Los afectados por el ruido nocturno en Galicia: "es una tortura..."
La asociación contra el ruido de Vigo denuncia música alta y jaleo las noches de marcha en la ciudad

Javier Quintana: "es una tortura tener que soportar ruido nocturno"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Todas las ciudades gallegas tienen protocolos contra el ruido, con niveles máximos de decibelios por la noche y sanciones para quien incumpla, pero de todos modos, las madrugadas siguen siendo complicadas en muchas localidades.
El Ensanche de Santiago, la zona del Orzán en A Coruña o Churruca en Vigo acumulan multitud de quejas por música, gritos y jaleo las noches de marcha.
Javier Quintana vive en el centro de Vigo y forma parte de la Asociación Viguesa contra el ruido. En la zona sufren locales mal insonorizados y gente en la calle que altera el sueño del vecindario.
"No puedes dormir, y los fines de semana que es cuando podemos descansar no lo podemos hacer", se queja.
Falta de control por parte de los ayuntamientos
La normativa europea obliga a hacer mapas de zonas con contaminación acústica y los concellos las han elaborado. En Vigo, por ejemplo, los locales de ocio nocturno deben tener doble pared y suelo y techos flotantes que insonoricen ruidos. Quien incumpla puede enfrentarse a sanciones de hasta millón y medio de euros.
¿Por qué no se soluciona el problema si hay normativas contra el ruido?
Javier Quintana explica que no siempre tiene medios y que la burocracia es lenta.
"Cuando viene la policía hace controles sonométricos, pero no puede hacerlos siempre porque el sonómetro a veces lo tiene otra patrulla", lamenta.
Hay además un problema de burocracia: "el expediente se pasa a Urbanismo, y después a Medio Ambiente".
Charlas en los institutos de Santiago
En Santiago la noche más complicada es la de los jueves, cuando salen los universitarios. Para que sean conscientes de los perjuicios que pueden ocasionar a los vecinos el ayuntamiento organiza charlas de la policía local a los alumnos de bachiller (que están a punto de empezar a salir).
"Creen que la policía tiene como principal objetivo multar y les hacemos entender que no es así", explica en Cope Martín Camba, el agente que se desplaza a los institutos para hablar con los chavales.



