Alan Pace no quiere portavoces, su fútbol es distinto al nuestro
El Espanyol se tambalea ante el escándalo con el bozal puesto. Es un error pensar que el problema es solo arbitral

Los jugadores abrazan a Pickel tras el 0-1 en Son Moix. Luego tuvieron que verle marchar tras ser expulsado.
Barcelona - Publicado el
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Pasan las horas, y Ricardo de Burgos Bengoetxea sigue siendo el único ser humano que haya manifestado públicamente (Audio VAR) que no ve falta de Samu Costa sobre Urko en el lance previo al gol del empate del Mallorca, a no ser que 'Richi' haya cambiado de opinión una vez regresado a casa.
Consideración previa al análisis del 2-1 en Son Moix: mal haría el españolismo, y nosotros desde nuestros escaños, de pensar que el Espanyol perdió ayer solamente por culpa de la actuación arbitral. No. El Espanyol perdió por una nueva imprudencia de Charles Pickel; por no haber podido encarar como equipo media hora de fútbol con unos menos, que es doloso pero no mortal; y por volver a dejarse puntos en una travesía que empieza a ser una racha sonrojante. Los 4 puntos sumados de los 33 posibles obligan a analizar el 'todo' y no solamente un error tan clamoroso de un árbitro al que el Espanyol debería poder recusar.
Y sí, claro, De Burgos colaboró en la derrota, porque en el momento del 1-1 que el árbitro no debió de conceder, el Espanyol estaba manteniendo el tipo frente a un Mallorca temeroso de su suerte y de su destino en una recta final de temporada que nadie quiere vivir. En los 4 minutos de revisión de VAR, los bermellones tuvieron tiempo suficiente como para creer en que cualquier cosa era posible, incluso que Richi diera validez a una jugada que todos vieron como falta. En el bando contrario, el frágil Espanyol: un equipo que no sabe protestar con la energía que lo harían otros, un grupo de jugadores que tiene a alguno que parece que le importa tres pimientos sea cual sea el oprobio, y un entrenador que se ha cansado de ser el portavoz de todo, de lo bueno, de los malo y de lo evidente.
Sobre la portavocía va este párrafo. Ya lo contamos en COPE y escribimos aquí. Alan Pace no quiere portavoces. No los quiere, no los necesita, porque no está en su ADN, su fútbol es otro, su empresa la maneja como quiere y su modo de actuar difiere mucho del que ustedes, y yo, han mamado desde pequeños. Para Pace no hay 'Danis', ni 'Collets', ni siquiera un Garagarza que, para ser justos, estuvo impecable en la queja, también en Son Moix, ante el anterior atraco vivido en la isla hace una Liga. Pero para Garagarza muchas cosas han cambiado, lamentablemente. Así que ayer fue Xavi Andreu, anterior director de comunicación, el que puso la voz a la indignación. Bien. Pero la afición quiere más. Quiere presidentes como los de antes, forofos para el forofo. Olvídense. Como también futbolistas como los de otra época. No. Ayer ni siquiera se vieron con fuerzas como para atender a los medios en la zona mista. "¿Qué más podemos decir?", esgrimen. Cualquier socio del sector 'cientoypico' me respondería: "Pues lo que te salga del corazón, como lo haría un niño al que le roban las bambas una semana y el bocata a la siguiente en la puerta del colegio.
La semana va a ser larga porque, sin por ahora una necesidad clasificatoria severa, la visita del Getafe a Cornellà-El Prat (al fin en fin de semana) va a ser considerada como una final. El perico va a saber a quién silbar (al árbitro) pero debe también domar su ira de increpar con un equipo que lleva dos meses y medio sin ganar un partido. Y eso es mucho tiempo. Demasiado. Hasta el punto que la situación tiende a ser insostenible. El Espanyol, Manolo, sus jugadores, el banquillo, Pace y cía. están obligados a ganarle al Getafe. No cabe otra si no se quiere entrar en abril en alerta roja.



