Una sanitaria agredida a puñetazos por un paciente denuncia: "Me sentí como un saco de boxeo"
La trabajadora, que recibió una paliza de un paciente al que se enfrenta ahora en su centro de salud, narra el síndrome postraumático que sufrió tras los hechos

Gran Canaria - Publicado el - Actualizado
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La sanitaria Minerva ha relatado la brutal agresión que sufrió hace cuatro años en su centro de salud a manos de un paciente. Todo comenzó cuando intervino para defender a un compañero al que el agresor estaba empujando. En ese momento, el individuo "fue directamente donde estaba yo, me tiró sobre un armario y empezó a darme puñetazos". Minerva, que no conocía al paciente, intentó cubrirse la cara mientras el hombre la golpeaba reiteradamente en la cabeza. Un compañero logró quitárselo de encima, pero no sin que antes la jalara del pelo y le arrancara mechones.
Un calvario psicológico
Aunque en un primer momento solo estuvo una semana de baja, las secuelas psicológicas afloraron seis meses después. "No podía venir a trabajar, todo era llanto", explica. Fue diagnosticada con síndrome de estrés postraumático y ansiedad, lo que la llevó a necesitar asistencia psiquiátrica. El trauma fue tan profundo que, como ella misma relata, "estuve un mes y medio sin salir de mi casa", superando la situación gracias al apoyo de su familia, especialmente su hija, y sus compañeros.

Agresiones a sanitarios
Estuve un mes y medio sin salir de mi casa"
Enfermera
Revivir el ataque
Tras la agresión, la Guardia Civil se personó en el centro y detuvo al agresor, que todavía se encontraba allí. El proceso judicial culminó con una pena de cárcel que el individuo cumplió. Para Minerva, esto supuso tener que verlo en los tres juicios que se celebraron. Una vez reincorporada, tuvo que acostumbrarse a una nueva realidad: "lo sigo viendo", ya que el agresor continúa siendo paciente del centro. A pesar de todo, asegura sentirse "fuerte" y recuerda cómo en su primer encuentro tras la baja, "él agachó la cabeza". El agresor nunca se ha disculpado.
La agresión también puso de manifiesto la vulnerabilidad de los profesionales. "Aquí no había nadie, estábamos desprotegidos", lamenta Minerva. No había personal de seguridad y fueron sus propios compañeros quienes acudieron al oír los gritos. Gracias a la intervención de uno de ellos, que redujo al atacante, la situación no fue a más.

Agresiones a sanitarios
No somos un saco de boxeo para que estén agrediéndonos"
Enfermera
Por todo ello, Minerva anima a todos los compañeros que pasen por una situación similar, ya sea agresión verbal o física, a que no duden en actuar. Pese a que el proceso burocrático "es bastante borroso", insiste en la importancia de "que lo denuncien, que no se queden atrás", y lanza un mensaje contundente: "No somos un saco de boxeo para que estén agrediéndonos".




