Ávila reivindica la pasión de su Semana Santa más allá de la capital
La provincia recupera procesiones olvidadas y celebra ritos singulares que combinan austeridad, fervor popular y un notable atractivo turístico

Armando García Cuenca es el diputado de cultura
Ávila - Publicado el - Actualizado
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La Semana Santa en la provincia de Ávila se presenta como un mosaico de tradiciones que, más allá del foco de la capital, atesora ritos y procesiones de gran singularidad. El diputado de turismo, Armando García Cuenca, ha destacado que son "auténticas joyas de la historia de la pasión de esta provincia, que reflejan el alma de sus habitantes".
Unos 170 municipios abulenses celebran actos durante estos días, caracterizados por la austeridad y el recogimiento, atrayendo tanto a visitantes como a aquellos con raíces en los pueblos.
Reflejan el alma de sus habitantes"
Diputado de turismo
Tradiciones recuperadas del olvido
En los últimos años, varias localidades han trabajado para recuperar procesiones que cayeron en el olvido. Es el caso de Crespos, Villaflor, Navarredondilla o Muñana, que han vuelto a poner en valor su patrimonio cultural.
García Cuenca, también alcalde de Navaluenga, ha puesto como ejemplo la recuperación en los años 90 de la procesión de los romances en su municipio, "gracias a la hermandad de Romanceros de Navaluenga".
Otro caso destacado son los romances de Villarejo, en el Valle del Alberche, que se remontan al siglo XIX y que los vecinos recitan durante las procesiones del Jueves y Viernes Santo.
Ritos singulares y Pasiones vivientes
La diversidad de la Semana Santa abulense se manifiesta en celebraciones únicas. En Bonilla de la Sierra tiene lugar la procesión de los negros en la noche del Jueves Santo, un recorrido sobrio y sobrecogedor.
En contraste, la zona de La Moraña, con Arévalo como referente, vive unas procesiones "muy intensas en las que hay gran participación", según el diputado. A estos ritos se suman las representaciones de la Pasión viviente que se celebran en pueblos como El Burgohondo, El Barraco o Muñogalindo.

Viacrucis de Muñogalindo
Estas escenificaciones destacan por el realismo y la implicación de los vecinos. García Cuenca ha señalado que los actores son "gente de la calle, del pueblo, y que esos días, pues, se ponen el traje de actores y con una pasión que la llevan metida muy adentro".
El resultado, asegura, son puestas en escena singulares que merece la pena descubrir.
Un motor para el turismo provincial
Todo este cóctel de celebraciones tiene un impacto positivo en el turismo de la provincia. Aunque la ciudad de Ávila actúa como el gran "motor económico y turístico", existe un público creciente interesado en el turismo de procesiones que recorre los municipios. Para García Cuenca, estas fechas son un atractivo clave que moviliza tanto a personas interesadas en este tipo de turismo específico como a "las personas que tienen algún tipo de raíz" en los pueblos y regresan para vivirlas.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



