Galina, ucraniana en Santander desde hace 25 años: “Cada mañana me levanto para comprobar si mi familia ha sobrevivido”
Con una tienda de productos de Ucrania en Santander, Galina vive pegada al teléfono para saber si su familia en Leópolis ha sobrevivido a otra noche de bombardeos

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Santander - Publicado el
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Se cumplen cuatro años del inicio de la guerra en Ucrania, un conflicto que para los casi 2.800 ucranianos residentes en Cantabria es una realidad diaria. Muchas de estas personas llegaron antes de la invasión y otras huyeron de ella, pero todas comparten la misma preocupación por su país de origen.
Una de ellas es Galina, quien regenta una tienda de productos ucranianos y de Europa del Este en el número 8 de la calle Madrid, en Santander, desde hace 25 años. Su negocio se ha convertido en un rincón donde muchos compatriotas se sienten en casa y, para ella, en un punto de conexión constante con la realidad de Ucrania.

Bandera de Ucrania en la tienda de la calle Madrid de Santander
Vivir pendiente del teléfono
La familia de Galina sigue en Leópolis, y su primera acción cada mañana, antes de empezar a trabajar, es comprobar el móvil. Busca noticias y avisos para asegurarse de que sus seres queridos han pasado la noche sin bombardeos.
“La guerra sigue de verdad”, afirma con una serenidad que impresiona. Aunque el conflicto ya no ocupe el mismo espacio en los informativos, para quienes tienen familia allí, la incertidumbre sobre los suministros de luz y agua y la resistencia de las infraestructuras es una constante.
Me parece que nosotros aquí tenemos más miedo que ellos allí"
Ucraniana en Cantabria
Desde la distancia, el sufrimiento es diferente. “Me parece que nosotros aquí tenemos más miedo que ellos allí”, reflexiona Galina, explicando que en Ucrania la gente termina por acostumbrarse al sonido de las sirenas, algo casi incomprensible desde fuera.
Solidaridad desde Santander
La comunidad ucraniana en Cantabria no se ha detenido. Desde el inicio de la invasión, han organizado envíos de ayuda humanitaria, que han pasado de camiones completos en los primeros meses a ayudas más específicas según las necesidades del momento.
En los últimos meses, la prioridad ha sido el material térmico, como ropa de abrigo y calentadores de manos, para ayudar a soportar las temperaturas bajo cero en el frente. Galina mantiene contacto con soldados, quienes le transmiten listas de necesidades concretas.
A pesar de la dureza de la situación, le impacta la actitud de los combatientes. “No piden tanto”, explica, y añade que siempre insisten en que siguen luchando y que no hay que preocuparse, aunque siempre haya algo que necesiten.

Bandera de Ucrania firmada por soldados
Una marcha para no olvidar
Uno de los gestos más emocionantes para Galina ha sido la implicación de niños de Santander, que han escrito cartas con dibujos y palabras de ánimo para los soldados ucranianos. Estos gestos demuestran que, aunque la guerra pierda presencia mediática, no ha desaparecido de la conciencia colectiva.
Para conmemorar el cuarto aniversario, la comunidad ucraniana ha convocado una marcha en Santander este lunes por la tarde, que partirá a las siete desde la Plaza Porticada hasta el Ayuntamiento. El acto incluirá una oración por las víctimas, un minuto de silencio y la lectura de un manifiesto.

Imagen de la tienda
El objetivo, según Galina, no es político, sino humano: recordar a las víctimas, mostrar apoyo a quienes resisten y pedir que no se olvide lo que sigue ocurriendo en su país. Cuatro años después, la guerra es una rutina que se siente a miles de kilómetros.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




