Los huertos de Canido: el proyecto que cosecha comunidad y bienestar en Ferrol
La iniciativa se enfrenta a la sustracción de herramientas y material mientras enseña a cultivar a los más pequeños

Raquel Filgueira y Ana María Corral
Ferrol - Publicado el
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En el barrio de Canido, en Ferrol, un proyecto de huertos urbanos impulsado por la asociación vecinal se ha consolidado como un punto de encuentro que combina sostenibilidad, convivencia y participación vecinal. La iniciativa, que comenzó a gestarse antes de la pandemia, cuenta ya con 32 bancales o parcelas otorgadas a los participantes. Sin embargo, este espacio de comunidad se enfrenta ahora a un problema inesperado: una oleada de robos que amenaza su continuidad.
Un refugio para la comunidad
El proyecto acoge a vecinos y no vecinos del barrio, creando un tejido social diverso. Ana María Corral es una de las hortelanas y llegó a los huertos como voluntaria de la Asociación Española contra el Cáncer, que dispone de varios bancales para pacientes y familiares. “Me gustó tanto el proyecto que pregunté cómo me podía implicar un poquito más”, explica. Allí conoció a Raquel Filgueira, 'Kelly', otra de las responsables, quien le fue enseñando los secretos del cultivo.

Productos cultivados en los huertos comunitarios de Canido
Más allá de la cosecha, los huertos tienen un fin educativo y terapéutico. El colegio de San Rosendo participa desde hace cuatro años, y los niños aprenden a cultivar sus propios alimentos. “Estamos enseñando valores”, afirma Kelly sobre el trabajo con las nuevas generaciones. Para muchos, como Ana, también ha sido una terapia personal. “A mí me quitó la ansiedad. Venía de un proceso de una enfermedad crónica larga y se me abrió un mundo”, confiesa.
La sombra de los hurtos
A pesar del espíritu comunitario, el proyecto se ha visto afectado por sustracciones de material. “Son hurtos pequeños, pero para nosotros son muy importantes”, lamentan las usuarias. En total, ya han desaparecido tres carretillas nuevas y mangueras, herramientas esenciales para el día a día cuyo coste es difícil de asumir para la asociación. “La asociación, en realidad, no puede estar comprando siempre estas cosas, es limitado”, añaden.

Huertos comunitarios en Canido
Los responsables no saben quién puede estar detrás de los robos ni el motivo. Este año, los problemas se suman a las dificultades con las cosechas, afectadas por las plagas de jabalís y las tormentas. El caso ya se está gestionando para poner la denuncia correspondiente y se plantean instalar más medidas de vigilancia. Agradecen, eso sí, que la Policía Local haya aumentado las patrullas por la zona.
Crecer con los pies en la tierra
El interés por participar es alto, pero las parcelas son muy limitadas. Por ello, los organizadores han decidido convocar una jornada mensual de trabajo colectivo para que los interesados puedan conocer el proyecto y colaborar. Aunque se contempla la posibilidad de ampliar los terrenos, sus responsables son cautelosos y priorizan la calidad sobre la cantidad.

Productos que los integrantes de los huertos cultivan en Canido
“Es tan importante mantenerlo como crearlo”, subraya Kelly sobre la necesidad de asegurar la viabilidad del espacio actual. A pesar de que los contratiempos desaniman a algunos, el núcleo del proyecto se mantiene firme. Como concluyen, frente a una mala cosecha o un robo, su visión a largo plazo les impulsa a seguir adelante: “no nos derrumba tanto”.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



