El cardenal Omella en las horas previas a la entrada del conclave: "Seguro que habrá un Papa que necesite, este tiempo, la Iglesia y el mundo"
Esta tarde primera votación de los 133 cardenales que elegirán al pontífice número 267 de la Iglesia Católica

Lleida - Publicado el - Actualizado
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Los 133 cardenales, de 71 países distintos, han sido convocados esta tarde, a las 16.15 hora local, en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico y después procesionarán hasta la cercana Capilla Sixtina para encerrarse y llevar a cabo la primera votación.
Entre ellos, por primera vez, participa en el conclave, el cardenal y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, quien apunta en las horas previas, que se trata de un momento "crucial" para la Iglesia y que no se puede "evitar abordar el cónclave con una mirada política".
"El debate no es si tenemos que ser progresistas o conservadores, sino que el objetivo es ser profundamente fieles al Evangelio", ha remarcado el cardenal Juan José Omella.
El arzobispo de Barcelona considera que," tenemos que rezar para que seamos dóciles para lo que el Espíritu Santo tiene preparado. Que acertemos en el Papa, y lo traigamos nosotros con nuestra votación, que en fondo lo único que hacemos es seguir los dictados del Espíritu. Seguro que será, como todos los Papas, muy querido, y hará un bien enorme, y será el Papa que necesita este tiempo, la Iglesia y el mundo".
El cardenal Omella ha escrito una carta, que ha querido compartir con la sociedad, con el mensaje colectivo," os pido que recéis", por el momento crucial que vive la Iglesia con este conclave que se inicia hoy.
El cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco es el más numeroso y el más internacional de la historia, con 133 cardenales de 71 países. Es la primera vez que se supera el umbral de 120 electores, y la mayoría participan por primera vez en la elección del sumo pontífice.
Desde este mediodía, la Capilla Sixtina ha quedado totalmente aislada. El Vaticano ha apagado todas las redes de telefonía móvil y requisado los teléfonos de los cardenales, además de cortar cualquier vía de transmisión electrónica para garantizar el secreto absoluto del proceso. Esta medida, como ha explicado el portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, busca evitar filtraciones o injerencias externas durante el cónclave, una tradición que data de siglos y que se mantiene vigente en pleno siglo XXI.