Revelado el secreto de las gasolineras: así sabe la manguera cuándo parar de repostar
Un ingenioso sistema basado en un principio de la física impide que el combustible se derrame, garantizando la seguridad en las estaciones de servicio de todo el mundo

El divulgador y autor, Alfred López, ha desvelado el misterio en el programa “Herrera en COPE Cataluña”, explicando el ingenioso mecanismo que lo hace posible y que es fundamental para la seguridad.
Barcelona - Publicado el
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Una de las acciones más cotidianas para millones de conductores es repostar combustible en una estación de servicio. Al llenar el depósito, muchos utilizan el pestillo de seguridad de la manguera para no tener que mantener presionado el gatillo. Sin embargo, una vez que el tanque se llena, el surtidor se detiene automáticamente con un sonoro chasquido.
¿Cómo sabe la manguera que ha llegado al límite y debe cortar el flujo? El divulgador y autor, Alfred López, ha desvelado el misterio en el programa 'Herrera en COPE Cataluña', explicando el ingenioso mecanismo que lo hace posible y que es fundamental para la seguridad.

El funcionamiento de los surtidores de gasolina se basa en un principio físico
El ingenio del Efecto Venturi
El funcionamiento de los surtidores de gasolina se basa en un principio físico conocido como el Efecto Venturi. Durante su intervención en el programa presentado por José Miguel Cruz, Alfred López ha detallado cómo se aplica esta ley de la dinámica de fluidos en un objeto tan común como la boquilla de una manguera de gasolinera.
No se trata de un sensor electrónico complejo ni de una medición programada, sino de una solución mecánica tan simple como efectiva que previene derrames de combustible.
Según explica el autor de la saga de libros "ya está el listo que todo lo sabe", la clave reside en un pequeño orificio situado en el extremo de la boquilla, junto a la salida principal del combustible. "Si os fijáis, hay un pequeño tubo, un sensor. [...] Mientras fluye el combustible, [...] el otro agujerito más pequeñito lo que hace es chupar el aire", ha comentado López. Este segundo conducto tiene una función esencial: succionar aire constantemente mientras el depósito se está llenando.

Mientras el tanque de combustible está vacío o a medio llenar, el aire circula sin ningún impedimento a través de este pequeño sensor. Sin embargo, la situación cambia drásticamente en el momento en que la gasolina alcanza el nivel de la boquilla.
Cuando esto ocurre, el líquido obstruye el orificio del sensor, impidiendo que siga aspirando aire. Este bloqueo provoca un cambio brusco en la presión del aire dentro del mecanismo de la manguera.
La variación de presión activa automáticamente un diafragma y una palanca en el interior del mango del surtidor, lo que corta de inmediato el flujo de combustible. Este es el origen del característico chasquido que se oye al finalizar el repostaje. Es un sistema de seguridad pasivo que no requiere intervención humana para funcionar. Como ha señalado el experto en curiosidades, es una solución que previene accidentes de forma fiable.
Este sistema evita que el depósito rebose, incluso aunque sigamos apretando el gatillo"
Divulgador
Un estándar de seguridad mundial
La principal ventaja de esta tecnología es su simplicidad y su enorme efectividad. Tal y como resume López, "este sistema evita que el depósito rebose, incluso aunque sigamos apretando el gatillo". Esta característica permite a los usuarios repostar sin necesidad de una vigilancia constante, sabiendo que el suministro se detendrá de forma segura. Se trata de una solución que "está presente en prácticamente todas [las gasolineras] del mundo", ha afirmado el divulgador.

La principal ventaja de esta tecnología es su simplicidad y su enorme efectividad.
Sin la aplicación del Efecto Venturi en los surtidores, el riesgo de derrames de combustible sería constante. Alfred López ha invitado a los oyentes a imaginar el escenario: "Tú te imaginas sin este efecto Venturini cómo estarían los suelos de las gasolineras. A que te despistes un poco, aquello a rebosar, gasolina". La acumulación de combustible derramado no solo supondría un problema de limpieza, sino también un grave peligro de incendio y un riesgo para la seguridad de empleados y clientes.
Con motivo de su 20 aniversario como divulgador de curiosidades, Alfred López continúa compartiendo su conocimiento sobre el porqué de las cosas que nos rodean. Su explicación sobre el funcionamiento de las mangueras de gasolina es un ejemplo perfecto de cómo la física aplicada resuelve problemas cotidianos de manera ingeniosa, garantizando un entorno más seguro para todos en acciones tan comunes como llenar el depósito de nuestro coche.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



