Zequi Rodríguez, madre de una niña con altas capacidades: "Lo que más nos preocupa es su parte emocional"
La alta capacidad intelectual no siempre es una ventaja y puede suponer un enorme desafío emocional y social para los más pequeños si no reciben el apoyo adecuado

Joven aburrida | Pixabay
Oviedo - Publicado el - Actualizado
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El caso de Victoria, una niña de 10 años, ilustra cómo las altas capacidades no siempre se manifiestan como un expediente académico brillante. Su madre, Zequi Rodríguez, ha contado en COPE Oviedo que se dieron cuenta de la condición de su hija "un poco de rebote" a una edad muy temprana, sobre los dos años, debido a un comportamiento fuera de lo común desde el punto de vista emocional. La pequeña presentaba una separación por ansiedad inusual y se mostraba muy excitada con estímulos auditivos o visuales, siendo "una niña que se notaba un poco sobrepasada por la estimulación exterior".
Para los padres, el principal foco de atención es el bienestar de sus hijos. "Realmente lo que nos preocupa a los padres de niños con altas capacidades es su parte emocional", subraya Zequi. Esta inquietud nace de la llamada asincronía, un desfase entre su desarrollo intelectual y su madurez emocional, lo que provoca que carezcan de la experiencia necesaria para gestionar sus estados anímicos.
Que se sientan acompañados y comprendidos es fundamental para ellos"
Mamá de una niña con altas capacidades
Esta asincronía puede derivar en problemas de adaptación, ya que en el ámbito escolar pueden manifestar conductas como la impulsividad o la falta de atención. Zequi explica que estos niños "lo que no necesitan es más presión por parte de los adultos, sino básicamente comprensión y afecto". Para su hija Victoria, el diagnóstico fue "un antes y un después", ya que permitió a los profesores entender sus reacciones y ofrecerle el apoyo adecuado.

Victoria, joven con altas capacidades
La visión de los expertos
Sin embargo, no todos los casos acaban igual de bien. José Luis Pérez, psicólogo, orientador escolar y director del centro Ayalga, advierte de que no son pocos los chavales con altas capacidades que acaban suspendiendo o abandonando los estudios. El psicólogo cita a Ortega y Gasset para explicarlo: "Yo soy yo y mi circunstancia". Según Pérez, el problema surge cuando el contexto escolar no es suficientemente motivante y no consigue que el alumno ponga en marcha todo su potencial.
Anticipar siempre lo negativo puede convertirse en una pequeña maldición"
Psicólogo
Pérez también alude a una frase de Elon Musk para describir la carga que puede suponer una inteligencia superior: "No saben lo que es vivir con mi cerebro". Esta capacidad para anticipar constantemente lo negativo puede convertirse en una pequeñita maldición de la inteligencia, que les obliga a estar siempre vigilantes y a la defensiva, dificultando sus relaciones sociales.
Un programa pionero en Oviedo
Para dar respuesta a esta realidad, el Ayuntamiento de Oviedo ha puesto en marcha un programa pionero. La iniciativa, impulsada desde la concejalía de Educación, busca ofrecer un enfoque integral que aborde las altas capacidades no solo desde el punto de vista escolar, sino también desde el desarrollo emocional, psicomotriz y sensitivo. Pérez destaca que las personas con alta capacidad "reciben muchísima más cantidad de estimulación del medio y procesan más finamente la información".

Niños en clase
El psicólogo califica la iniciativa como "algo increíble", ya que se dirige a un colectivo que representa el 10 por 100 de la población escolar. "Nunca nos hemos encontrado en ninguna parte del mundo una iniciativa similar por parte de un ayuntamiento", celebra José Luis Pérez, poniendo en valor la oportunidad de entender mejor la casuística de estos escolares.
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