Más clavos en el ataúd del Real Zaragoza: con los nuevos tampoco dio para ganar al peor visitante (1-1)

El central marroquí El Yamiq fue el protagonista absoluto del choque. El mejor refuerzo sin duda, pasó de héroe a villano al adelantar a su equipo con un gol imperial de cabeza en la primera parte y marcar en su propia meta en la segunda mitad. Además, fue injustamente expulsado en el tramo final por un árbitro desquiciante

El central El Yamiq fue el protagonista absoluto y pasó del cielo al infierno. Marcó para su equipo y también para el rival. Y acabó expulsado

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El central El Yamiq fue el protagonista absoluto y pasó del cielo al infierno. Marcó para su equipo y también para el rival. Y acabó expulsado

Jesús Zamora

Zaragoza - Publicado el

6 min lectura

Con la presencia en el once titular de cinco de los seis recién llegados, todos esperábamos ver un Real Zaragoza distinto, quizás mejor, o quizás peor, pero distinto al horror permanente que nos viene asolando. Pues ni por esas. 

El equipo de Rubén Sellés volvió a ser un desastre, pues salvo el intenso e hiperprotagonista El Yamiq, para lo bueno y para lo malo, del resto poco parece que se pueda esperar. Quizás algo de Rober y de Larios. Pero poco, muy poco más. Y así no llega ni para ganar cuando recibes al peor visitante, un muy discretito Éibar (1-1).

Y si, además, cuando estás al borde del precipicio, viene el árbitro y te da un empujón para que te despeñes, pues peor aún. La lamentable actuación durante todo el choque del balear Bestard Servera alcanzó su punto culminante cuando expulsó a El Yamiq por nada. La acción fue prácticamente la misma que la semana anterior en Bilbao, cuando el teatro de Paredes acabó con la expulsión de Brais Méndez.

Esta vez la simulación corrió a cargo de Aleix Garrido, quien, después de cometer una clara falta sobre El Yamiq, acabó revolviéndose por el suelo tras un leve manotazo del marroquí que ni le rozó. El nefasto colegiado, al igual que sucedió una semana antes en San Mamés, mostró amarilla a quien había cometido la falta y posteriormente hizo teatro, es decir, Garrido. Y mostró roja directa a la víctima, es decir, El Yamiq, como en Bilbao la había visto Brais.

Uno se pregunta para qué narices está el VAR, que ni en uno ni otro caso hizo acto de presencia. En esta ocasión, con Óliver de la Fuente Ramos, con su retahíla de negativas experiencias cada vez que ha tenido delante al Real Zaragoza, poco extraña que hiciera como Pilatos. Pero el amaneramiento del fútbol es un hecho cada vez más evidente. Y la inutilidad del VAR, más que evidente.

Lo peor de la roja a El Yamiq es que, si los comités no hacen caso a las reclamaciones del club aragonés y al marroquí le cae la misma sanción que a Brais, ésta también será de dos partidos. Justo para los dos trascendentales y decisivos desplazamientos consecutivos a León y Andorra, que habría que afrontar con quien, como ya demostró en su redebut ante el Éibar, parece que es el único refuerzo verdadero que ha llegado en el mercado de invierno.

En definitiva, tercer partido consecutivo en casa repitiendo el mismo resultado y, lo que es peor, la misma sensación agónica de impotencia y de incapacidad. El partido ya se comenzaba a seis puntos de la permanencia tras el triunfo del filial de la Real en Andorra y se acababa provisionalmente a cinco puntos.

Efectivamente, el encuentro estuvo marcado por las acciones Jawad el Yamiq, que en su regreso al club seis años después pasó del cielo al infierno, de héroe a villano al marcar el gol que puso por delante a los locales, se metió en propia puerta el que empató el duelo y acabó injustamente expulsado en los minutos finales.

El técnico blanquillo, Rubén Sellés, aplicó una verdadera revolución en el once, forzado por las nueve bajas que acumula el conjunto aragonés, y propiciado también por las nuevas caras que llegaron en el mercado invernal, entre ellas, el omnipresente central marroquí, protagonista absoluto del partido.

