Cuatro benditos centrales pericos
Cabrera busca compañero. Calero está de dulce, Riedel es una joya y Rubio, golea

once inicial del Espanyol contra el Girona en Montilivi
Barcelona - Publicado el
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Manolo González tiene un bendito problema, un exceso de buenos centrales en su plantilla con excelente rendimiento en cada uno de los minutos que han disputado. Tiene cuatro y cada uno ha demostrado que el arranque de Liga es excelente. Cabrera. De baja en Girona por unas molestias musculares que no le deben impedir regresar ante el Betis el próximo domingo, el uruguayo es la extensión del entrenador sobre el terreno de juego. El hecho de que sea zurdo le empareja en el costado izquierdo de la zaga junto a Carlos Romero que, a día de hoy, es uno d ellos mejores laterales de la Liga. El gol de Cabrera ante el Valencia le coloca como uno de los peligros del ataque en blanquiazul. Cabrera es intocable y jugará siempre, así que los otros tres centrales se tiene que pelear por un puesto (o por dos, siempre y cuando Manolo se decante por una defensa con tres centrales). Calero. Desde el partido ante el Mallorca, si juega, lo hace los 90 minutos. No es un dato baladí ya que durante años a Calero le ha costado acabar los partidos por cuestiones físicas, que no tácticas. En su séptima temporada como perico, Calero está luciendo su mejor nivel. Con diferencia. Rápido, ágil en la salida del balón, en el corte y con un plus en seguridad y firmeza en el choque, a Calero ya no se le discute ni en el banquillo ni en la grada. Acaba contrato el próximo 30 de junio. Tiene 30 años. Estando en su 'prime', la competencia le llega desde Alemania y comparte vestuario con él... Riedel. Una apuesta de Fran Garagarza, fichado hasta 2029 y con llegada tardía en el mercado. Se instaló en Barcelona, conoció los sistemas y Manolo le puso a jugar, en clave de rotación, contra el Valencia la pasada semana. Solo dudó durante unos minutos pero luego se convirtió en una feliz noticia. Hábil para sacar el balón jugado, parece lento pero no lo es y domina el juego aéreo. Activo de club, joven (22 años) y con contra largo. Lo tiene todo para ser titular y ser parte de los jugadores que la nueva propiedad luzca en el mercado. Tiene una ppintaza extraordinaria. Miguel Rubio. De él fue el primer gol ante el Atético de Madrid. No se olvidará jamás. Ni él ni nadie. Llegado desde el Granada libre de contrato, Rubio significa la fiabilidad personificada. En ataque y en defensa. Sin la velocidad de sus compañeros de zaga, Miguel se hace fuerte en el bloque bajo, en la defensa de los balones por alto y en el remate de las famosas acciones de ABP. Manolo González le va a sacar provecho en una temporada que se puede hacer larga. Un buen suplente.



