vecinos de la Serranía de Ronda: "El susto es que el muro reviente"

La estructura, un proyecto fallido de 1923, se llena por primera vez por las lluvias torrenciales, y un desbordamiento sin control podría comprometer su estabilidad

La centenaria presa 'fantasma' que amenaza a vecinos de la Serranía de Ronda: "El susto es que el muro reviente"
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Entrevista al catedrático en Hidrogeología Iñaki Vadillo

Mónica García

Málaga - Publicado el - Actualizado

5 min lectura14:38 min escucha

Las lluvias torrenciales de las últimas semanas han provocado una situación inédita y alarmante en la Serranía de Ronda (Málaga): la presa ‘fantasma’ de Montejaque, una obra de ingeniería de 1923 que nunca llegó a funcionar, se ha llenado por completo y amenaza con desbordarse. El catedrático en Hidrogeología de la Universidad de Málaga, Iñaki Vadillo, ha explicado en COPE MÁS Málaga las claves de este fenómeno, advirtiendo de los riesgos que un desbordamiento no controlado podría suponer para la estabilidad de la estructura. La rápida acumulación de agua se debe, según el experto, a la geología de la cuenca del río Gaduares, donde los materiales arcillosos impermeables han generado una escorrentía masiva y veloz.

El riesgo de un desbordamiento sin control

El principal temor que rodea a la presa de Montejaque, (conocida como la presa de Los caballeros o del Hundidero) es la posibilidad de un desbordamiento. Desde la Junta de Andalucía se ha hablado de un “rebase controlado”, algo habitual en estas infraestructuras. Sin embargo, el profesor Vadillo matiza que un desbordamiento sin control es un escenario que siempre se busca evitar. “Un agua cayendo desde la altura que tiene la presa hacia pie de presa, pues, provocar erosión del pie y y problemas del pie de presa y problemas en la estabilidad”, señala el catedrático. Este debilitamiento de la base, advierte, “podría dar lugar, que no debería de ocurrir, pues alguna una una rotura de la presa”.

Un agua cayendo desde la altura de la presa podría provocar la erosión y problemas de estabilidad en su base”

Iñaki Vadillo

Catedrático Hidrogeología Universidad de Málaga

A pesar de la contundencia de la advertencia, Vadillo se muestra cauto y subraya que no es ingeniero, pero confía en los protocolos de seguridad. “Me consta que las presas están construidas con todos los protocolos de seguridad, incluso para estas situaciones tan extremas”, afirma, por lo que descarta “cualquier tipo de peligro y de rotura de presa”. Aun así, entiende que “ante estos eventos tan extremos, el miedo es personal y, obviamente, la gente siente el miedo”. Es el caso de los alcaldes de las localidades Benaoján y Jimera de Líbar, que han desalojado a los vecinos que viven más próximos al río Guadiaro como medida de precaución ante una posible crecida del nivel del agua.

benaoján y jimera de líbar miran hacia la presa 'fantasma'

 El alcalde de Benaoján, Guillermo Becerra, ha contado en COPE que la infraestructura sigue bajo una vigilancia constante porque entra más agua de la que la presa es capaz de aliviar. Y les preocupa la resistencia del muro de contención del propio embalse. "El temor que tenemos es que el muro reviente. Es una presa a la que nunca se le ha hecho nada de mantenimiento porque nunca ha llevado tanta agua. Aquí el susto es que el muro reviente". 

Es una presa a la que nunca se le ha hecho nada de mantenimiento porque nunca ha llevado tanta agua"

Guillermo Becerra

Alcalde de Benaoján

En este municipio, en Benaoján, permanecen desalojados más de doscientos vecinos de las zona de la estación, la más cercana a la ribera del río Guadiaro. En otro pueblo cercano a esta presa 'fantasma' de Montejaque, en Jimera de Líbar, han sido desalojados quince vecinos que residen cerca del cauce ya que el caudal podría aumentar si la presa se desborda

Según explica el catedrático Vadillo, en caso de que se produzca el desbordamiento de la presa, ya sea controlado o no, el agua se dirigiría hacia el sistema Hundidero-Gato, un conocido río subterráneo de la zona. El agua desembocaría de forma natural en el río Guadiaro, lejos de núcleos urbanos como Benaoján o la estación. “Junto a la presa no hay viviendas, pero por precaución, obviamente, de forma bien actuada, pues se ha desalojado la gente”, explica el experto, validando las evacuaciones preventivas que se han llevado a cabo.

Los ‘hidroseísmos’: una alarmante coincidencia

La situación en la Serranía de Ronda se ha visto acompañada de otro fenómeno que ha generado inquietud: los llamados hidroseísmos, pequeños terremotos atribuidos popularmente a la fuerza del agua. No obstante, Iñaki Vadillo desmitifica esta conexión y se remite a las conclusiones de los especialistas. “Recientemente, salieron especialistas en sismología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en la que han descartado que los terremotos sean debido a esa fuerza del agua, podemos decir que son terremotos sísmicos, pero no motivados por el agua”, aclara con rotundidad.

Se ha descartado que los terremotos sean debidos a la fuerza del agua, son sismos tectónicos”

Iñaki Vadillo

Catedrático Hidrogeología Universidad de Málaga

Según el catedrático, lo que ha ocurrido es una “casualidad”: la coincidencia de sismos tectónicos en una zona sísmicamente activa del oeste de Málaga y Cádiz con un episodio de lluvias de una intensidad extraordinaria. El agua, explica, “provoca ruidos y puede provocar algunos temblores, pero son mínimos”. En otras zonas de Andalucía con precipitaciones similares no se han registrado dichos fenómenos, lo que refuerza la tesis de la casualidad y desvincula los terremotos de la acumulación hídrica.

Acuíferos como bañeras a rebosar

Más allá de la presa, el efecto más espectacular de las lluvias se vive bajo tierra, en los acuíferos. Las imágenes de agua brotando por los enchufes en Grazalema o emanando de las paredes en pueblos de la serranía tienen una explicación científica. “Lo que está pasando es que el agua se acumula en los acuíferos”, detalla Vadillo. El experto lo compara con una bañera que se llena a un ritmo vertiginoso. La enorme cantidad de lluvia (1.300 litros por metro cuadrado caídos en Grazalema en enero) ha saturado el sistema kárstico de la zona.

Esta saturación del acuífero genera una enorme presión interna. Normalmente, el agua se libera a través de los manantiales, pero al entrar mucha más agua de la que puede salir, “el agua busca otros caminos para salir”, como fracturas o fisuras en la roca. “Cuando ha ido subiendo el nivel del agua del acuífero se ha encontrado con el pueblo. Entonces, ha empezado a salir por donde naturalmente salía, y si se encuentra casas, pues sale por casas”, relata el profesor.

Para entender el proceso, Vadillo ofrece una analogía muy visual: “Vamos a pensar que es una bañera. La entrada de agua es la lluvia, el grifo, y el drenaje natural son los manantiales”. Cuando la bañera se llena más rápido de lo que desagua, se desborda, “que es lo que hemos visto en Grazalema, agua saliendo por todos lados”.

La vuelta a la normalidad no será inmediata. Aunque deje de llover, el sistema necesita tiempo para drenar el exceso de agua acumulada. “Hay que ser paciente y yo creo que hasta dentro de unas semanas o meses no veremos cómo el pueblo de Grazalema vuelve a su normalidad”, anticipa el hidrogeólogo. Este proceso también beneficiará a los acuíferos de otras comarcas malagueñas, como la Axarquía, que verán recuperarse sus niveles tras un largo periodo de sequía, aunque a un ritmo generalmente más lento.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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