¿Quién puede decidir el cambio de nombre de un colegio de Santiago con 70 años de historia? "Es la enseña de identidad del barrio"
La propuesta del ANPA del Apóstol Santiago de rebautizar el centro como "da Almáciga" choca con la opinión de quienes defienden su valor histórico

Hablamos de la propuesta de cambio de nombre del CEIP Apóstol Santiago con uno de sus ex alumnos
Santiago - Publicado el
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Fue en 1954 cuando en lo más alto del barrio de La Almáciga de Santiago surgía el primer Grupo Escolar que se ponía en marcha en la ciudad con el nombre de Apóstol Santiago, comenzando así un camino que hasta el día de hoy le ha llevado a ver cómo centenares de alumnos, muchos de ellos del propio barrio donde se ubica, se han ido formando en sus aulas gracias a decenas de profesores.
Pero ha sido 72 años después cuando la propuesta para cambiar el nombre del histórico colegio , ha generado un intenso debate en la comunidad educativa y vecinal. La iniciativa, impulsada por la Asociación de Madres y Padres (ANPA), busca sustituir la denominación actual por la de "CEIP da Almáciga" para, según argumentan quienes lo defienden, enraizar más el centro con su entorno.
El director del colegio explicaba en COPE que la "motivación esencial es utilizar el topónimo del monte, donde está enclavado el centro educativo". Considera que, al igual que otros centros de la zona "como Fontiñas o Sar", identificarse con el topónimo es una forma de reconocer un nombre que, en el caso de la Almáciga, data de la época medieval y que, según él, ha caído en desuso.
La oposición a la medida
Sin embargo, la propuesta ha encontrado una firme oposición. Por un lado política, con el portavoz del grupo municipal del Partido Popular, Borja Verea, cuestionando la necesidad del cambio, afirmando que "un colegio pertenece a toda la ciudad, a una asociación en un momento concreto". Verea ha añadido que el nombre de un centro escolar no es "una marca comercial que se cambia según tendencias", sino que se trata de patrimonio común.
Paralelamente, una iniciativa en la plataforma Change.org bajo el lema "Mantener el nombre Santiago Apóstol para un colegio en Santiago de Compostela" ha recogido ya más de 400 firmas en apenas unos días en contra de la propuesta y en defensa de la denominación histórica del centro.
Unas posturas en favor y en contra que reflejan la polémica surgida tras trascender la propuesta del ANPA y que plantean la gran pregunta, la de saber no sólo legalmente, sino casi moralmente, quién tiene derecho y argumentos a plantear el cambio del nombre del colegio.
Un símbolo para el barrio
Legalmente, la capacidad de proponer el cambio de nombre de un centro educativo de titularidad pública corresponde a su ANPA y al Consello Escolar, según se regula en el decreto autonómico 374/1996 de 17 de octubre, aunque se debería contar también con un informe favorable del Concello antes de que ésta petición fuera tramitada por la Consellería de Educación.
Cuyo titular, Román Rodríguez, aseguraba poco después de que se hiciera pública la noticia no entender los motivos y las motivaciones que llevaban al ANPA del Apóstol Santiago a hacer esta solicitud, señalando que "andar cambiando nombres genera a veces ruidos innecesarios y esconden intereses que se ocultan de otra forma".
Una opinión en la que coincide un ex alumno de este centro y vecino del barrio de La Almñaciga, Santiago Martínez, que asegura en COPE Santiago que el nombre actual va más allá de una simple denominación. "El Apóstol Santiago se puede definir como la enseña de identidad del barrio de la Almáciga", ha asegurado, preguntándose: "¿Quién no conoce el Apóstol Santiago, ya no solo en Santiago, sino en toda la comarca de nuestra ciudad?".
El apóstol Santiago se puede definir como la enseña de identidad del barrio de la Almáciga"
Martínez ha recordado que por el colegio han pasado "alumnos de toda religión, de toda clase social, de toda creencia", y ha recalcado que "todo el mundo siempre nos sentimos acogidos por el apóstol Santiago". Ha subrayado también el valor histórico del centro, donde han estudiado familias completas, incluyendo "padres, hijos, incluso abuelos y sus nietos".
Otras prioridades antes que el nombre
El exalumno opina que la dirección del centro y el ANPA deberían centrarse en otros asuntos más urgentes. "Habría que preocuparse más de otras cosas que no de cambiar el la enseña de identidad de un colegio", ha declarado Martínez. En su opinión, se debería trabajar para recuperar el prestigio que tuvo el centro, que vivió "momentos muy gloriosos" en los que sus instalaciones se quedaron pequeñas por la "gran cantidad de alumnos".
Habría que preocuparse más de otras cosas que no de cambiar el la enseña de identidad de un colegio"
Finalmente, Santiago Martínez ha insistido en que la relevancia del nombre del colegio reside en lo que "significa dicho nombre para el barrio de la Almáciga", dado que la gran mayoría de los vecinos estudiaron allí. Ha concluido que el centro "sigue teniendo ese legado gracias al nombre que tiene".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



