Alertan de los graves riesgos de hurgarse la nariz: más allá de una simple manía
Este hábito compulsivo, conocido como rinotillexomanía, puede causar infecciones, úlceras y la perforación del tabique nasal, según un estudio reciente

el peligro de hurgarse la nariz puede provocar desde infecciones y úlceras hasta la perforación del tabique nasal
Barcelona - Publicado el
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Hurgarse la nariz es un gesto común y extendido, pero cuando se convierte en una obsesión compulsiva, puede acarrear graves consecuencias para la salud. Este trastorno, conocido como rinotillexomanía, ha sido objeto de un estudio realizado por la unidad de Otorrinolaringología del Centro Médico Teknon y el Hospital Clínic de Barcelona. La investigación revela que este hábito, lejos de ser inofensivo, puede provocar desde infecciones y úlceras hasta la perforación del tabique nasal, afectando significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen.

Hay una clara diferencia entre un acto esporádico y una conducta patológica.
De la manía al trastorno obsesivo
El doctor Isaac Al-Hajj Malobit, otorrinolaringólogo del Centro Médico Teknon y consultor del Hospital Clínic, establece una clara diferencia entre un acto esporádico y una conducta patológica. "Una cosa es hurgarse y otra cosa es, obsesivamente, repetidamente, meter el dedo a toda hora. Hay gente que puede pasar dos o tres horas metiendo el dedo en la nariz, y esto no es fisiológico, no es sano", advierte el especialista. Esta práctica compulsiva no es un simple mal hábito, sino que a menudo es una manifestación de un problema de salud mental más profundo.
De hecho, el estudio ha destapado una fuerte correlación entre la rinotillexomanía y los trastornos psicológicos. Según Al-Hajj Malobit, "más de la mitad de los pacientes que hemos estudiado tiene trastorno obsesivo compulsivo (TOC) o ansiedad con tratamiento”. El acto de hurgarse la nariz se convierte así en una válvula de escape, similar a otras conductas compulsivas como morderse las uñas, rascarse la piel o tirarse del pelo. Es, en palabras del doctor, "una forma más del TOC que tienen muchos".

las consecuencias físicas de la rinotillexomanía son severas y progresivas.
Consecuencias físicas: un daño progresivo
Aunque a simple vista pueda parecer un acto sin mayores repercusiones, las consecuencias físicas de la rinotillexomanía son severas y progresivas. El proceso destructivo comienza con la irritación de la mucosa nasal, que provoca dolor. Si el hábito persiste, esta irritación puede derivar en una infección y la formación de una úlcera en el tabique. La manipulación continua y la retirada de las costras impiden la cicatrización y agravan la lesión.
Perforar el tabique no es una cosa sencilla, es una cosa que impacta mucho en la calidad de vida de los pacientes"
El siguiente paso, y el más grave, es la perforación del tabique nasal. "Perforar el tabique no es una cosa sencilla, es una cosa que impacta mucho en la calidad de vida de los pacientes", subraya el doctor. Una vez que el tabique está perforado, los problemas se multiplican: se forman grandes costras, se producen sangrados recurrentes, el olfato se ve afectado y las infecciones se vuelven más frecuentes. Además, puede aparecer un silbido característico al respirar, sobre todo cuando la perforación es pequeña.
El paciente nos oculta mucho esta costumbre que socialmente no está aceptada, no la confiesa de primera"
Un problema oculto y un tratamiento doble
Uno de los mayores obstáculos para abordar la rinotillexomanía es que se trata de un problema frecuentemente oculto. La investigación, que ha seguido a 37 pacientes durante casi una década, es una de las series más largas publicadas hasta la fecha. "El paciente nos oculta mucho esta costumbre que socialmente no está aceptada, no la confiesa de primera", explica Al-Hajj Malobit. Este estigma social lleva a que las personas no reconozcan su problema, e incluso lo realicen de forma inconsciente, por ejemplo, mientras duermen.
El papel del médico es fundamental para sacar a la luz esta información, indagando cuando un paciente presenta una perforación sin causa aparente. El propio doctor reconoce que a veces falta concienciación entre los profesionales. Por ello, el tratamiento debe ser combinado. En primer lugar, es crucial que el paciente acepte que padece una enfermedad y reciba tratamiento psicológico para su trastorno de conducta. Solo después se puede plantear una solución quirúrgica. "No podemos meternos en arreglarle una cosa que luego en dos meses la va a perforar otra vez de nuevo", insiste el especialista. Este enfoque dual es la única vía para garantizar una recuperación exitosa de un problema que, según el estudio, afecta por igual a hombres y mujeres de todas las edades.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



