"No puedo pagar 500 euros por una habitación”: la iniciativa que une a jóvenes y ancianos para combatir la crisis de la vivienda
El programa 'Viure i Conviure' une a jóvenes estudiantes con personas mayores que viven solas, creando un vínculo que ha transformado la vida de ambas

El programa 'Viure i Conviure' une a jóvenes estudiantes con personas mayores que viven solas
Barcelona - Publicado el
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El acceso a la vivienda en grandes capitales como Barcelona se ha convertido en una carrera de obstáculos, especialmente para los jóvenes que buscan un lugar para vivir mientras estudian o empiezan a trabajar. En este contexto, surgen iniciativas como el programa Viure i Conviure, impulsado por la Fundació Roure, que ofrece una solución tan práctica como humana: poner en contacto a estudiantes con personas mayores de 65 años que viven solas. La historia de Damiolis Cabrera Mezquita, una médica de 33 años, y Teresa Franquet Ferran, una mujer de 91, es el reflejo de cómo este proyecto no solo resuelve un problema logístico, sino que también combate la soledad no deseada y crea lazos intergeneracionales.
La odisea de encontrar un piso asequible
La situación de Damiolis Cabrera antes de conocer a Teresa era un reflejo de la de miles de jóvenes y profesionales que llegan a Barcelona. Originaria de República Dominicana, aterrizó en la ciudad para cursar una subespecialidad en ginecología y obstetricia en el prestigioso Hospital Sant Pau, con el aval de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sin embargo, la euforia inicial por la oportunidad académica chocó pronto con la dura realidad del mercado inmobiliario. "Es que estoy buscando piso, pero no puedo pagarme 500 euros por una habitación, como mínimo, mal ubicada, lejos del hospital", explica Damiolis sobre su desesperación en aquel momento. Acostumbrada a vivir sola en su país, la experiencia de compartir piso durante su primer mes en la ciudad no fue fácil por la diferencia de culturas y la pérdida de su espacio personal.
Fue una enfermera del hospital quien, al verla preocupada, le dio la pista definitiva. Le habló de un reportaje que había leído en el periódico sobre un programa de convivencia. Esa misma noche, Damiolis investigó y encontró el programa Viure i Conviure en la página web de la Fundació Roura, a la que llegó a través del portal del Ayuntamiento de Barcelona. El proceso fue extraordinariamente rápido: rellenó el formulario un jueves y el lunes siguiente ya tenía una cita para una entrevista con una psicóloga de la fundación, tras una sesión de inducción donde conoció las experiencias de otros participantes.
No puedo pagarme 500 euros por una habitación"

Cuidar a nuestras personas mayores
Un encuentro marcado por un accidente
El emparejamiento entre Damiolis y Teresa fue gestionado por Olga, la psicóloga de la fundación, quien vio una compatibilidad de perfiles y una ventaja clave: Teresa vivía muy cerca del Hospital Sant Pau. Sin embargo, su primer contacto fue "un poquito anormal", como relata la propia Damiolis. El procedimiento habitual del programa incluye un periodo de visitas mutuas para que el estudiante y la persona mayor se conozcan y vean si la convivencia es viable. Pero en su caso, las circunstancias obligaron a un cambio de planes radical.
Poco antes de conocerse, Teresa Franquet, de 91 años, sufrió un grave accidente al ser atropellada por una furgoneta, lo que le provocó una fractura de la rama izquierda del pubis. A causa de ello, fue ingresada en el área de traumatología del Hospital Sant Pau, el mismo lugar donde Damiolis realizaba su especialización. "Yo conocí a Teresa en el hospital", recuerda la joven doctora. El primer mes de su relación no transcurrió en la casa de Teresa, como es habitual, sino en las visitas que Damiolis le hacía a su habitación del hospital, forjando un vínculo en una situación de vulnerabilidad y cuidado.
Una convivencia que ha renovado la alegría
Por su parte, Teresa Franquet se encontraba en un momento vital complicado. Vivía sola desde que su hijo había fallecido y la soledad se hacía cada vez más presente. Fue su nuera quien, conocedora de la situación, encontró la información sobre el programa del ayuntamiento y la animó a participar. Tras contactar con la Fundació Roura, Teresa también tuvo una entrevista con la psicóloga para evaluar su idoneidad y sus expectativas. La conexión con Damiolis fue un soplo de aire fresco en su vida.
Muy contenta, sí"
La convivencia ha resultado ser un éxito rotundo para ambas. Teresa, con una vitalidad admirable a sus 91 años, se muestra feliz con su nueva compañera de piso. Cuando se le pregunta por la experiencia, su respuesta es clara y concisa, reflejando su satisfacción: "Muy contenta, sí". De hecho, la relación es tan positiva que, como ella misma confirma, ya han firmado la renovación para seguir viviendo juntas. La ayuda y compañía mutua han transformado la vida de las dos mujeres, demostrando que la convivencia intergeneracional puede ser una poderosa herramienta social.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



