Carlos Llaca, profesor de Primaria: "La protección real de los jóvenes no pasa por prohibirles usar las redes sociales; sino por regular y por educar"
El actual director de Juventud del Ayuntamiento de Gijón, apuesta por la alfabetización digital y emocional frente a la medida anunciada por Pedro Sánchez de vetar el acceso de los menores de 16 años a las redes

Un niño, con un teléfono móvil; arriba, a la izquierda, el director de Juventud de Gijón, Carlos Llaca
Asturias - Publicado el
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que España prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años. La medida, que se aprobará la próxima semana en el Consejo de Ministros, busca obligar a las plataformas a implementar sistemas efectivos de verificación de edad y crear un sistema de trazabilidad para la llamada “Huella de Odio y Polarización”.
Frente a esta propuesta, ha surgido una voz crítica desde el ámbito educativo y de la juventud. Carlos Llaca, profesor de Primaria y actual director de Juventud del Ayuntamiento de Gijón, ha expresado su preocupación por abordar el problema desde “la lógica de la prohibición”. Aunque reconoce los riesgos de las redes sociales, considera que estas “forman parte del mundo en el que crecen los adolescentes”.

La aplicación de TikTok, en un teléfono móvil
Para Llaca, la solución no debe empezar por la prohibición. Según ha afirmado, “prohibir a los menores no es pedagógicamente eficaz, porque empuja el problema fuera de la vista adulta y no enseña a los jóvenes a desenvolverse en un entorno digital en el que van a vivir”.
Prohibir a los menores no es pedagógicamente eficaz: no se enseña a los jóvenes a desenvolverse en el entorno digital en el que van a vivir"
Profesor y director de Juventud del Ayuntamiento de Gijón
Educar para un uso crítico
El reto, según el experto, que se viralizó con varios vídeos divulgativos, es “convertir esas redes sociales en objeto de aprendizaje”. Propone que, al igual que se enseña a leer o a convivir, es necesario instruir a los jóvenes sobre cómo gestionar su tiempo de pantalla, proteger su privacidad y, de forma crucial, “cuidar la propia salud emocional en Internet”.
Este enfoque requiere, en su opinión, un impulso decidido a la “alfabetización digital y emocional”, que considera “prioritario en el sistema educativo” y que debe contar con el “apoyo fundamental y diario de las familias”.
En resumen, Llaca defiende un cambio de paradigma: “Tenemos que pensar menos en prohibir y más en regular y en educar”. Su propuesta se centra en proporcionar a los jóvenes “más herramientas que favorezcan que entiendan cómo funcionan estos sistemas”. Concluye que “la protección real de los jóvenes vendrá siempre de ese aprendizaje, de la educación y de regular, y nunca desde la perspectiva de la prohibición”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



