Julen Linazasoro, experto digital, advierte: "Estamos perdiendo la capacidad de estar con nosotros mismos"
El uso desmedido de redes sociales y pantallas deteriora la salud, el descanso y la concentración, un problema que requiere límites urgentes para evitar graves secuelas

Julen Linazasoro, experto en educación digital
Vitoria - Publicado el
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En nuestro país cada persona pasa, de media, casi dos horas al día conectado a las redes sociales. Una cifra que se dispara entre los más jóvenes y que evidencia un problema creciente y normalizado: el uso excesivo de las pantallas. Para analizar sus consecuencias, el experto en educación digital, Julen Linazasoro, desgrana las claves para identificar cuándo hay una adicción y cuáles son las graves secuelas que tiene para la salud física y mental.
El primer paso es preguntarse, ¿cuándo se considera un uso excesivo? Linazasoro propone una métrica clara: "cuando la mitad de mi tiempo libre o más lo utilizo con redes sociales y con pantallas en general".
Los síntomas de la adicción digital
Existen señales de alarma que pueden indicar una dependencia. Según el experto, gestos tan cotidianos como la necesidad de "consultar las redes sociales" antes de irse a dormir o hacerlo nada más levantarse son indicativos. Otro síntoma revelador es la incapacidad de gestionar el aburrimiento sin un dispositivo a mano.

Mirar constantemente el móvil se ha convertido en un automatismo
"Si no tengo el teléfono, me aburro o me pongo nervioso", explica Linazasoro, quien señala que se ha convertido en un "automatismo" sacar el móvil mientras se espera el transporte público. Este comportamiento revela un problema más profundo, la pérdida de la capacidad para el recogimiento y la introspección.
Del sedentarismo a la falta de sueño
La normalización de este hábito tiene consecuencias directas y peligrosas, como el aumento de accidentes de tráfico por conductores que usan el móvil, e incide en la educación. Linazasoro critica la imagen de padres y madres absortos en sus teléfonos en los parques o a la salida del colegio, ya que los niños "no van a hacer lo que decimos, sino lo que hacemos".
Las consecuencias físicas son de las más evidentes. El sedentarismo asociado al uso de pantallas tiene efectos muy negativos, ya que "el cuerpo humano está hecho para moverse". Linazasoro cita estudios alarmantes. "Cada hora que estamos sentados en nuestro tiempo libre aumenta en un 10% las probabilidades de morir por cualquier tipo de enfermedad y un 15% por enfermedades cardiovasculares". Si se superan las tres horas, esas probabilidades se duplican.

Se recomienda dejar todos los dispositivos una hora antes de ir a la cama
El descanso es otro de los grandes damnificados. El sueño es fundamental porque "regula nuestras emociones, nuestra salud y nuestro desarrollo cognitivo". La presencia del móvil en el dormitorio interrumpe el descanso con notificaciones, y muchos usuarios incluso responden mensajes durante la noche.
Esto, sumado a la luz de las pantallas, aumenta el tiempo que tardamos en dormirnos, conocido como "inicio de latencia del sueño". La recomendación, dejar todos los dispositivos una hora antes de ir a la cama.
Los vídeos cortos merman la capacidad de atención permanente"
Menos concentración y pensamiento crítico
El consumo constante de vídeos cortos en redes sociales está mermando la "capacidad de atención permanente". Esto se traduce, según el experto, en que "hay mucha gente que ya no puede ver una película de una hora y media seguida" sin consultar el móvil. Esta dificultad para mantener la concentración afecta también a la lectura y se traslada al ámbito académico y laboral.
Profesores universitarios ya alertan de que los alumnos "no tienen la capacidad de absorber los conocimientos necesarios porque no pueden concentrarse", lo que ha llevado a plantear la regulación de los smartphones incluso en la universidad.
En el entorno laboral, el efecto es similar. Una simple notificación interrumpe la concentración en una tarea, y se necesitan "mínimo otros 10 minutos para volver al mismo nivel de concentración". Esta fragmentación de la atención deriva en una "falta de análisis crítico" y en un "pensamiento superficial, sin profundizar en nada".
Para combatirlo, el primer paso es "ser consciente y aceptar el problema". Linazasoro concluye que solo al admitir la dependencia se pueden tomar medidas efectivas, como eliminar notificaciones o imponerse momentos de desconexión. "Una vez que lo aceptas, ya puedes hacer cosas para reducir su consumo".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




