La historia del hombre que más ha viajado y la del que lo hizo sin salir de su habitación
Desde el hombre que recorrió el mundo sin salir de su cuarto hasta el récord Guinness de distancia: dos formas opuestas de entender qué significa viajar

A veces, el mayor de los viajes no requiere de billetes de avión ni de destinos exóticos, sino simplemente de una nueva forma de mirar.
Barcelona - Publicado el
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A veces, el mayor de los viajes no requiere de billetes de avión ni de destinos exóticos, sino simplemente de una nueva forma de mirar. Esta es una de las ideas que el divulgador Sergio Parra ha explorado en el programa “Herrera en COPE Cataluña”, donde, en conversación con José Miguel Cruz, ha desvelado desde las historias de los viajeros más extremos hasta la asombrosa realidad de que, incluso quietos, nos movemos a velocidades cósmicas. Parra contrapone dos figuras históricas que representan los polos opuestos del concepto de viajar: el escritor que convirtió su habitación en un universo y el hombre que ha recorrido más kilómetros que nadie en la Tierra.

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Un viaje de 200 páginas por una habitación
La primera historia nos transporta a finales del siglo XVIII para conocer a Xavier de Maistre, un escritor aristocrático francés que, según ha relatado Parra, tenía una relación complicada con los desplazamientos. “Cada vez que cogía un transporte, se estrellaba, o tenía un accidente”, ha explicado el divulgador, mencionando incidentes con caballos, carruajes e incluso un globo aerostático. Ante los peligros de viajar, De Maistre tomó una decisión radical: escribir un libro de viajes sin salir de su casa. El resultado fue su obra publicada en 1794, un detallado recorrido turístico de casi 200 páginas por su propia habitación.
Aunque la premisa pueda parecer limitada, Parra ha destacado que el libro fue “un absoluto éxito”. La clave, según él, reside en la capacidad de observación del autor. “Consiguió fijarse tanto en los detalles de su habitación y en las texturas, y en fin, todo tipo de cosas que las trasladó en un libro”, ha señalado. Este ejemplo sirve a Parra para defender su propia filosofía sobre el viaje: la aventura se encuentra en la mirada, no en la distancia. “Yo creo que viajar es irte a buscar un cartón de leche a la esquina y vivir una gran aventura y saber mirar lo que tienes a tu alrededor. A veces, los pequeños detalles del día a día pueden ser muy interesantes si tienes ojos para verlos”, ha afirmado.
Viajar no consiste tanto en ir a lugares lejanos"

Viajar es una de las pasiones de buena parte de la población
La antítesis: el hombre con el récord Guinness de kilómetros
En el extremo contrario a la inmovilidad de De Maistre se encuentra Fred Finn, un hombre que ostenta el récord Guinness de haber viajado más que cualquier otro ser humano. Según los datos aportados por Sergio Parra, Finn ha recorrido 24 millones de kilómetros sin salir de la Tierra, una distancia que equivale a “ir a la luna y volver 31 veces”. Este viajero incansable ha visitado 150 países, prácticamente la totalidad de las naciones del mundo, lo que demuestra una vida dedicada al movimiento constante.
Gran parte de su impresionante récord se debe a sus numerosos vuelos en el Concorde, el icónico avión supersónico. Parra ha especificado que Finn realizó 718 vuelos en esta aeronave, lo que le dio “cierta ventaja frente a los viajeros actuales”. Además, tiene otra marca singular: cruzó el Atlántico entre Londres y Nueva York nada menos que 2.000 veces. Esta hazaña, aunque pueda parecer repetitiva, era parte de su objetivo para acumular kilómetros y consolidar su récord mundial como el mayor viajero de la historia.
El viaje cósmico: a millones de kilómetros por hora desde el sofá
Sin embargo, la revelación más sorprendente de Sergio Parra es que todos, sin excepción, somos viajeros incansables, incluso si permanecemos inmóviles. “Aunque no te muevas de la cama y aunque no te muevas del sofá, estás viajando a una velocidad que es imposible de imaginar”, ha sentenciado. El primer componente de este viaje cósmico es la rotación de la Tierra. El planeta gira sobre sí mismo a 1.275 kilómetros por hora, una velocidad superior a la de cualquier avión comercial. ¿Por qué no lo notamos? La física tiene la respuesta: “Se mueve todo, el aire, la atmósfera, todo se mueve, por eso no lo notas”, ha aclarado Parra.
Pero eso es solo el principio. La Tierra también orbita alrededor del Sol a unos impresionantes 107.280 kilómetros por hora, o lo que es lo mismo, 30 kilómetros por segundo. Para ilustrar la magnitud de esta cifra, el divulgador ha ofrecido una analogía impactante: a esa velocidad, “podrías viajar de Madrid a Nueva York en unos 3 minutos”. Este dato pone de manifiesto la inmensidad del espacio y las enormes distancias que recorremos sin ser conscientes de ello.
Podrías viajar de Madrid a Nueva York en unos 3 minutos a esta velocidad"
La escalada de velocidades no termina ahí. El sistema solar al completo se desplaza por la galaxia a 792.000 kilómetros por hora. Y, a su vez, nuestra galaxia, la Vía Láctea, se mueve a una velocidad aún más vertiginosa: 2,1 millones de kilómetros por hora, lo que equivale a 600 kilómetros por segundo. Estas cifras, difíciles de asimilar para la mente humana, confirman que el reposo absoluto no existe. Como ha concluido Parra, simplemente por estar tumbado en la cama, cualquier persona está viajando a velocidades extraordinarias, convirtiendo el acto de descansar en la mayor de las aventuras espaciales sin necesidad de moverse un solo centímetro.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