 

Enfrente estaba un Éibar que recalaba en el Ibercaja Estadio buscando su tercera victoria seguida al haber vencido en su feudo al Sporting de Gijón y al Almeria en las dos anteriores jornadas. El Real Zaragoza salió enchufado, con ganas de dominar el choque, y ya en los primeros compases los de Sellés tomaron las riendas del encuentro, con el Éibar más conservador y atento a los espacios para acercarse a la meta de Andrada.

 

Y, de hecho, la primera ocasión de peligro real fue de la escuadra vasca, un remate de cabeza desde muy cerca de Martón en el minuto 18 que obligó al portero argentino a hacer una gran parada, después de que Aguirregabiria y Saidu se durmieran en los laureles en las labores de vigilancia.

A pesar del susto, los blanquillos seguían dominando y en el minuto 24, Nikola Cumic, que estaba teniendo un buen debut, obligó a la defensa a trabajar, para instantes después logar un córner que fue la antesala del 1-0.

Porque el Real Zaragoza estaba empezando a hacer verdaderos méritos para ponerse por delante y así acabó sucediendo en el minuto 26, cuando El Yamiq se estrenó en su regreso a orillas del Ebro al conectar con un potente e imperial cabezazo el saque de esquina botado por otro de los nuevos, Rober González.

Y seis minutos después, en el 32, Francho tuvo el 2-0 en sus botas, pero su disparo lo despejó con facilidad el meta del Eibar, después de que Cuenca le sirviera un pase perfecto para fusilar desde el centro del área.

Los visitantes espabilaron en los últimos compases de la primera mitad e hicieron sufrir a la zaga blanquilla, especialmente a Saidu, aunque no supieron convertir y el partido llegó al descanso con el Real Zaragoza por delante en el marcador de manera justa.

En el segundo tiempo, el técnico del Eibar, Beñat San José, solo introdujo un cambio, Olaetxea por Aleix Garrido, y Sellés mantuvo el mismo once, por lo que el partido se reanudó con sensaciones similares a las vistas en la primera parte.

Y, a pesar de que el Zaragoza casi vuelve a rubricar el 2-0 tras un disparo de Cuenca que golpeó en el poste tras un pase de Sebas Moyano en el 55, fue el Eibar el que empató el partido un minuto más tarde tras una desafortunada acción de El Yamiq, cuyo rechace a un pase raso lateral de Cubero acabó dentro de la portería.

A partir del gol, el partido pasó a convertirse en un intercambio de golpes entre los dos equipos, que no lograban, a pesar de sus intentos, acabar con el 1-1. Una de las ocasiones más claras fue la que disfrutó Mario Soberón en el minuto 79, al enganchar en el área un balón rechazado que debería haber acabado en el fondo de las redes.

Sin que ninguno de los dos equipos consiguiera imponerse, el partido se fue calentando y El Yamiq vio la expulsión en un tiempo de descuento de alta tensión, tras el comentado y lamentable lance con Aleix Garrido. Finalmente, el 1-1 se convirtió en definitivo en un duelo que tuvo como protagonista, para bien y para mal, a El Yamiq, que perpetúa al Zaragoza en los puestos del fondo de la tabla y que permite al Eibar sumar su cuarta jornada sin perder.

Real Zaragoza 1: Andrada; Aguirregabiria, Saidu (Radovanovic, min. 86), El Yamiq, Larios; Tachi, Mawuli (Akouokou, min. 63), Francho, Cumic (Moyano, min. 50), Rober (Soberón, min. 63); Cuenca (Agada, min. 63).

SD Eibar 1: Magunagoitia; Cubero, Nolascoain, Marco Moreno, Arbilla; Olaetxea (Alex Garrido, min. 46), Sergio Álvarez, Guruzeta (Magunazelaia, min. 86), Adu Ares (Álvaro, min. 80), Mada (Javier Martínez, min. 66); Martón (Bautista, min. 66).

Goles: 1-0. M.26: El Yamiq; 1-1. M.55: El Yamiq (p.p).

Árbitro: Luis Bestard (comité balear). Mostró cartulina amarilla a Tachi (m. 67) y roja a El Yamiq del Real Zaragoza (m. 93) y amarilla a Nolaskoain (m. 59), Mada (m. 61), Ares (m.70) y Aleix Garrido (m. 93) del Eibar.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésimo quinta jornada de Segunda División, disputado en el Ibercaja Estadio de Zaragoza ante 13.018 espectadores.

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