Pide matrimonio a su pareja en plena naturaleza y lo que viven minutos después se convierte en un hecho histórico: "Todos gritando"
Apenas unos minutos después de que él se arrodillara y sacara el anillo, vivieron algo que nunca olvidarán

Una pareja, la influencer Miss Morgan Alexa (@missmalexa) y su pareja, el pasado fin de semana, cuando su romántico viaje a la montaña en Guatemala terminó convertido en una mezcla de película romántica y película de acción.
Barcelona - Publicado el
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Cuando alguien planea una pedida de mano, suele pensar en la música, en el lugar perfecto, en que no falte una copa de vino o incluso en esconder el anillo en un postre. Lo que nadie imagina es que el escenario acabe siendo un volcán en plena erupción. Pues justo eso es lo que vivió una pareja, la influencer Miss Morgan Alexa (@missmalexa) y su pareja, el pasado fin de semana, cuando su romántico viaje a la montaña en Guatemala terminó convertido en una mezcla de película romántica y película de acción.
Un plan pensado al milímetro
Él lo tenía todo preparado. Había elegido un mirador cercano al volcán Acatenango, en Guatemala, para sorprenderla al atardecer, con las montañas teñidas de tonos rojizos y el aire fresco de la altura. Los amigos estaban avisados: algunos ayudarían con fotos y otros fingirían que no sabían nada para mantener la sorpresa. Lo que nadie podía anticipar era que el propio volcán decidiera unirse a la fiesta con una erupción repentina.
Apenas unos minutos después de que él se arrodillara y sacara el anillo, un rugido subterráneo sacudió el suelo. Al principio pensaron que era un pequeño temblor, algo habitual en la zona, pero pronto vieron una columna de humo negro y cenizas elevarse con fuerza hacia el cielo. “Parecía que la tierra aplaudía la pedida”, bromeaba uno de los amigos entre risas nerviosas.

Volcán Acatenango
Del “sí, quiero” al “¡corramos ya!”
Ella, entre lágrimas de emoción y sorpresa, dijo que sí. Pero ese instante de película romántica duró poco, porque inmediatamente después el ambiente se volvió tenso. La lluvia de ceniza comenzó a caer sobre los asistentes y los teléfonos empezaron a sonar con alertas de protección civil.
“Fue un momento surrealista: todos gritando de alegría por el compromiso y, de repente, todos corriendo cuesta abajo porque el volcán había decidido sumarse a la fiesta. Pasamos de abrazarnos a taparnos la cara con chaquetas para poder respirar”, relató otro de los invitados.
Afortunadamente, las autoridades confirmaron después que se trató de una erupción menor, sin lava en grandes cantidades y sin peligro inmediato para las poblaciones cercanas. Eso sí, la pareja y sus amigos tuvieron que ser evacuados de la zona junto con otros excursionistas.
El volcán como testigo
La historia se ha vuelto viral en redes sociales. No es para menos: pocas pedidas de mano pueden presumir de tener un volcán rugiendo como telón de fondo. Las imágenes, grabadas entre risas nerviosas y gritos de sorpresa, muestran a la pareja abrazada mientras detrás se eleva una columna de humo y fuego.
“Yo quería algo especial, pero el volcán me robó el protagonismo”, confesó él, con humor, ante las cámaras de un canal local que acudió a cubrir la insólita noticia. Ella, en cambio, asegura que no lo cambiaría por nada: “Fue aterrador, sí, pero también fue mágico. Ahora, cuando nos pregunten dónde nos comprometimos podremos decir: ‘En medio de una erupción volcánica’. No muchos pueden contar algo así”.

"El volcán me robó protagonismo"
La vida, imprevisible
Este episodio recuerda hasta qué punto la naturaleza puede sorprendernos. Lo que empezó como un plan romántico terminó siendo una aventura de supervivencia, pero con final feliz. Nadie resultó herido, todos lograron salir a salvo y, sobre todo, la respuesta fue un rotundo “sí”.
Los amigos bromean con que la boda debería celebrarse en un lugar más tranquilo: “Nada de volcanes, ni montañas inestables, ni playas con alerta de tsunami. Mejor un salón de banquetes y listo”, decía uno de ellos, todavía sacudiéndose la ceniza de la ropa.
Una anécdota para toda la vida
Con el paso de los días, la pareja empieza a digerir lo que vivieron. Reconocen que sintieron miedo, pero también una extraña complicidad en medio del caos. “Mirarnos a los ojos mientras todo temblaba nos dio una sensación muy fuerte: pase lo que pase, estamos juntos”, contaba ella emocionada.
La historia ya circula como ejemplo de cómo la vida no siempre sigue el guion que uno prepara. Y quizá esa sea la mejor metáfora del matrimonio: nunca sabes qué puede pasar, pero la clave está en estar dispuesto a afrontarlo en pareja, incluso si lo que toca es huir de un volcán en plena erupción.
Al final, lo que debía ser una pedida de mano romántica se transformó en un relato legendario. Una mezcla de susto, risas, lágrimas y cenizas que quedará para siempre en la memoria de todos los presentes. Porque sí, hubo nervios, hubo miedo, hubo un volcán rugiendo… pero también hubo un “sí, quiero” que ni la tierra temblando pudo apagar.