Aceite caliente por el desagüe: un hábito doméstico que pasa factura

Un gesto cotidiano que puede dañar las tuberías, contaminar el agua y generar problemas colectivos

Aceite caliente por el desagüe: un hábito doméstico que pasa factura

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Aceite caliente por el desagüe: un hábito doméstico que pasa factura

Caterina Ruiz Ponce

Barcelona - Publicado el

2 min lectura

Verter aceite caliente por el fregadero sigue siendo una práctica común en muchos hogares. Aunque pueda parecer una solución rápida y cómoda, se trata de un error con consecuencias graves. Mientras el aceite está caliente, se desliza fácilmente por el desagüe, pero el verdadero problema comienza cuando se enfría dentro de las tuberías

Al perder temperatura, el aceite se solidifica y se adhiere a las paredes internas de las tuberías, formando una capa grasa que no se elimina con el paso del agua. Esta acumulación progresiva reduce el flujo, atrapa residuos y acaba provocando atascos persistentes, malos olores y reparaciones costosas.

Además, el vertido de aceite caliente puede deteriorar los materiales de las tuberías, especialmente las de plástico. El calor debilita las uniones y acelera el desgaste, aumentando el riesgo de fugas y daños estructurales en la vivienda. Un gesto aparentemente inofensivo puede convertirse así en un problema doméstico de gran alcance.

Cuando el aceite llega al sistema de alcantarillado, las consecuencias se amplifican. Al mezclarse con otros residuos, se forman grandes masas sólidas que bloquean colectores completos, provocando desbordamientos, inundaciones y problemas de salubridad en zonas urbanas.

Desde el punto de vista ambiental, el aceite usado es uno de los residuos más contaminantes del hogar. En ríos y mares, forma una película superficial que impide la oxigenación del agua, afectando gravemente a la fauna y la flora acuáticas. Un solo litro de aceite puede contaminar miles de litros de agua, alterando ecosistemas durante largos periodos.

Este tipo de contaminación es especialmente peligrosa porque no siempre es visible de inmediato. Sus efectos se acumulan con el tiempo, haciendo que el daño sea cada vez mayor y más difícil de corregir. La prevención, por tanto, es fundamental.

La solución es simple y está al alcance de todos. El aceite debe dejarse enfriar completamente, almacenarse en un recipiente cerrado y llevarse a un punto de recogida adecuado. Nunca debe tirarse por el fregadero ni por el inodoro. Este pequeño cambio de hábito protege las instalaciones domésticas, el medio ambiente y la salud colectiva.

Evitar tirar aceite caliente por el desagüe es una decisión responsable que tiene un impacto positivo inmediato y a largo plazo. Cuidar el entorno empieza en casa, con gestos simples que marcan una gran diferencia.

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