El método definitivo para que tu nevera no se convierta en un cementerio de alimentos esta primavera
Con la llegada del buen tiempo se dispara el desperdicio alimentario en los hogares, un problema con graves consecuencias económicas y medioambientales

Congelar la fruta en trocitos para aprovecharla más tarde
Zaragoza - Publicado el
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El desperdicio alimentario es un problema global que se acentúa con la llegada del buen tiempo. El aumento del consumo de frutas y verduras, la rotura de la cadena de frío por el calor y el descontrol en la planificación de las comidas por las vacaciones y las salidas a terrazas son algunos de los factores que contribuyen a que se tire más comida en los hogares. Desde Aldelís, Berta Sancho y Óscar Abad, del equipo de marketing y comunicación, se posicionan "muy en contra del desperdicio alimentario" y proponen una serie de estrategias para combatirlo.
Las cifras que rodean este fenómeno son alarmantes. Según un artículo de la OCU, "entre el 8% y 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero es generado por el desperdicio de alimento". Un dato que contrasta con la realidad de los 783 millones de personas que, mientras tanto, no tienen suficiente para comer. El impacto es tal que, si se aprovecharan los alimentos que se tiran, estas casi 800 millones de personas "podrían comer diariamente 1,3 veces".
Si pudiéramos aprovechar los alimentos que tiramos, esas casi 800 millones de personas podrían comer diariamente 1,3 veces"
Equipo de comunicación de Aldelís
Cambio de mentalidad: FIFO y FEFO
Para empezar a revertir esta situación, Abad y Sancho proponen un "pequeño cambio de mentalidad" a través de métodos de organización sencillos. Uno de ellos es el método FIFO ("First In, First Out"), que consiste en consumir primero lo que antes entró en la despensa o nevera. "Lo siguiente que comes es lo que entró primero", explican. Este sistema implica planificación y "evitar ser caprichoso", comiendo lo que toca para evitar que los productos más antiguos queden olvidados al fondo.

Aldelís es la marca aragonesa de: hamburguesas, croquetas, brochetas, y hasta 67 productos diferentes
Un método complementario es el FEFO ("First Expired, First Out"), que prioriza el consumo de aquellos productos cuya fecha de caducidad o consumo preferente está más próxima. Aunque puede generar conflicto con el FIFO, la clave está en combinar ambos y, sobre todo, en revisar periódicamente la despensa. "Hay que hacer repaso de latas, de botes, de bricks y demás", señalan, para evitar acumular productos que finalmente nadie consumirá, como esa "lata de kimchi que podía llevar ahí desde que compré la casa hace 8 años".
Congelar, un aliado contra el desperdicio
La congelación se presenta como una de las herramientas más eficaces. "Congelar, congelar y congelar", insisten desde Aldelís. Cuando un producto empieza a perder su frescura o si se prevé que no se va a consumir a tiempo, el congelador es la mejor opción. Esto se aplica tanto a restos de comida como a productos frescos. Por ejemplo, la fruta que empieza a ponerse pocha, aunque no se puede congelar para consumirla entera por su textura, "se puede partir en trocitos y más adelante utilizar para batidos".
Esta técnica también es útil para otros alimentos. Los cítricos se pueden congelar en rodajas para añadirlos a bebidas, y el jengibre, que a menudo se vende en porciones grandes, "se congela a trocitos divinamente" y te saca de más de un apuro. La máxima es clara: "no hay que tirar nada".
Nuevos hábitos en la mesa y en la compra
Ser realista con las cantidades es otro punto fundamental. Es preferible servirse un plato más pequeño y repetir si es necesario, que dejar comida en el plato. Esta lógica se extiende a los restaurantes, donde es totalmente aceptable pedir que pongan menos cantidad si no se tiene mucha hambre. En los bufets libres, es especialmente importante evitar la tentación de llenar el plato sin medida, ya que es "horrible" ver las montañas de comida que se desperdician.
Además, la costumbre de pedir las sobras para llevar en un restaurante, que antes podía parecer extraña, ahora "lo hace muchísima gente y está muy bien". Por último, recuerdan que la cadena de frío "no es una leyenda urbana". Especialmente en verano, es crucial que el trayecto de la tienda a casa sea lo más corto posible y, a ser posible, utilizando bolsas térmicas para evitar que los productos se echen a perder. Un gesto tan simple como llevar una de estas bolsas en el maletero "poco cuesta" y puede marcar una gran diferencia.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




