La verdad tras el Blue Monday: Así convierten la tristeza en 'clickbait' emocional
Nacido de una campaña publicitaria de una agencia de viajes, este fenómeno es criticado por expertas por banalizar la salud mental y capitalizar la tristeza

La verdad tras el Blue Monday: Así convierten la tristeza en 'clickbait' emocional
Barcelona - Publicado el
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Llega el tercer lunes de enero y, con él, una avalancha de mensajes en redes sociales y medios de comunicación que lo anuncian como el 'Blue Monday', conocido popularmente como 'el día más triste del año'. Este fenómeno convierte las plataformas digitales en un campo de batalla entre el doomscrolling —el consumo incesante de contenido pesimista— y el 'shitposting', donde el humor absurdo y los memes ridiculizan el propio concepto. Pero, más allá del debate en redes, surge la pregunta sobre qué hay realmente detrás de esta fecha y quién decidió que este lunes en particular debía cargar con tan sombrío título.
El origen: una fórmula para una campaña publicitaria
El origen del Blue Monday se remonta al año 2005, cuando el psicólogo Cliff Arnall, entonces profesor a tiempo parcial en un centro adscrito a la Universidad de Cardiff, ideó una ecuación pseudocientífica para señalar el día más deprimente del calendario. La fórmula, de apariencia compleja, relacionaba variables como el clima, los gastos navideños, el tiempo transcurrido desde que se abandonan los propósitos de Año Nuevo o el nivel de motivación.
Sin embargo, la historia detrás de esta 'investigación' es mucho menos académica de lo que parece. La creación de la fórmula fue, en realidad, un encargo para una campaña publicitaria de la agencia de viajes Sky Travel, orquestada por la firma de comunicación Porter Novelli. El objetivo era simple y directo: convertir la melancolía postvacacional en una oportunidad perfecta para vender billetes de avión y animar a la gente a planificar su próxima escapada.
La supuesta base científica del Blue Monday ha sido desmentida de manera rotunda y reiterada por numerosos profesionales. El médico y divulgador científico Ben Goldacre la describió como una "ecuación estúpida y sin ningún sentido matemático". Esta falta de rigor evidencia que el concepto nació sin ninguna validación empírica, diseñado exclusivamente como una herramienta de marketing.
La capitalización de las emociones
Con el paso de los años, el Blue Monday se ha consolidado como una fecha clave para que las marcas lancen ofertas y promociones especiales. Medios de comunicación se llenan de titulares con 'planes para combatir' la tristeza, vendiendo soluciones rápidas al supuesto malestar generalizado. La futurista Francesca Tur Serra, reconocida como una de las mejores de España por la revista Forbes, señala que monetizar las emociones es una tendencia en auge. Según Tur, en lugar de gestionar las emociones con rigor, "las marcas las transforman en 'emociones oportunidad' para sacarles provecho".

Blue Monday
Una gran frivolización que transforma la tristeza y la salud mental en un clickbait emocional"
Francesca Tur define este fenómeno como una "narrativa simple y poderosa que resuena emocionalmente con el público". La experta advierte que "estas estrategias instrumentalizan la tristeza para construir un relato de superación que se resuelve, en muchos casos, mediante el consumo, un enfoque totalmente problemático si no se gestiona con responsabilidad". De este modo, se vincula la superación de una emoción negativa a la compra de un producto o servicio.
Psicología ultraprocesada y la banalización de la salud mental
Por su parte, Berta Segura, directora de DMentes y experta en prospectiva de futuros, enmarca esta dinámica en una tendencia que denomina 'psicología ultraprocesada'. Este concepto consiste en "ofrecer consejos, teràpias y tips psicològicos genèricos a través de 5 pasos", una práctica que, según la experta, banaliza la importancia de la salud mental en la sociedad actual. Estas soluciones genéricas ignoran la complejidad de la psique humana.
La psicología no se puede globalizar, ya que cada persona tiene una historia única"
Segura es tajante al criticar la asociación entre bienestar y consumo, afirmando que "la psicología no se puede globalizar, ya que cada persona tiene una historia única y asociar consumo a felicidad me parece muy poco responsable". Para ella, el Blue Monday no es más que "una gran frivolización que transforma la tristeza y la salud mental en un clickbait emocional". Esta perspectiva reduce una emoción humana compleja a un mero eslogan comercial.
En definitiva, la tristeza no entiende de calendarios ni puede ser calculada por fórmulas pseudocientíficas. Es una emoción compleja y profundamente personal que merece ser tratada con sensibilidad y responsabilidad, no como una mercancía. El Blue Monday se revela así como una construcción artificial, un recordatorio anual de cómo el marketing puede apropiarse de las emociones humanas para convertirlas en una oportunidad de consumo, vaciándolas de su verdadero significado.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



