El merengue casero gana protagonismo con la llegada del "Dijous Gras"

Una receta sencilla a base de clara de huevo y azúcar que se adapta a las celebraciones tradicionales y a los postres actuales

El merengue casero gana protagonismo con la llegada del "Dijous Gras"

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El merengue casero gana protagonismo con la llegada del "Dijous Gras"

Caterina Ruiz Ponce

Barcelona - Publicado el

3 min lectura

Preparar merengue en casa se ha convertido en una práctica cada vez más habitual entre quienes buscan postres ligeros, económicos y fáciles de elaborar. Esta receta clásica, basada en pocos ingredientes, destaca por su textura esponjosa, su sabor suave y su enorme versatilidad en la cocina dulce

En muchas zonas, esta semana la elaboración del merengue adquiere un significado especial, ya que este jueves se celebra el "Dijous Gras" en Cataluña, una jornada tradicional que marca el inicio de las fiestas populares previas a la Cuaresma y que se asocia tanto a platos contundentes como a preparaciones dulces. Aunque la gastronomía típica de este día se centra en otras recetas, el merengue se ha consolidado como un complemento ideal para tartas, bizcochos y postres festivos.

Los ingredientes necesarios son muy básicos: claras de huevo, azúcar y unas gotas de zumo de limón o vinagre. El ácido ayuda a estabilizar la mezcla y facilita que adquiera volumen. La proporción más habitual es de una clara por cada 50 gramos de azúcar, aunque puede ajustarse según el nivel de dulzor deseado.

Antes de empezar, es fundamental que el bol y las varillas estén completamente limpios y secos, ya que cualquier resto de grasa puede impedir que las claras monten correctamente. Se baten hasta obtener una espuma blanca y, a continuación, se añade el azúcar poco a poco, sin dejar de batir, hasta conseguir una textura firme, brillante y homogénea.

El punto óptimo se alcanza cuando el merengue forma picos estables que no se caen al inclinar el recipiente. Esta consistencia indica que ya puede utilizarse para decorar tartas, rellenar bizcochos o elaborar merenguitos al horno.

Para preparar merengues crujientes, la mezcla se introduce en una manga pastelera y se forman pequeñas porciones sobre una bandeja con papel vegetal. Deben hornearse a baja temperatura, entre 90 y 100 grados, durante aproximadamente una hora o más, dependiendo del tamaño. El objetivo no es dorarlos, sino secarlos lentamente hasta que queden ligeros y secos por fuera.

Cuando se utiliza como cobertura, el merengue no necesita horno, pero sí debe consumirse el mismo día o conservarse en frío. La humedad es su principal enemigo, ya que puede hacerle perder volumen y textura en pocas horas.

Desde el punto de vista nutricional, se trata de una preparación sin grasas y sin harina, lo que la convierte en una opción interesante para determinados tipos de dieta. Sin embargo, su alto contenido en azúcar hace necesario moderar su consumo, especialmente en contextos festivos como el Jueves Lardero.

El hecho de elaborarlo en casa permite controlar los ingredientes, evitar conservantes y personalizar el resultado final. Puede aromatizarse con vainilla, ralladura de limón o cacao, e incluso colorearse para adaptarlo a celebraciones y mesas festivas.

El merengue sigue siendo una elaboración clásica que no pierde vigencia. Su sencillez, su bajo coste y su capacidad decorativa explican por qué continúa siendo una opción habitual en muchas cocinas, especialmente en fechas señaladas. Con una técnica correcta y un poco de paciencia, es posible obtener un resultado ligero, sabroso y adecuado tanto para el día a día como para celebraciones tradicionales.

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